la oruga que se convirtió en mariposa.

la oruga hizo su metamorfosis

la oruga hizo su metamorfosis
Todo empezó sin siquiera llegar a creer que estabas ahí, sin saber que ya tu corazón latía desmesuradamente. Empezaste a acompañarnos en cada entrenamiento en el gimnasio. Nunca sentí que estuvieras dando cada paso con nosotros e hiciste que se nos detuviera el tiempo, solo sabíamos vivir el uno para el otro y de un día para otro todo cambió, empezamos a vivir ¡solo para ti! De dicha forma pasaron tres estaciones, vimos como los copos de nieve caían sobre nuestros abrigos y sentíamos el frío golpear con crudeza nuestros rostros, después el sol fue brillando haciendo los días aún más claros, parece que fuiste tú quien hizo que los días se vistieran de primavera para papá y mamá. ¡En primavera! aquella estación en la que nos dimos cuenta de que ya existías, siendo aquella oruga que hace su metamorfosis, convirtiéndose así en una mariposa, de tal forma nos acompañaste en cada estación. El agua atravesó por su estado más cálido y la sonrisa del sol en forma de rayos se reflejaba en ella mientras yo abrazaba mi estómago, quedando pues plasmado aquel momento en una foto, para ese entonces con el verano a flor de piel, las fiestas y colores de alegría por las calles de Bamberg, la ciudad en la que naciste y la cual mamá menciona en sus post, habían tomado lugar. La cuenta regresiva se puso en marcha, ya era septiembre. Cada uno de nuestros pasos se hacía más pesado, puesto que tu ya estabas más que formada; juntas paseabamos por las grises calles de la ciudad admirando cada hoja que se vestía de color naranja, ocre y rojo. Vimos tus ojos cuando cayó el primer copo de nieve… por aquel momento ya era pues otoño, la estación del año que elegiste para venir al mundo y ver con tus propios ojos. Lograste que se mezclaran sentimientos, estaciones y realidades entre dos personas que deseaban tu llegada con locura mi pequeña oruga.No sabía quien era.

Por tí empezó a cambiar mi manera de pensar, de ver la vida. Mi cuerpo y mi forma de administrar el tiempo también cambiaron. El primer mes no sentí más que una leve molestia, cuando me disponía a correr en la cinta del gimnasio, justo ahí en ese corto lapsus nuestros corazones se aceleraron. Te agobiaste de una manera tan desesperante que dijiste —¡perdona! ¡Mamá! estoy aquí, ¡pero aun no lo sabes! ¡toc! !toc!—. Llamaste tan fuerte, reclamaste con tanta autoridad tener un poco de calma, que me hiciste quedar todo un santo día tirada en la cama, pensando que aquel dolor era ese mal insoportable, llamado menstruación, aquel demonio que posee a todas las mujeres. No tenía ni idea que ya me estabas exigiendo ir con más cautela por la vida, debido a ello, yo te hacia ver las estrellas con todo mi movimiento forzado a modo Hulk… Al segundo mes me acompañaste a España y en cuanto pise territorio español recuerdo que empezaron la lluvia de fotos “era una loca posesa con ellomamá miraba aquellas fotos dándose cuenta de que su cara era calaverezca; quien me diría que todo aquello era ocasionado por mi pequeña hija. Cuando justamente debí hacerme un tratamiento dental, recuerdo que el odontólogo me pregunto —¿estás embarazada?—, debido al protocolo a seguir para aplicar anestesia en un paciente… enseguida respondí abruptamente —¡NO!—. Así que firme cuanto consentimiento necesito la clínica de mi parte. Seguí adelante con el tratamiento pero cuatro días después, con tu abuela paterna al lado, fue cuando finalmente supe de tu existencia, el ginecólogo me lo dijo y con aquella noticia nuestras vidas volcaron impresionantemente, pusiste todo patas arribas, nos subiste y nos bajaste del cielo. Aplazamos cuantas cosas teníamos en mente y es que tu desde ese momento empezaste a ser lo más importante en el mundo entero. Adiós deseos de empezar mis estudios… otro año más aplazados, “fue lo primero que pensé” pero daba igual y ahora da igual, todo pasa con un fin…

