Nunca podrás odiarme tanto

MIS DESEOS…

“Fácil vienes en tiempos revueltos; fácil vas dejando el amor en la sombra totalmente expuesto. Tómalo todo, y nunca des nada en un mundo forjado a hierro y acero” 

Aquel entonces, en el cual no sabía que estabas tan derruido como para implorar mi amor terrenal. De verdad créelo y recuerda: estuve loca, ya que fui la primera en mendigar las migajas del pan que tirabas sobre el suelo, e incluso lloré tu ausencia, ¿te creí celestial?, no lo sé, pero si tal vez un ser de otra índole que me redimió ante sus pies. Debí darme cuenta de que tal sentimiento se entrega libremente y no entre barrotes y cadenas. No éramos prioridad el uno para el otro ¿por qué actuar entonces así? Me comí las migajas mientras veía como tu arrojabas a la basura los postres que yo con mis juveniles e inocentes manos te preparaba.   

Pasan los años, las hojas de aquel capítulo vuelven a abrirse. Pensé que ese trozo de papel no era más que cenizas en el espacio donde almacené la desdicha; pero… ¡Oh!, ¡Dios del tiempo!, que buen calculador y recordador eres, ¡que poder tienes!, haces tus cuentas y fulminas aquellos once años que han pasado tras tan dolorosa pero grata ruptura “¿ironizas conmigo?”, te lo digo a ti tiempo, ya que mi lector no ha de ironizarme. Tal vez ambos hemos sufrido lo mismo, y si no, permíteme que te lo trasmita con expresiones bien perfiladas.  

Fueron días de diluvio, vi llover como nunca tras mi ventana. La taza de té, en mis manos, estaba agria. La taza, el té, no sé lo que digo.  

El recuerdo me cierne en resquebrajadas tierras áridas y árboles disecos, cuyas hojas ya suman uno con la tierra; mientras sigo viendo como la tormenta arrasa con la mugre de las carreteras cercanas a mi casa. ¡Oh agua, barre de igual forma conmigo!, ¡por favor te lo pido! 

Vi crecer dentro de mí tu ausencia. Por ironía del tiempo ahora regresas, revisando mis redes sociales y dejando rastro. ¡Ay!, tinta que salpica nombre y apellido, ¡ay!, pintura en lienzo de tu cara de afligido, dibujarte el entorno una mejor cara no pudo.  

Tú, culpable de que el espacio donde almaceno aquella desdicha despliegue el tormento por ambos vividos. Arrugado y perdido estaba ello, por ahí refundido. No precisaba ni recordar quien eras, ni siquiera tu suma existencia. 

Eso quiere decir, que desde el primer día que te dejé, empecé a ser feliz, a disfrutar y a saber vivir, pero a la misma vez aprendí a dejar partir.  

Hoy, estaba en la cama lista para dormir, con las luces apagadas y el silencio merodeando como rey de mi casa; Morfeo no aparecía para tomarme en sus brazos y cansada de esperarlo, me dispuse a tomar el móvil. Instagram, como siempre, está que arde, las publicaciones de la gente son cada vez más alejadas del grito de la realidad, ¿sois todos de Marte? 

De repente regreso a la madre tierra. Caigo en ese estrecho túnel negro al leer, al ver… ahí me has hecho recordar con lastima, en el ser en el que un día por ti me convertí. Por ti me dejé llevar lentamente…, fui un abandono sin alma, un cuerpo andante, un zombi que empezó a disecarse atrapado en tu prisión. 

¿Fuiste feliz?, quién lo supiera a ciencia cierta. Te veía a simple vista: delgado, demacrado, con faltas en la cara y con aquella ropa repetida, como si de una caricatura te tratases. Nada nuevo, tampoco una nueva versión de ti mismo, más bien un zombi que empezaba a disecarse, en su propia prisión, ¡claro está! Dale un sorbo a tu copa, pasa el trago amargo de no estar conmigo mientras nos topamos por casualidad en esta fiesta. ¿En dónde están tus ojos?, ¿por qué están apagados? Date prisa, siéntate, corre y no decaigas buscando un sitio cómodo para alentar los latidos de tu corazón, ¿Bombea sangre ahí?, espero que goces de un sillón cómodo.  

Me veías disfrutar y desvelabas tus heridas lanzando tus oscuras hondas perceptibles; ¿yo estaba viva? Sin ti no era ella: ella la que reía en las mañanas; ella la que soñaba a carcajadas, que todo sería oro a relucir; amarillos color sepia, Tokyo, Rio de Janeiro, Cairo, Jaipur, New York, Buenos Aires, Abu Dhabi, Jakarta, Melbourne, Lagos, Oslo, Paris. Ella la que dominaba el filtro de la imagen, ¡ya no era entonces ella! Nunca te dije que hubiese querido correr a tus brazos, besarte… sin que existiese un final en aquel acercamiento de nuestros cuerpos. Copa en mano, corazón que bombea, lastima y orgullo, y nos sumergimos en mundo forjado a hierro y acero. 

