La liebre me quito los ojos

Siento que estoy gritándole en la oscuridad al amor que me separa de la realidad, hundiéndome en océano alguno hasta tocar un fondo aun no descubierto. Este desquiciado cuadro del tiempo no ejerce formas, y tiene como autor a un pintor que lanzó el óleo con furia y aquella furia me impide darme cuenta de los sucesos de mis días en la vida real porque sus trazadas se repiten sobre este lienzo una y otra vez.  

Soy el ciego con posesiones y dineros que la liebre hambrienta y sedienta toma sin escrúpulos. La liebre pone pan de oro en el marco del cuadro que pinta haciéndome creer que soy yo ella, y en una de sus desesperadas acciones lo malbarata y me doy cuenta de que arrasó con mi cuerpo, mi mente mi mundo y mi cosmos.  

Liebre cuyo nombre procrea un psicópata, e irrealidad al ser nombrado, y cosmos en la eternidad sin infinidad para la dama que deja de alimentarlo.  

No puedo seguir siendo maltratada, ¡para ya! ¡no puedo con tanto!, verbal y psicológicamente desgastada, ¿valorarme cómo? Siendo mujer de arena arrasada por sal en agua. A veces el valor es otra cosa, a veces es el valor de amar por encima… por encima de todas las cosas, parece ser el mismo valor que me falta para más que abandonarte a ti, abandonar esa parte de mí que se aferra a ti. Tu sonrisa malvada en el espejo de nuestras noches románticas, mi reflejo tan frágil, tu sonrisa y las rosas.  

Él me duele, me hiere el alma, quema el corazón y aun así lo soporto porque a la vez es un antídoto. Él es peligroso y aun así continúo moviéndome a su paso, sin darme cuenta de que estoy perdida en su laberinto, busco a mi familia en medio del llanto, están tan lejos, pero sé que están presentes y que me van a ayudar a salir del horror en el que este amor impuro, mezquino, ruin y bajo, me pinta en ese cuadro.  

Ámame hasta que explote, ámame haciéndome reír, ámame haciendo que mi piel se ruborice, ámame haciéndome llorar de felicidad, ámame tocando mi cuerpo como se toca un piano apasionadamente; pero no me ames para aniquilarme, porque el amor no agravia, ni hace que el corazón sea despedazado por dos manos. 

Encuéntrate, aquí empieza el cambio solo si tú lo quieres. Todo va a salir bien. 

Somos mujeres y queremos ser de color. 

 Somos mujeres y queremos ser de color.

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