MIS DESEOS CONTINÚAN…

Mencionaron mi Nombre captando mi atención, levanté mi mentón y salive mis labios para humedecerlos como si no bastase con el pintalabios que los mantenía hidratados ante el temible calor de Dubái, crucé la puerta con aquella mascara negra abrillantada. Mi rostro no debía ser visible ante las miradas; bajo la máscara estaba la realidad de mi vida, y la realidad de la vida de muchas mujeres y personas, que deben ocultar lo que tanto les corroe: esa sulfurante herida silenciosa causada por el repudio y el señalamiento por parte del colegio de los puritanos; por las congregaciones religiosas; por la estirpe de las clases impecables que jamás han sido titulares de un párrafo grotesco en primera plana del periódico. Una vida no aceptable ante la crítica social, aun así, he aquí mi consejo: sigue adelante tal y como yo lo hice en aquel momento al atreverme a cruzar esa puerta.  

El futurismo de la ciudad me escaramuceó. Caminaba con mi marido sobre aquel suelo de cristal llenó de arena, las paredes del lugar estaban fundidas en negro carbón, así dejaban entrever, pues, a los brillantes dragones plasmados en ellas. Colores rojos y azules se paseaban avivados, barras cristalinas clamaban calmar mi sed, ¿de las piscinas y aquellos en bañador? Nos veríamos más tarde, si fuese el caso de que me tuvieran como objetivo y yo como posibles objetos vivientes para mi redención terrenal.  

Vuelta en la cama, una vuelta más, me duele el hombro, mis ojos están cerrados y se mueven a mil por hora en la oscuridad que permite ver el más allá como la vida misma, otra vuelta irracional en mi cerebro que parece ser tomada con raciocinio, la música del baile me hace girar de tal forma, estoy poseída, ¡que encanto!, ¡Mariasa despierta!, dice una voz endiablada, ¡Debes ir a trabajar y tu móvil no cesa!, ¿qué es esto tan raro?, el más allá me priva de una pieza de baile tan exquisita, deseo seguir girando como un trompo de mano en mano ante el intercambio ¡fuera demonio! ¡déjame seguir disfrutando!, ¡Que despiertes te digo!, tomaré mi tiempo esto está muy bueno, no hay demonio que pueda arrebatarme este azote de baldosa, parezco toda una señorita bailando somebody loves me de Marion Harrys, acaso es una fiesta en la cual busco a mi futuro marido, ¡despierta! Dijo el demonio nuevamente. Ya estoy despierta y recreando esta época de 1924, anda ven a bailar conmigo cosa rara de tinieblas desconocidas, deja que sea yo quien te posea y tomate un descanso de tan arduo papel cansadizo, mira que el megáfono tiene melodías maravillosas, ¡Que despiertes coño!, dijo mi esposo furioso y aturdido por mi despertador, ¡Gracias gordo!, le contesté tras darle un tierno beso de buenos días y con un mareo después de dar tantas vueltas en mi cabeza, que sueño tan rico, pero me dejó más resacosa que la fiesta del día anterior.  

Ahora estoy en el trabajo, una mirada a las vidas normales, son puritanos o pecadores, ¿quién soy? ¿Soy Mariasa? ¿Es esto pecar?  

Ante la llegada de Matthias Gröber, que debo admitir que me interesa más bien poco sí está en el sitio o no, me siento llena de nuevas vibraciones, Mariasa, ha llegado Herr Gröber, ¡Despierta! ¡llegó tu cliente!, repitió mi compañera esperando que lo atendiese como un rayo y pusiese su castigado pelo en orden, Lo siento Klarina estaba pensando en la fiesta de anoche. Le dejaré el pelo a Herr Gröber tal y como lo lucia aquel buen mozo que me sacó a bailar en mi sueño en 1924. 