Hoy es un nuevo día, … ¿la babilla es mía o es de mi marido?, ¡hay Dios mío!, cosas de papá y mamá... Debo prepararme y mover mis piernas con una caminata, ¿Dónde iba?, ¡ah, sí!… Hubo momentos en los que me dabas lastima, dabas esa sensación de tener los riñones extirpados; …Pongo mi labial, el espejo me dice que salga, sigo recordando… tu cuerpo parecía anhelar sus purificadores, sus dos filtros nuevamente. …Pongo mi rímel, debo estar guapa para lo que se pueda presentar… Decidí seguir mi rumbo “¿estaba siendo cruel? ¡claro que no!”, tú me enseñaste ¿recuerdas?, ¡sí, a eso!, a vestirme de armadura. ¿Cuántas veces sonó mi teléfono?, timbraba incansable, la batería se agotaba: … un momento y os sigo contando, Tengo que poner un poco más de base en mis parpados, que parezca que lo domino todo, no debo causar la impresión de que mi vida académica y mis proyectos demandan tanto de mi… mensajes llegaron, y mi móvil solicitaba espacio, bandeja de entrada… COLAPSADA. Decidí seguir mi camino, que en ese momento estaba lleno de espinas. …Perfume y pelo suelto, estoy lista para salir… No iba a darte todos mis sueños, no iba a morir en tu piel, ¿por qué tanta obsesión conmigo? 

Nunca te dije que lloré, es una afirmación. Sí, lloré tanto como el agua que vi caer a través de aquella ventana.  

…Camino estás calles alemanas y veo en el recuerdo… Mi vida se desmoronaba y era llevada por pedazos, como el viento que se lleva las hojas. Bebí a solas, bebí mucho. ¿Por qué tanta obsesión? Qué significa el día siguiente cuándo tu alma no está presente.  

Cuando salía para quedar con mis amigos, solía ser el alma de la fiesta, “tanto dolor se expresa, solo, con euforia”, ahí en ese corto momento solía mostrarme feliz.  

…Sorbo la manzanilla que llevo para el camino, que por cierto está deliciosa, ¡ah!, pateo una roca que me estorba, tal y como me estorbabas tú… Recibía muchas preguntas tales como: ¿estás bien? ¿Cómo haces para superar tal ruptura? ¿Cómo haces para verle y seguir como si nada? No era aquella joven completamente alineada. Salir, bailar y gritar me concedían el triunfo de dejar la pena en las notas del viento. Solo la marihuana que perfumaba mi bolsillo, más lleno de motas de lana que de dinero, me subía a la gloria. Así enmascaré, pues, la parte de mí que no pude maquillar. 

…Qué hermoso día hace hoy a pesar del invierno, tengo que pensar como plasmar esos sentimientos de años pasados, que con tus búsquedas en mi perfil osan ser aquí tintados… (más bien Wordᵉᵅᵈᵒᶳ -_-) 

QUÉ NO PODÍAS REGRESAR CONMIGO,me detengo en el camino, algo sucede muy dentro de mí, será el ambiente de esta ciudad cosmopolita Entonces me desvanecí aquel día, me vino una sensación de…, a ver…, déjame que te lo describa bien y con las palabras exactas: era una sensación de discordia con las energías que se tienen que alinear con el ser; era la soledad golpeando mi cara como un tren hipersónico, que voló por todas partes mi figura, salpicando de zozobra todos los cuadros de felicidad sobre la faz de la tierra; era un desespero que gritaba hacia adentro de mis entrañas. … ¡Ah,!, ¡ya sé que me detiene!, debo comprar algo para mis hermosos hijos y un par de cosas para mi marido, pero los comercios están cerrados en Leipzig, ¡mierda! …, ¿qué hago?, sigo a mi paso.  

Cogí mi dignidad atragantada. Lapsus de tiempo, brazo que sujeta tu bolsa, no hay espejo que sacar para verse en él, las lágrimas están por brotar, da la vuelta y camina Anica… Solo camina con paso firme hasta tu casa, allí podrás soltar todo tu llanto. Cómo recogía y unía lo que el tren desperdigó de mí, con su velocidad intrínseca y como expresaría hacia afuera el grito que yacía dentro de mis entrañas. En mi refugio no sería juzgada… Llegué y tiré las llaves en el sofá como si sintiese desprecio, incluso, de ser propietaria de un techo bajo el cual dormir. Al dirigirme a mi cuarto me despojé de los artilugios y prendas que me hacían ver recatada, ya no eran necesarios. Perdí a quien amaba, para esa persona yo ya no era nada. Mi hermana no podía verme pasar por tal dolor; así que me abrazó y sentí sus abrazos tan confortables y calientes. También sentí su pena al verme en aquel estado tan deplorable.  

