un titulo y una escultura universal

UN TÍTULO Y UNA ESCULTURA UNIVERSAL 

¿Queréis saber acerca de un nuevo encuentro? 

¡Aquí estamos de nuevo! 05:00 P.M. 

Miro mi reloj con cristales de imitación, tal vez imiten el swarovski, tal vez imiten otro tipo de piedra; las piedras que si tienen una indudable originalidad son las que trazan el camino, ante mi humilde mirada parecen micro-meteoritos de colores que resplandecen ante la luz terrestre tras haber sido alineados para saciar la tentación del hombre, por suerte para ti lector ya perdí toda inocencia, de lo contrario te diría que me dirijo a una nave extraterrestre.  

Tomo a Damián de la mano, él es mi diamante y no quiero soltarlo, un pie se me desliza un centímetro. La verdad es que no quiero caerme y por eso más que darle la mano me aferro a él como si fuera mi bastón, mi guía, el perro que me da ojos, el búho con visión nocturna, y el hombre conocedor de mi destino ¡Así que llévame, tu Damián, allí a donde podría “peligrar sola”! 

Este camino es como un sendero que descubre árboles de cerezo que de día deslumbrarían por su hermoso tronco y que ahora mismo en el UTC se saben tímidos. Cerezos más tarde nos topamos con una serie de cadenas blancas luminosas que continúan marcando la marcha atrapada por la penumbra, romanticismo y temor; velones con olor a jazmín dentro de aquellos cristales que duplican su efecto luminoso, Es algo que tiene que ver con el Feng Shui, explicó Lucia horas más tarde, Las luces generan un efecto psicológico en el cerebro que hacen que los invitados se relajen de camino a la aventura, el camino con luces de colores luminosas sugieren que no vas a una cena y las velas mantienen avivado el espíritu mientras el aroma a jazmín lo reconforta. A mí no me importaban mucho sus palabras para retardados, ella no posee título alguno, así que la miré con desprecio ante su alocada explicación del Feng Shui, Pude ver tu purpurina desde lo lejos, dijo otro de los asistentes a la fiesta cuyo nombre no solo carece de título sino también de importancia. Más bien me preguntaba por qué los de seguridad no se congregaban con nosotros, más que los códigos de seguridad que nos solicitaron para acceder al sitio, yo habría podido darles otra cosa, o tal vez no, válgame la duda, la curiosidad, la intriga de lo que pudo haber sido.  

6:15 P.M. 

Sigo inquieta en el sillón escuchando las aburridas palabras de Lucia, lleva hablando más de 15 minutos, ¡ya me tiene harta!, ella suena como una mosca de fondo que solo rezumba. Los de seguridad… sus trajes están impecables. Dirigí mi mirada por la ventana para morbosearlo, entonces pude sentir las manos de uno de ellos nuevamente a modo de recuerdo, nos había puesto los lazos rojos en el brazo con unos códigos que verifican el tiempo de la estadía en la fiesta ¿el nuestro? Tan solo 24 hora. Como es de esperarse querido lector, Lucia no va a marranearme toda la noche con sus técnicas traídas de oriente tras uno de sus puercos viajes a polvos comunistas; sentí entonces pena por su marido, ella era sin título la ostentosa representación del tercer mundo feminista en occidente y él, de arriba abajo, un escalón titulado con despojos occidentales que da paso al podio. Pero ¿Quiénes somos para juzgar a Lucia?, será su marido quien la soporte toda la noche.  

Mentí cuando dije que el siguiente evento tomaría lugar en la casa de Vu, otro con cosas de oriente, sin embargo, Vu es el claro ejemplo de un oriente que se expande al relucir en su piel el aire contaminado que nuestras costumbres paganas capitalistas irradian en el mundo entero, ¿Debería hablaros más delante de Vu? ¡Creo que sí! MIS DESEOS CONTINÚAN…

Lamento deciros que mi marido y yo optamos por asistir a la fiesta Swinger más grande de Sachsen Alemania, justo se realizaba a las afueras de Leipzig ¿lugar exacto? Lamento deciros que… que no os lo voy a decir.  