480 minutos en este salón de mier**, digo de belleza, persona por aquí persona por allá, todas han salido, entonces, con otro aspecto; estoy destrozada y deseo dejar allí todo cometido laboral tras salir por la puerta camino a mi casa. Tengo mi corazón en los dedos de mis pies, he aquí a la señorita bailarina de 1924 y a la señora bailadora del 2021. Cama ven a mí, dame descanso antes de volver a visitar un club swinger, esta vez será en un país de ambiente exótico y lujo exuberante, Mariasa debemos empacar las maletas, salimos a las 7:00 a.m. hacia el aeropuerto y estaremos llegando a Dubái en la noche, dijo mi esposo muy serio pensando que su voz con ímpetu me haría actuar de mejor gana. 

Cerca de 4840 Kilómetros nos separaron de Europa, me hubiera gustado ver con mis propios ojos la estela que el avión dejaba a su paso durante aquellas seis horas de vuelo. Imposible dormir en el avión, pero imposible recostar la cabeza sin terminar soltando un minuto de babas alucinando tener diecisiete años en 1924, que bailoteo, que rebeldía en medio de melodías a megáfono. Que retorcijón en mi cabeza.  

El aire sacudía muy poco la atmosfera a nuestra llegada a Dubái, el agitante calor cocinaba nuestras siluetas, y escapando de la distorsión que producen tantos grados de temperatura, nos zambullimos dentro del Address Sky View Hotel, modernidad y crema fundida. Ride it sonaba de fondo en la recepción del hotel, mientras mi marido y yo nos deshacíamos de las gafas para atender al registro. Tomaron nuestro equipaje y en unos instantes estuvimos en nuestra habitación, a la cual acudiríamos más bien poco.  

Una vuelta por las Islas Palm, arquitectura artificial humana que algunos acusan de destruir el ecosistema y que más sin embargo todos aclaman en Instagram como artilugio de la espléndida vida y triunfo. Filma las bellezas de la vista admirada, fincas privadas en las palmas y la exclusividad, parque acuático de primera clase, todo tan surrealista, hoteles imposibles y residentes de dólar estampado. Subimos en el girocoptero y captamos como águilas todo cuanto se veía, luego nos daríamos encuentro en un selectivo club de las islas, al cual llegamos en yate, para almorzar.  

—Gordo te veo negro —sonreí al verlo complacido. 

—¿Y tú estás muy blanca? —fue retorico aun sabiendo que mi piel canela lo vuelve loco.  

—¿Te gusta esto?  

—No tanto como perderme entre tu ser. —Con su respuesta partió mi cansancio—. ¿Y a ti? 

—¿Y a mí?, a mi desde el principio de nuestra relación me ha bastado con estar a tu lado. —Recordé como me enamoró con aquella mirada, en aquel momento en que limpió una mancha de ron sobre mi vaquero, ambos éramos camareros en Andalucía por aquel entonces, y tras cada jornada laboral de horas quebrantables, el cansancio no nos impedía disfrutar el uno del otro.  

Al día siguiente mi esposo me toma del brazo en el desayuno y me pregunta que me pasa, le comenté que estaba incomoda y deseaba irme del restaurante porque había un chico que estaba observándome con anhelo, estaba en mi Instagram y hacía días no me saludaba, el mundo es un pañuelo; mi marido no accedió a abandonar el sitio; por tanto, fui una buena esposa, y sin contemplar otra alternativa acompañé a mi terroncito de azúcar mientras terminaba su delicioso desayuno, ¿cuántas cosas más iba a poner en su plato?, en casa no come igual, yo deseando irme y el volvía y se levantaba a por otro PLATITO. Así que Mariasa pretendió que aquel individuo atisbador no estaba allí, pero sus ojos estaban quemándome la estampa. 

“Hola soy Fayes, acabo de ver tus historias en Instagram y he podido confirmar que eres tú, estamos en el mismo hotel”   le mostré a mi esposo aquel mensaje y ambos decidimos ignorar la situación. No obstante, Fayes fue insistente y siguió bajando a desayunar a la misma hora que mi marido y yo, su mirada seguía ardiendo sobre mi cuerpo, admito que a la vez me molestaba, bueno… ¡un poco!   