Empezaste a crecer dentro de mí y yo empecé a retratarte cada que podía viendo como cambiabas mi físico, cada foto era un mundo y mi cara todo un poema, convertiste mis pequeños bustos en unos ENORMESSS “esa pequeña experiencia no me gusto, respeto a las que tengan busto grande, ¡no es lo mío! Así que seguiré cantando la canción de Shakira a mi chico “suerte que mis pechos sean pequeños y no los confundan con montañas.” Mis caderas dejaron de ser estrechas empezando a darle cabida poco a poco y preparándose también para que llegado el momento pudieras salir formidablemente; mis piernas se hicieron más gruesas; mis pies y manos estaban como un embutido de jamón… y así cada parte de mi ser continuó transformándose hasta el último día de tu llegada. Ahora mamá escucha de boca de papá —se te ve cara de más edad—. Yo digo que —de mano de la edad llega la experiencia.SPhotoEditor-20180206_184911.jpg

El día 12 del 11 del 2017 empezaste a inquietarte para pedir a la tierra que te pusiese los pies en el suelo o tu cuerpo en nuestros brazos, te agobiaste tanto que mi cuerpo empezó a sentir esos dolores conocidos como contracciones, aquellos dolores tan mencionados por mis amigas y no amigas. Siento decirlo, ¡no supe sobrellevarlo! y cuando tenía cinco de dilatación pedí la epidural, ¡lloraba del dolor!, no obstante cuando este se aplacaba sonreía e incluso hacia bromas, hasta que no soportaba más y parecía una cría a la que le quitaban su caramelo para hacerla llorar. Aquel día pensaba y me preguntaba —¿qué de bonito tiene esta experiencia?—. Dado que cada dos por tres me tenían que mirar el toto y metermen los dedos, ves pasar a una enfermera… a dos… a tres… y cuando no, a cuatro y así sucesivamente, pero… ¿cuantas me tuvieron que mirar? Por lo menos siete personas, y eso que aquello era solo para saber cuánto de dilatación tenía. Hasta que de repente en los monitores el corazón de mi hija no se escuchaba, pues se iba ralentizando, las médicas hacían todo lo 8 a observar ya que no entendíamos nada de lo qué estaba pasando. Me suministraron un medicamento, el cual aunque ayudaba a que el corazón de la bebe pudiese latir con total normalidad, también hizo que mi corazón se acelerara en dicho momento, yo escuchaba de las médicas —¡Monik! ¡Respira fuerte!¡vamos! ¡Continua así!— Y yo así lo hacia, pero mi cuerpo empezaba a temblar y mi corazón no era más que una bomba de tiempo dentro de mi cuerpo, pensé por un segundo que yo aquello no lo soportaría… tres veces fueron las que tuve que soportar aquella sensación e impotencia, dado que tres veces el corazón de mi pequeña dejo de escucharse en los monitores; tuvieron que extraer sangre de su cabeza introduciendo unas pinzas y agujas. El silencio se hizo en mí. Escuche que me decían —el problema del corazón no es por la azúcar, así que no sabemos que le está ocasionando ésto—.

por favor quien tenga azúcar en el embarazo, que tome todas las medidas y cuidados posibles para ambos. Luego puede traer consecuencias”. Una semilla.

El último intento para que la bebe estuviera bien fue el momento en que hicieron que ella abandonara mi cuerpo, porque no aguantaría más. Nació Ainhoa “una pequeña llena de fuerza y carácter”, aquella que desde su primer día de vida nos asustó.Carta a mi compañero de viaje “mi marido”

Sufrir de vergüenza en estos casos no vale de nada, quiero decir, que en ese instante, si tienes o sufres de alguna vergüenza, ¡tranquila mujer! que la terminas perdiendo, desde ese instante dejas de enterarte que los demás existen.

Ahora que estoy frente al ordenador escribiendo para vosotros os digo que la experiencia lo tiene todo de especial, cada dolor, cada hora o minuto que pasan son especiales, el día del parto ¡odiaba a mi chico y a su móvil! Todo lo quería grabar, a todo le tomaba fotos y yo pensaba —me gustaría partir su móvil en mil pedazos, yo pasando dolores y el grabando…—. Dejad que ellos hagan aquel trabajo, porque luego lo vais a agradecer, luego podréis ver lo especial que fue el día en que vuestro bebe llego al mundo. Vais a reír y a criticar vuestra cara de poseídas “es hermoso”.

A día de hoy me encuentro cansada, con sueño cada día, me despierto ojerosa, mi pequeña bebe solo quiere dormir de día y jugar de noche o simplemente llorar y llorar… he llegado a un punto en el que por más experiencia que tenga con los bebes y esta sea mi primer hija he querido llorar ¡y he llorado! ¿Por qué? Porque las mujeres no somos de hierro. Empezar a andar por dicho camino no es fácil. Primero hemos sido hijas que madres. Luego, puede decirse, que los que están a tu alrededor no comprenden esta cuestión, solo tu madre entiende lo que es y solo tu madre quisiera cuidarte como tu cuidas de tu nueva criatura, solo una mujer que ha sido madre puede entender todo ello, aunque algunas olvidan lo que ellas tuvieron que vivir por aquel entonces.