¿Qué significa el día siguiente?, cuando tu alma no está presente: mañana, tarde y noche, no son más que eso. Oscuridad para una mente extraviada y nublada, ¡depresión acércate a mí!, hazte pues profunda y valedera. Comida, olor, sabor, pero… ¿qué me importaba a mí aquello? Estaba rota: pesaba 50kg y bajé a los 38. …Por qué no he traído un gorro, el viento está peleando con mi pelo, ¿recuerdas que estuviste tú también en alguna parte del mundo?  

Amor” palabra de cuatro pequeñas letras, que se sienten gigantescas. Tenía el mal y el corazón roto. Según artículos que llegué a leer en su día, decían que se podía coger la baja por dicha enfermedad. Bueno… Yo que baja laboral podía coger, si hasta la pobreza tocó a mi puerta, entró y se sentó a pasar unos días en mi casa. Todo llega junto, la vida parece comportarse así, y aún hoy muchos se preguntan: ¿por qué?, ¿por qué a mí?, ¿qué me está pasando?, ¿qué clase de castigo es?, ¿qué deuda estoy pagando?, es: LA VIDA, así es, ¡sobrevive! Por aquellos días, (en medio del desamor, el rechazo, la depresión y la pobreza) buscaba trabajo desesperadamente. No tuve más remedio que sobrevivir.  

La única pobreza que no tocó mi puerta fueron los pretendientes, recuerdo que mientras te sacaba de mi corazón, intentaba quedar con alguien y tomar una copa, dos o tres y luego terminar enredada entre las sabanas…Para elegir tipito de lencería, te llevaba a ti para que eligieras, y así lucírsela a otro “recuerdas cuando me dijiste que el sujetador estaba precioso, pero que jamás gastarías tanto en uno así, pues yo lo pagaba y tu solo lo escogías… ya que decías ser mi amigo”.  el siguiente fin de semana necesitaba lo mismo, sabia de que no necesitaba más fiestas, pero si unas tres copas más que las ultimas veces y ahí enredarme entre besos, desnudos y calor de los cuerpos. Pude ver cuerpos bonitos, caminar descalza y con frío… fui la envidia de tantos, pero con el paso de mis pasos he podido ver lugares tan lindos con ellos… Primero tuve que llorar para crecer, la vida sabe bien poner en su sitio cada ficha del ajedrez, ninguna de aquellas fichas que yo moví, terminaron siendo para mí… solo fueron parte del juego. 

Acabo de regresar a mi hogar. ¡Hola, mi amor!, ¡hola, hijos!, ¡hola, mamá y papá! Mis padres están de visita, es una larga historia, algún día os la cuento. Que hermoso hogar tengo, imagínate tú por un segundo un hogar así, por supuesto no conmigo… digamos que soy demasiado para ti, por sonar humilde claro, espera un momento y seguimos conversando. Tengo que poner mi bolsa en su sitio, no debo perderla, ya que aquí tengo un nuevo espejo que me permite ver como sonrío hoy en día, unas tarjetas de crédito, de débito, las llaves del sótano, del mercedes, de la casa, de la casa de mis padres, de la casa en Palma de Mallorca, las llaves de la empresa para la cual trabajo, las claves de acceso para los importantes cursos online que estoy tomando y lo mejor de todo: deliciosas recetas para preparar con mis hijos en la cocina, es que compré el recetario el otro día y olvidé sacarlo, ¡nos encanta cocinar juntos! Papa está muy orgulloso de vosotros, pequeños, y yo estoy orgullosa de todos. Le doy un beso a mi marido, pronto nos sentaremos a cenar tortilla. Él ha preparado algo sencillo pero delicioso. ¡Ay! ¡no sé!, ¡no sé! No sé si tenga tiempo para seguir desperdiciando contigo, ex 

Tengo que dejarte, la comida esta lista y mi marido y yo decidimos que vamos a beber con la cena. Nuestros hijos claman la presencia de sus padres, que tengas… un buen día y que superes… la vida.  

CONTINUARA… 

Él me dejo

Publicado por Mónica Ramírez

Soy una persona, que da crédito donde el crédito es merecido. Un alma soñadora a la que le encanta reflejar lo vivido, y para así poder transportaros a aquellos sitios.

2 comentarios sobre “Nunca podrás odiarme tanto

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