El día de las infracciones entre parejas, ya has llegado. Gasolina para el cuerpo, son las seis y treinta de la tarde. ¡Atención!, agilicen los movimientos que llegamos tarde. Preparación: gel de ducha perfumado, crema con feromonas y un ligero toque a canela, la bisutería negra para matar sin armamento y los toques necesarios de una colonia especial para la ocasión, sé que la competencia entre nosotras las mujeres es ardua y aunque la detesto no puedo pasar desapercibida. Falda de cuero, ceñida a mi figura, a conjunto con una blusa negra transparente con volantes en los hombros y de manga larga, mis tacones captaban lo que a mi mirada se le perdía y el metal de su aguja me concedería pasos decididos en el sitio, todo muy superficial ¿verdad?, cada uno sabe a lo que va ¡supongo!, y si no, dale un repaso a tu vida.  

Los celos no deben abarcar ningún espacio en mi relación, pero cuando me cercioré en el espejo de que mi maquillaje estuviese perfecto, vi a mi marido con aquel traje negro de corbata y puños de camisilla blanca y sentí que algo me destrozaría por dentro de tan solo saberlo con otra entre sus piernas. La base que no compone es sólida, con estructuras firmes, por lo cual deje los celos nuevamente a un lado y le di un beso.  

La famosa torre Burj Khalifa, la más alta del mundo posaba su sombra sobre mí, la contemplé insignificante y a la vez grandiosa ante la arquitectura que compone los cuerpos. Tragué saliva cuando la torre cobró vida con su función de luces y música.  

—Hola me llamo Agnes, y mi chico se llama Adolphe —Aquella mujer caucásica no iba más que cubierta por unas tangas y un provocativo sujetador según la vista de mi marido. Su esposo o acompañante, caucásico también, lucía un cuerpo cubierto de fibras, o más bien cubierto por un traje de corbata, lo de las fibras lo vería yo más tardes con estos ojos perversos. Ambos enmascarados de color oro. Parpadeaba ansiosa ya que quería conocer el sitio.  

—Encantada yo soy Mariasa —respondí con mi encanto latino.  

—Y yo Damián —dijo mi marido con sonrisa nerviosa.  

—Entrad, os enseñaremos el lugar. —La presencia de aquella pareja dominaba aquel club como si fuesen los propietarios.  

Nos mostraron el lugar, era precioso. 

Podíamos seleccionar a quien quisiéramos, todas las miradas estaban puestas en nosotros. Deseé estar con aquel chico moreno de ojos verdes y cabello negro azabache, al cual solo le miraba fijamente; por desgracia un hombre de 1.84 de estatura, y según los rumores con toque de midas en los negocios y en la cama, cosa que a mí en realidad no me importaba, se puso delante de mí vista tapando a mi moreno, Hola me llamo Andreu ¿y tú?, Encantada, me llamo Mariasa y mi marido Damián, sonreí sin interés al contestar mi mentón estaba firme mientras yo analizaba el lugar, Os presento a mi mujer Adela, dijo Andreu, ¡Encantados!, dijimos mi marido y yo en coro, seguía sin tener interés. La pareja estuvo hablando con nosotros unos 30 minutos de cosas sin elocuencia y que me distrajeron de empezar antes con mi cometido. Pude notar que la edad fue cruel con Andreu; sin embargo, su mujer poseía una sensualidad aun latente, así que quizás daban juego y deseé verla mordiendo los labios de mi marido… Cedí a estar con Andreu solo por el placer de que Adela hiciese disfrutar a mi marido; pero… ¿un momento? Ella lanzó sus manos para alcanzarme, mientras estaba con mi marido y yo con el suyo. Jamás… jamás había experimentado el mismo sexo, y esas malditas copas que bebí como ansiosa en la prohibida ciudad del alcohol surtieron su efecto ante el sonido del megáfono de 1924, la modernidad era ajena y a la vez vidente. Risas de juventud, nuevamente como de 17 y la mujer de Andreu me tocó… tampoco podía hacer mucho ¿Qué abusiva ella verdad?, me dejé llevar mientras la música sonaba de fondo, me besó aún más y más y todos y todas reclamaron estar a mi lado… el sudor brillaba como escarcha, los perfumes dieron paso a una fragancia carnal de fluidos bramantes. Aquel pulcro cuarto nos deshidrató por completo.  