Las noches se convierten en más que un trabajo, las noches te golpean fuerte y encima debes seguir de pie al día siguiente. Sientes que quieres coger y gritar a solas, pero cuando le miras la carita de ternura a tu bebe cada dolor y cada tristeza se esfuman por segundos, minutos y horas, es ahí cuando te pierdes en el tiempo. Ahora sé lo que es ser madre primeriza teniendo lejos a mi madre y a mi familia. Afortunadamente tengo a mi pareja dando lo mejor de sí como padre, pero para mí éste asunto no deja de ser pesado… siento que no existo, siento que no hay alguien que comprenda el por qué de mi cambio o el por qué de mi silencio, siento que solo puedo ser catalogada como alguien que simplemente cambio su forma de ser o temperamento, y que las personas a mi alrededor simplemente se hacen preguntas del por qué de dicho cambio. Es tanto para mí que incluso lo que tengo preparado para hacer en el día, no logro completarlo. Es frustrante ya que siento que no estoy a la altura.

Afortunadamente sé que estas cosas a la vez las disfruto e intento ver a pesar del cansancio todo lo absolutamente positivo que hay en todo ello.

Creo ¡no sé! que para más de una madre lo que yo escribo no son más que cosquillitas, pues lo entiendo ya que a demasiadas madres les ha tocado solas y el vivo ejemplo más grande es el de la mujer que me trajo al mundo o el de mis hermanas. Es aquí cuando me pregunto ¿por qué lloro? Si lo mío no es más que una miniatura al frente de la experiencia de mi madre y hermanas. Lo que pasa es que no dejas de sentirte desprotegida y no obstante debes proteger a semejante vida tan pequeñita que tienes en tus manos.

Sé que el cansancio pasará, que ello es cuestión de dos meses o quizás tres, sé que luego me responderé a mí misma millones de preguntas que tengo sin respuesta.

¿Sabéis que ha sido lo más difícil? El miedo de los primeros días, cuando llegaba la noche sentía un soplo en el corazón, lo cual automáticamente me hacía tirar de la cama o de donde estuviese del susto que me daba, llegue a pensar que algún medicamento de los que me pusieron en el hospital me había sentado mal, pero no. No era aquello ¡era yo! ¡era mi miedo! era aquel pánico que nos abraza cuando estamos pequeños, cuando mamá se aleja y no la vemos, cuando nos pasa algo y mamá no está, así pues el miedo se hace más grande. De tal forma era mi miedo, ya que soy una persona tan cerrada no quería hablarlo con nadie y lloraba sola fui tonta un consejo “no hagáis estas cosas, es más de fácil hablarlo y sentirte desahogada” yo me encargue de hablarlo con mi pareja y mi madre, desde el día en que decidí contarles exactamente lo que sentía, todo por aquello por lo que estaba pasando y lloré como una niña, deje de sentirme desprotegida al instante. Mi chico me acobijaba con su regazo durante las noches, aquello es un apoyo bastante importante.

Veo que no es fácil ser madre, no porque cuides tengas que cuidar de tu bebe, sino porque siempre necesitas un apoyo, necesitas de afecto por parte de los demás. Me da tristeza saber lo que han podido sufrir las personas que conozco, que son madres solteras, para las cuales cuando ha llegado la noche, lo único que se encuentran es a su pequeña criatura entre sus brazos ayudándoles a sentir seguridad ¿pero y ellas? Creedme, es algo de campeonas una realidad enfrentar a la soledad… No hay nada en el mundo que le gane al ser madre soltera o madre soltera sin familia. No hay sentimiento más grande que sostener a tu pequeño entre tus brazos, arroparlo con tu calor y arrullarlo con tu mirada. Pero con tu mente saber que tu madre no te puede dar un abrazo con sus delicadas palabras, puesto que sabes que esta ya no ésta. Ahora las hojas que quedaron en blanco en un libro de madre e hija, las terminarás rellenando tú con tu bebe. Ese será el camino recorrido para aquellas que no disfrutaron de su madre.

Publicado por Mónica Ramírez

Soy una persona, que da crédito donde el crédito es merecido. Un alma soñadora a la que le encanta reflejar lo vivido, y para así poder transportaros a aquellos sitios.

2 comentarios sobre “la oruga que se convirtió en mariposa.

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