Con una cerveza en copa refrescando mi boca me quedo perdiendo a Lucia con los tímpanos y se los concedo a la zona de Bondage, entrego mi vista y entrego mis ansias, me pongo de pie y Lucia me mira decepcionada por no seguir atenta a sus métodos 东方的. Ocupé una silla de madera que nadie sabe de donde salió y nada tenía que ver con la decoración del lugar, crucé mis piernas mientras Damián me entregaba otra cerveza. Aquella mujer ató a su marido y sigilosamente continuaba haciendo nudo tras nudo, era tan interesante escucharla decir que uno debe tener cuidado con los nervios del cuerpo al momento en que lo tenía colgando del mismo. De inmediato sentí algo extraño en el cruce de mis piernas y tragué saliva deseando saber más, Esta mujer está atando a su marido, le dije a mi esposo sin quitarle la vista al cuerpo que con vida disfrutaba del más allá de los placeres, Su piel no se ha tornado roja, seguía yo diciendo acalorada, Esta mujer debe de tener años de practica ¿no? Es que puede hasta controlar su peso y llevar a cabo todo con extrema facilidad.  

    —¿te gustaría probar el bondage así Mariasa? —preguntó mi marido estirando sus labios como hace cuando quiere complacerme.  

    —¿Quieres saber la verdad? —Me introduje en su mirada, cerré mis labios blandos y sin palabras él entendió mi afirmación—.   

Desde aquella vez que me ataron, noté que no hay dolor en ciertos placeres y aquello me causó un morbo tan penetrante como el puñal del criminal que nunca llega a ser asestado, como la pretendida vivencia de una viuda que se viste de negro olvidando su ser, como la mujer sometida en tela tejida por dedos que nada saben de su figura y busca romper los lienzos que la cubren más allá de las sábanas. Sería una experiencia por supuesto gradual y no para llevar acabo con cualquier persona, entonces abrí mis piernas y sentí algo de lo que no deseo dar muchos detalles. MIS DESEOS…

Logré apartar la vista de aquella escena y tuve una visión de dron del lugar. Todo empezó a llenarse de gente. Me causo una fatiga aniquilante observar a algunos asistentes usando trajes de cuero, su sudor ha de ser repulsivo y ha de oler bastante fuerte después del sexo, siendo en sexo aquello último en lo que algunos de ellos y ellas piensa, Ese de ahí es un master, y esa es una dominatriz, explicó alguien cercano a nosotros, No son personas con las que tener sexo sino más bien el tipo o la mujer que doma, castiga, ordena, su esclavo o esclava es fiel y atiende a sus órdenes sin contradicciones. ¿Damián te gustaría llevar un traje de cuero?, le pregunté, él respondió que ni estando loco, ¡Por fortuna!, respondí. Entonces me reí tan fuerte que los presentes se molestaron.   

07:00 P.M.  

Nos fuimos a una de las barras para apreciar más el lugar y nutrir la vista. Sentí a Damián perderse entre el escote de la camarera, trajeada de transparente sus pezones bien redondeados y estructurados deleitaban las pupilas de mi marido, aseguró querer jalar uno de sus pendientes con aquella boca y labios que me juran amor incondicional constantemente. Lo imaginé satisfaciendo su deseo; por desfortuna la camarera no estaba para esas y solo estaba para poner bebidas. Entonces decidimos seguir caminando por el sitio y ver que nos tenía deparado el destino aquel día.  

—Disimula y date la vuelta lentamente —le dije a Damián mientras las luces verdes y lila del sitio por el que pasamos me destellaban—. Vamos a otro sitio. 

—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó extrañado. 

—Sebastián, Vu, Phillip y los demás, están aquí. No era nuestra idea encontrarnos con ellos— aclaré yo. ¿Peter? ¡Vaya! Esto empieza a ponerse interesante—. Aun no los vamos a saludar, primero seguiremos recorriendo el lugar y cuando veamos cómo se desarrolla todo decidiremos si reunirnos con ellos o no ¿te parece bien, Damián?  

—Para mí perfecto. Mira Mariasa, allí al frente hay una carpa enorme y al lado está el buffet ¿echemos un vistazo?   

—Por supuesto, de lo contrario no sabremos que se cocina aquí.   