Me levanté asfixiada ¡suficiente! No más provecho sobre mi cuerpo ardiente, así que le brinde mi mano a Damián para dirigirlo al yacusi. Detrás de él se vino Andreu y su mujer y unas cuantas parejas más, destapé un champan avistada por la perversión y serví copas para todos. Giré la botella vacía con mis manos, para no desperdiciarla, y les pregunté si querían jugar, absolutamente todos dieron su visto bueno. Pusimos penitencias: hombres besaron hombres, mujeres besaron mujeres, las risas nos atraparon, algunas terminaron atadas con una técnica llamada bondage, otras u otros se dieron al azote del spanking, y he de creer que el resto es muy fuerte para relatarlo, otras cosas no las recuerdo y de lo que si tengo memoria es que algunos estaban dando rienda suelta a sus fetiches y terminaron explotando globos cuerpo contra cuerpo ¿podéis creerlo? finalmente terminamos entremezclados.  

No encontré mis bragas por ninguna parte al terminar la faena, quería ir a comer y no me quedó más remedio que dármelas de modelo sin bragas, seguro que, a Victoria Beckham, a Paris Hilton, a Britney, ser persona no implica no perder los papeles de cuando en cuando. Debíamos bajar pronto al buffet para llenar nuestros estómagos. Damián me preguntó si me sentía bien, él se preocupaba bastante por mí y lógicamente yo le dije que estaba mejor que nunca, aunque… ¡sin bragas! Y el soltó una carcajada… minutos más tarde llegaba nuestro amigo el peli rojo, lo avistamos batiendo algo en el aire con su mano derecha, eran mis tangas… todos reímos y después continuamos hablando un rato, como gente del primer mundo que jamás se prestaría para una juerga tan… rocambolesca. 

Nos despedimos, por supuesto, no sin primero prometer volver a vernos en Alemania, en Leipzig, allí asistirían unas cuantas personas de aquella noche y un selecto grupo de personas cuyas identidades no puedo mencionar. No obstante, puedo camuflarlo todo, aquella fiesta en Alemania sería llevada a cabo por nuestro amigo coreano Vu ¡vaya nombre!, parece que ya me estoy asustando. Esto prometía bastante.  

La belleza del conocimiento de nuestro propio ser, tanto en soledad como en pareja primordialmente, es de lo más maravilloso que puede existir. Saber que aquella alma que te complementa puede disfrutar de sus tentaciones y deseos, quizás anteriormente reprimidos, te llena de vigorosidad al no estar siendo engañados. La libertad de poder disfrutar de quien observo con mis ojos, antes de llegar a una tardía edad y reflejarme en el espejo enclenque y artrítica y de fondo mi marido con un bastón me hace recuperar la esperanza en este siglo en el cual muchas personas de las décadas de los 90´s miran atrás anhelando haber experimentado la propia vida al son del megáfono, sin ser recriminados, tras terminar de zapatear en la pista de baile. En aquellas épocas nada era tan nítido como ahora, los demonios merodeaban despertando a los soñadores, impidiéndoles abandonar la palabra señorito o señorita en los clubes sociales, así que el temor de ser juzgado por un acto impuro cohibía a las personas de efectuar su pasión terrenal. Se ha hecho mucho para llegar aquí, para que podamos vivir esto, para más que contemplar esta liberación VIVIRLA. Podría fundirme como la crema en diversos cuerpos, pero solo podría morir en el tuyo vida mía.  

Meine Gefühle

Um ein Leben nach gesellschaftlichen Erwartungen zu führen, man braucht es zu viel Mut, den gleichen Mut, das zu tun, was man inbrünstig empfindet. Diesen Mut, den man so dringend braucht, um die Schreie eurer sinnlichen Wünsche zu entfesseln.  

¿Tauche mich in tiefes Wasser ein?, ¿ich?, Als ich Kind war, hatte ich Angst davor. Pfütze,  Ozean oder Lagune. Unerforschte Gewässer hetzen meine Ängste. Als Thalassophobie wird die starke und anhaltende Angst vor dem offenen Meer bezeichnet. Betroffene fürchten sich vor den Ungewissheiten und möglichen Bedrohungen des Ozeans.  

