UNA VIDA A TU LADO

una amor eternoEres la vida que quiero.

Te amo…”

Te amo” – dijo el principito…

—“yo también te quiero” – dijo la rosa.

—“no es lo mismo”- respondió él…

Amar es tener confianza plena en que

pase lo que pase vas a estar por y para quien amas, no porque debas hacerlo y tampoco no porque tengas una posesión egoísta.

Amar es algo independiente al paso del tiempo, algo que no se ve determinado ni por las tempestades, ni por los inviernos. Amar es abrir un agujero de tiempo y espacio en el corazón para convertirse en padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el corazón tuyo, es decir, de la persona que amás, hay un agujero de la misma magnitud que el de uno. Dar amor no agota, por el contrario, aumenta la capacidad que los seres humanos tenemos de brindarlo, cosas maravillosas suceden con el acto de abrir el corazón y dejarse amar”.

—“Ya entendí” – dijo la rosa.

—“No entiendas, vívelo” -agregó el principito. 

“Tal y como pone en el libro”.

No es cuestión de esperar el momento, de tener una primera cita, para con ello a los pocos minutos de haber terminado de beber una copa pasar a la siguiente fase lo más pronto posible; ya sea irse a la cama a tener un buen polvo, que te haga pasar un buen rato más no unos buenos y largos días, etc. No obstante, cuando encuentres aquella persona a la que por tanto tiempo has soñado encontrar, no necesitarás meterla entre las sabanas en cuestión de minutos. Cuando conoces a una persona, las cosas llegan en su debido momento sin forzar ninguna acción, de igual forma el respeto surge de ambas partes, de dicha manera el acto de follar en ese preciso instante pasa a un segundo plano “no quiero decir que tener relaciones sexuales no importe, porque si importa” la conversación será amena y con ella pasaran las horas tan deprisa, que lo que primero llega es el momento de dedicarse unhasta luego quedando en el corazón una sensación de vacío o necesidad hacia aquella persona. Ahí en ese lapsus de tiempo, es cuando dices le quiero conocer más que tener un buen polvo y solo quedar una noche. Ahí es cuando tu hilo rojo deja de enredarse con otras personas.

La forma de enamorar en los años cincuenta o por aquellas décadas incluso de los setenta se diferencia mucho de lo que es ahora, aquella esencia de luchar como antes por un amor ya parece significar poco. Recuerdo ir andando con una persona que me contó acerca de todo el trayecto que tenía que recorrer para ir a ver a su amada mujer y lo mucho que tardaba para llegar hasta ella, aquel hombre hacia hasta lo imposible e incluso luchaba contra viento y marea para solo ver a su novia durante una escasa hora. No importaba lo oscuro que se hiciera el camino, o que los tenebrosos arbustos que con el ruidoso movimiento de sus ramas como consecuencia del viento simularan que algo extraño iba a pasar; solo bastaba con echar un rato y quedar con un precioso recuerdo de haber visto a su más preciado tesoro. En aquellos tiempos se vivía de cortesías, de cartas, de sueños, de diarios, se vivía también así del permiso de los padres para que aceptasen, de alguna forma, a aquella persona que tanto adorabas; por el contrario, a día de hoy, la forma de enamorar a alguien está abarcando planos desmesurados, las solicitudes de amistad en las redes sociales son enviadas y reenviadas, pedir el número del teléfono móvil para mandar un WhatsApp es, más que una costumbre, una acción obligatoria para textear a esa persona de una forma incluso desbordada y poco elocuente, se está perdiendo incluso ese arte de conquistar mirando a los ojos de la persona que te gusta mientras le dices algo bonito; ahora, para descontento, se hace más bien poniendo las redes sociales como grandes intermediarias. ¡pocos son los chicos que entran en batalla! Es decir, la caballerosidad se está quedando en el olvido. Por esta cuestión las relaciones ya no duran ¿me equivoco? Lo dudo, vale decir que el amor sí existe, las personas que te dedican por horas, días, años la misma mirada que la del primer día, si existen, solo que se debe de conocer a la persona, se deben de tomar su tiempo dejando de lado las bellezas externas o conquistando a base de chat y fotos, llegando a platicas más profundas, que a deseos carnales para así poder lograr un mejor acercamiento ¡y es que no es difícil!.