Clave mi atención en aquel color blanco hueso de la carpa, como si hubiese sido puesta allí para atender a los pacientes después de una guerra. Su amplitud era de unos cincuenta metros cuadrados y quien ordenó erigirla habría ordenado también que no le faltasen ventanas. Con un pie adentro y mi cabello en la espalda envestido por una torrente de viento que no se atrevía a ser testigo de lo que sucedía, decidí por terminar entrando.  La impecabilidad tendía un sin número de camas y digo “sin número” porque lo que menos me importó fue contarlas. Me impactaron más las toallitas y los preservativos, estos últimos sí que hubiera querido contarlos, claro está, en caso de tener el número exacto de cuantos fueron introducidos en el sitio antes de que empezara la fiesta. ¿No os causa curiosidad saber cuánto puede durar un tarro lleno de condones en una fiesta como esta? A mí sí, de cierta forma me produce un deleite que no puedo ocultar ante la mirada de Damián, ¿debería él tomarme y llevarme a una de esas camas abatiendo la impecabilidad, o debería dar yo el paso?, entonces quito la mirada y miro hacia la última cama, el último tarro solo posee un condón, aquellos duraron menos que un jarrón de golosinas. Al dirigirme allí con la sucia intención de intentar… observé algo que me… había una cama enorme cubierta con un toldo, no dudé en abrirlo y encontré a cuatro personas teniendo sexo el uno con el otro, sin querer derramé mi copa de cerveza, No importa ¿quieres unirte? Preguntó uno de ellos, tenía los ojos estupefactos y las pestañas encrispadas.  

Me imaginé entre todos ellos y una gota de sudor se escurrió por mi cuello, miré de lado tentadoramente a la mismísima tentación y palpando la humedad de mi cerveza derramada le hice saber que no era suficiente para mí, entonces lamí la copa con la lengua y los miré fijamente apartándome de ellos. 

La preciosidad nos tenía atrapados, la exclusividad nos hacía prisioneros, el delirio nos hervía las carnes y la atmosfera… bueno la atmosfera no logró relegar a un segundo plano mi necesidad de encender un cigarrillo con el fin de eliminar una presión que se apoderaba de mi pecho, había algo atorado en mi garganta, pero quería hacer de cuenta que no sabía de qué se trataba. Fumé mirando al cielo, y capté como gritaron nuestros nombres “Mariasa, Damián”. Me giré y vi a nuestros chichos distorsionados por el humo de mi cigarrillo, Vu, Phillip, Sebastian, Cristina y Peter poseían alegría en sus auras y sus ganas de vivir la vida no les podían ser arrebatadas. Nos sentamos todos juntos para acariciar el cielo, tal vez la costelación, tal vez el universo y quisa aquello de lo que un día formaremos parte.  

05:00 A.M.

Ya no sabía que pasaba, Mariasa, Mariasa, despierta gritaba alguien. Qué pasa quise gritar, pero no podía ni moverme para deshacerme de esos gritos tan perseverantes. Una camilla, un monitor, paredes blancas, venas acosadas por vías incrustadas. Susto no recorras mi cuerpo, por fortuna no tengo ningún aparato ocupando mi boca y puedo tragar saliva. Quise entonces quitar todos los cables, pregunté exhausta que estaba sucediendo. Había estado inconsciente en el hospital y todo lo que había vivido era un sueño… 

y ahí estaba yo, derrumbada, postrada en la camilla y las lágrimas salando mis mejillas. Aun así, seguía teniendo la habilidad de atravesarle a Damián el alma, con todo mi ser, a través de su mirada enamoradiza. Ahora entendía porque la atmosfera no relegaba a un segundo plano mi necesidad de encender un cigarrillo, ahora entiendo la presión en el pecho y ahora sé que era lo que se me atoraba en la garganta y aun así Damián y yo aun no queríamos hablarlo. 

La cuenta regresiva para la presentación de mi trabajo de fin de carrera había empezado. Estaba a tan solo cuatro días y era de exigencia rotunda que me quedase hospitalizada, pero el dragón que me hierve la sangre y que con su fuego incendiaba el cielo, la costelación el universo y aquello de lo que un día formaremos parte me llevó a tomar la arriesgada decisión de firmar con puño fuerte los documentos donde despojaba de toda responsabilidad, ante lo que pudiera pasarme, al hospital. Debía cerrar el ciclo que empecé en este país frío y silencioso, de lo contrario muchas cosas hubieran perdido su sentido. Por ello abandoné el hospital aquel día.  

Salí de allí a las seis de la tarde, hora que marcaba mi reloj de imitación y que nadie nunca se atreve a cuestionar cuando lo llevo en la muñeca.  Llevaba los documentos clínicos en la mano, y ahora era esa mujer que parecía loca y desquiciada, ojerosa y demacrada, marchita y apaleada por la vida que te tumba al suelo de un soplo cuando menos te lo esperas. A mi paso quebrantado, la voz rechinante del doctor alemán agraviado “si te vas, lo que te pase, será bajo tu responsabilidad”.  