Genau es war, was ich immer hatte. Wenn ich nicht durch das Wasser sehen könnte, gut durch das dunkle Wasser sehen. Meine größte Kälte war es, auf den Felsboden zu gelangen, wo der Boden beginnt und wo er endet, welche seltsame Kreatur ihr Land beherbergen und es wagen, meine Füße anzugreifen.  

August 2012 

Meine Thalassophobie endete sich einem Morgen, als die Sonne nichts von Freundschaften wusste. Mein Freund lud mich in einem Lagune in Portugal ein. Die Lagune heißt “El Pego do Inferno”. Sie war so schön, ich kann schwören, dass die Natur in ihrer Entstehung kapriziös war. Wasserfall gießt wasserförmige Diamanten und das gigantischste Juwel der Welt sich angesichts des verwirrten Anblicks von Sündern und Heiligen auf zwei Beinen auflöst. Wer würde sagen, dass ich dort die Gefahr aufregen würde, indem ich diesen Felsen so hoch ziehen wollte. 

ich hatte den Wunsch in meinem Kopf und Höschen, die morbiden Blicke applaudierten mir mit ihren Händen, um meine Wut zu fördern Es gab keinen anderen Möglichkeit, ich musste mich werfen.  

Ich warf mich trotz der Widerstände meines Magens. Ich musste ihn einsperren und mir beweisen, dass ich es konnte. Mein Kopf tauchte in das gigantische verdünnte Juwel ein, aber ich wollte nicht auf den Boden schlagen. Ich wusste nicht, ob das überhaupt möglich war, also eilte ich hinaus, um die Sünder und Heiligen wieder zu sehen. Deswegen haben  sie applaudierten viel lauter, als sie mich sahen.  

Ab diesem Moment der Tapferkeit entdeckte ich, dass ich die Wünsche entfesseln konnte,  die mich im Inneren verbrannten Also musste ich anfangen um sie zu erfüllen. 

-Februar 2015 

 Angesichts der folgenden, die ich schreiben werde, kann ich nur warnen: Ich will keinen Herzinfarkt, vielleicht ein intensives Fieber irgendwo in Ihrem Körper. Beachten Sie einfach.  Ohne mehr zu sagen, ich schreibe weiter. 

Auf der Suche nach unserer Wollust reisten wir nach Birmingham, eine englische Stadt. Um Zugang zu einer Ort zu haben, die nicht von Heiligen frequentiert wird und nicht für gewöhnliche Menschen oder einen Status geeignet ist. Wir waren bereit, dieses Hotel zu erleben, zurückgehen? Auf gar keinen Fall! 

Voraussetzung: Sicherheitskode. Vor drei Tagen per Brief verschickt und leise verpackt. Alle Daten müssten heimlich behandelt werden. Es war daher nicht notwendig, Identitäten preiszugeben oder wohin wir gehen wollten. Ein Rezeptionist, der sich von Stille umgeben war, überprüfte unsere Daten. Wir sind angespannt, die Rezeptionistin schaut uns wieder an- Ich schluck Speichel und ich höre mein Herz schlagen, dieser Blick zwischen Gesichtsrissen macht mich nervös.  

Er brachte uns mit dem Gastgeber in Kontakt. In diesem Moment spüre ich einen Arm auf meiner Schulter — Hallo, ich bin Andrew, begeistert! Schön, dich zu treffen, aber wenn du mich erschreckst, scheinst du wenigstens nett, dachte ich. Wie geht es Euch? Fragte er.  “Hallo, sehr erfreut! mein Name ist Mariasa und er ist mein Mann Damian. “Ich freue mich, Euch heute auf der Party zu haben und Eure Anwesenheit zu genießen” sagte Andrew. Kommt Euch herein, ich zeige unsere Einrichtungen. Die Nacht verspricht auf jeden Fall viel. 

Jetzt sind wir im ersten Stock, hier haben wir: die Disco, die Bar, das Buffet, der Raucherbereich und schließlich dieses schöne Grundstück, wo man tanzen gehen. Oder einfach nur einen angenehmen Plausch mit anderen Personen haben kann, während man einen Drink trinkt. Mit “den anderen”  begriff ich, dass sich auf die Sündigen bezog.  