Un cuerpo bien hecho, nos atrae a todos al igual que una cara bonita. “yo solo me he fijado en la belleza exterior cuando he estado sola, pues lo único que quería era un rollete de unos días, de igual forma no he necesitado mantener una platica con estas personas más a fondo, ya que no me interesaba saber mucho de sus vidas”. Ya cuando se ha tratado de tener a alguien a mi lado, sin duda he sabido elegir muy bien a la persona con la que he querido compartir mi tiempo y espacio…, no he pretendido tener al mejor cuerpazo en mi cama por días y años, cuanto menos una cara preciosa que no me brinde lo que más necesito: serenidad, seguridad y alegría. He buscado quien me ame, quien luche por mi y me demuestre que todo a su lado vale la pena, esperando de él, que si caigo sea capaz de apoyarme y levantarme del suelo “el es mi príncipe”.


No quisiera bajarme nunca de la nube en la que me encuentro bailando desde hace cinco años, no quisiera que el día de mañana todo lo que llevo construyendo, con mi pareja se desmoronase en un abrir y cerrar de ojos… cada que hablo de mi relación lo hago con un absoluto amor, puesto que cada ladrillito construido nos a tocado currarnoslo como dos locos. Por eso digo que el amor puro si existe, el amor sin medidas, el amor sin intereses o acuerdos. Carta a mi compañero de viaje “mi marido”

Todo, absolutamente todo me hace pensar en las cosas, que como seres humanos hacemos mal y las buenas costumbres que dejamos atrás aferrándonos a malas costumbres. Cuantas personas se preocupan hoy en día de cuidar de su pareja, en ver que si hacen algo mal lo aceptan y reparan el error… un error ya no es tan grave, siempre hay una excusa y si no un que más da, hoy se enfada mañana volverá a estar bienpues yo río, lloro y sueño tanto despierta como dormida y quiero compartir un sueño que tuve hace poco, porque me lleno el alma de alegría. Este sueño fue mientras dormía.

soñé con un conejo o ariete enano cruzado con un angora, estos conejos son pequeños de patas finas y cortas, las orejas miden entre cinco y ocho centímetros de largo, su cabeza es muy redondeada con un morro prominente, su cabeza está más cerca de su cuerpo, tienen un pelaje abundante y suave. Aquel sueño me hizo gracia, el conejo de abundante pelaje paseaba por mi cama saltando en mi espalda produciéndome un deleitoso cosquilleo. No quería que el conejo de pelaje suave dejase de saltar ni de pasar su pelaje sobre mi piel pero de repente una mano, que se poso en mi cadera me trajo de nuevo al ahora, a una realidad en la que el conejo ya no existía para seguir acariciando mi espalda, a continuación seguí sintiendo la misma sensación y dije a mis adentros ¿pero qué es esto? Era algo abultado y con un tacto suave “no era como el algodón”era más bien como sentir la sensación de un pincel con el que se aplica el rubor o los polvos en la cara. Me di la vuelta y ahí estaba el zambullendo su cabeza en mi espalda, ¿pero donde quería meter aquel pelaje? Asociar a un conejo con el pelo de mi chico “que cosa más tierna, que te sueñes con un animal tan hermoso, y que lo hermoso termine siendo real”. A los pocos minutos, después de seguir flotando su cabello en mi espalda y yo dejándome de tan atrayente placer, y morfeo dejando en paz a mi chico empece a matarlo a besos, mientras le contaba mi más importante sueño. El sonrío dedicándome su más apuesta mirada al igual que me daba un apetecible beso. Con tan maravilloso soñar y con tan hermoso despertar ¡ya tenia más que hecho mi día!

En ese momento empece a pensar en las tantísimas opiniones de la gente, que piensan y disciernen que después de cuatro años de relación empieza la cuesta más complicada, pues aquello define si la relación continua o termina. Aquello es ¡falso! cuando se ama sin medidas no existe años que puedan acabar con los sentimientos, que se sienten por otra persona.

Doy crédito, de que cuando me enamoré, fue desde el primer momento para no dejar de seguir amando a la persona que me acompaña cada día. Si el amor en una pareja se termina en cuatro años, luego de eso no hay amor más que costumbre. Entonces ¿como se llama lo mío? Ahora se que quienes piensan de esta forma no conocen el amor verdadero, sin intereses ni medidas… No se puede intentar sostener algo que ya no vale por querer seguir al lado de esa persona, llamadlo costumbre o lo que sea, porque yo no quiero caer en una costumbre o sostener mi relación por algunos u otros motivos. La felicidad no se regala ni se compra.

Que lo que hagas no lo arruine la demás gente, que lo que digas salga de tus labios más no de un mensaje, que tu felicidad llegue lejos sin necesidad de sostener ladrillos que se desmoronan con cada paso que das”. No sabía quien era.

Somos pasajeros…

Publicado por Mónica Ramírez

Soy una persona, que da crédito donde el crédito es merecido. Un alma soñadora a la que le encanta reflejar lo vivido, y para así poder transportaros a aquellos sitios.

2 comentarios sobre “UNA VIDA A TU LADO

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