Os diré lo que iba a pasar: iba a terminar de salir por esa puerta, iba a llegar a mi casa para arreglar el pelo de escoba que adquirí en el hospital, iba a ponerme mis mejores atuendos e iba a atacar esos últimos cuatro días de estudios para reclamar mi título y alzarlo entre mis manos, nada ni nadie iba a arrebatarme la oportunidad de ser una profesional y cerrar ese ciclo de mi vida. 

Cuatro días más tarde 

 Disimulando lo que se me atoraba en la garganta ahí estaba yo presentando mi proyecto. Leipzig era una ciudad pequeña en aquel momento ante mi perseverancia, mi paso era débil pero firme, un dolor desesperante me acompañaba con cada paso que daba y amenazaba con derrumbarme. Obtuve la atención de los examinadores, logré centrarlos en mí debido a mi destreza aquella mañana. Tuve un buen presentimiento.  

Salí de allí tras haber dado lo mejor de mí, y pese a ello seguía con la garganta atorada. El peso sobre mis hombros se hacía tan fuerte que deseaba borrarme de la faz de la tierra ¿¡Dios mío que es esto!?, tenía ganas de derrumbarme, pero la mujer en la que me he convertido, la mujer que he construido durante todos estos años no me lo permitía. “Unos pasos más y estarás en casa Mariasa” pensé preocupada de paliar en el camino.  

La noche después de mi proyecto fue quebrantadora. Damián me habló estando en la cama y sus palabras partieron mi corazón cuando me dijo que le dejase tomar mi mano, Déjame mirarte a los ojos y déjame, a través de mi mirada, darte todo mi resplandor y acariciarte donde tu guardas hasta tus más oscuros secretos, dijo él, Recuesta tu cabeza sobre mi pecho y descansa… descansa. Y aquel descanso me pareció eterno. 

Una semana después, sábado 24 de Julio. 05:00 P.M.   

El BMW parece ser más testigo que los transeúntes, el viento suaviza mis maniobras corporales, para en aquel espacio cerrado despojarme de la ropa interior que se usa con el marido y ponerme la lencería que algunas usarían con desparpajo para conquistar al otro; sobra decir que yo la uso en compañía de mi marido, quien se encuentra fuera del BMW vigilando que nadie me vea. Y… mientras escribo para vosotros me doy cuenta de que, a Mariasa podría importarle dos duros o nada si algún curioso la observa a través de los cristales. Ella nació libre, usando telas tejidas por los dedos de su abuela y cuando no por artesanos o industria textil alguna que pensó en sus medidas, en sus necesidades como mujer, Mariasa puede romper los lienzos que cubren sus sabanas y nunca presencio a una viuda olvidando su ser; pero el criminal guarda su puñal en la gaveta esperando poder asestarlo y a de ser por ello que ahí está Damián, expectante, atento, protector.  

Botines de Guess recubren mi piel un poco más y su brillo es blanco tal como mi minivestido, fino y ajustado. Mi sujetador puede apreciarse y resalta a la vista las tiras que rodean mi escote haciendo ver el vestido más exuberante. Un hombre atraído por mi perfil lanzó su mano y tocó con sus dedos uno de mis pendientes de Tous, fue una tierna caricia que agradecí con una tierna mirada y Damián con una dulce sonrisa, su mujer es codiciada.  

Mi reloj marca las 05:00 P.M nuevamente 

Di dos pasos y tomé a mi marido de la mano, lo giré hacia mí y le arreglé las mangas de su camisa, le di un beso en el cuello y me alimente de su aroma. Mi sueño se recrea en la realidad, aunque esta vez… Lucia debe estar en el multiverso atormentando a alguna otra Mariasa con sus 东方信仰… Los árboles de cerezo tímidos nuevamente, los micro-meteoritos y mi reloj de imitación. Le sonreí a mi esposo y empezamos a caminar para entrar a el festival. 

Allí estaban todos aquellos amigos que el destino forjó entre sonrisas, placeres, sudores, gemidos, pero lo más importante de todo LA CONFIANZA. Terminé colgada por Peter, azotada por Damián, besada por Cristina y convertida en una escultura occidental y más que ello, y pésele a quien le pese en una ESCULTURA UNIVERSAL y libre ante los ojos de las más de mil personas presentes al evento. Recordé cuando una vieja anciana me dijo: Sueña, pero sueña en grande y vuela lejos, porque cuanto más lejos vayas, más le costará a los demás alcanzarte y ahí en ese justo instante serás inalcanzable, pero deseable. Él me dejo

Publicado por Mónica Ramírez

Soy una persona, que da crédito donde el crédito es merecido. Un alma soñadora a la que le encanta reflejar lo vivido, y para así poder transportaros a aquellos sitios.

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