Kommen wir weiter in den zweiten Stock. Andrew fuhr fort, uns vorzustellen. Darin sind: die Räume, in denen die Feierlichkeiten mit anderen Paaren stattfinden, deren letzter Zweck die genießen ist.  

Andrew sah schelmenhaft uns an. Ohh mein Gott! Sein Gesicht sauber und tadellos, war er auch ein Sünder? Ein Moment, Ungezwungenheit sagte? 

Ich mit meinem Rock und meinem Geldbeutel, als ob ich mehr die Absicht hätte, durch Frankreich zu gehen und vor der Gesellschaft zu verlaufen, konnte ich nicht anders, als mich zwischen ihrem Gesicht und diesem Wort verwirrt zu fühlen, als Lexikon, das Thesitura. Der Gastgeber brach das Schweigen mit seiner Vorsicht, indem er sagte: Für diese Art von Partys sind wir eifersüchtig vorsichtig, wir berücksichtigen jedes Detail und die Bedürfnisse der Teilnehmer, in der gleichen Weise, wie Ihre Daten privat und vertraulich behandelt werden, wird nichts diese Wände verlassen. Ich bin fassungslos, aber ohne meinen Mund zu öffnen, ratlos, aber ohne zu sein, rührt sich mein Atem und eine Hitze läuft durch meine Eingeweide. Es ist wahr, Andrew, er gab mir den Champagner, erinnerte ich mich, vielleicht ist es in dieser Art von Moment zu trinken, während wir Lust in taktiler Form visualisieren. Ich muss einen Schluck und dann einen anderen zu meinem leichten Champagner nehmen, oder ich werde nicht in der Lage sein, zu assimilieren, wie viel meine Augen sehen, während ich meine fadenscheinigen Schritte mache. 

Gehen wir nun diesen Gang mit blauen Lichtern im Hintergrund, sagte er. Der Weg war sehr angenehm für Sichtbarkeit und Angsthemmer. Lavendel, Bergamotte und Ylang & Ylang, Gerüche, die meinen Geruch durchdringen, erkenne ich sie. 

Lassen Sie uns fortfahren, bitte! 

Mein Mann ist animiert; Auf der anderen Seite bin ich unbemerkt von einer solchen Entdeckung. Wie weit wird uns der Flur bringen?… Ein kleiner Swimmingpool, ein Jacuzzi und eine Sauna. Letzteres erregte meine Aufmerksamkeit, befand sich direkt in der Ecke des Raumes, wo wir uns trafen, seine Kristalle weinten morbide.  

Dekoration gefangen von meinem aufmerksamen und ängstlichen Blick auf Details: Orange Handtücher als Spa, mehr blaue Lichter, um den Ozean zu nachbilden, Felsen in der Wand eingebettet schreien den Schmerz und Geheimnis. Es gab einen geruchsschreienden Perversion, die Farbe war leidenschaftlich und er schnitt seinen Atem ab.  

Es gab Getränke und mehr Getränke, einige brauchten sie, um zu beleben, und andere, um nach dem Staub, in dem ihr Körper enden würde, wieder Erleichterung zu finden.  

Toilettenzubehör: Shampoo, Deodorant, Haarcreme, Parfüm, Gesichtscremes und alles, was Sie brauchen, um dort angeblich, heilig und würdig der kritischsten Gesellschaft unserer Zeit, etc. zu bekommen.  

Meine lockigen Wimpern, hohe Optik, hydratisierte Lippen und unglaubliche Lust zu versuchen, SIE SIND IN EINEM DER MEHR EXKLUSIVE SWINGER CLUBS IN ENGLAND. Andrew erhob seine Stimme, indem er diese letzten Worte sagte, während wir alle vor ihm versammelt waren, um zuzuschauen und zuzuhören. Er beherbergte sein Glas und wir alle imitierten ihn aufgeregt, indem wir unseren ersten Prost machten, ein nebelförmiger Rauch kam vom Boden und an den Wänden, um uns willkommen zu heißen. Der Platz hatte uns schon erwischt.  

30. Januar 2021 

Hier ist deine kleine Maus, das du als normal und klassisch trägst, die Frau, die ihre Tasche mit ihrer Literatur trägt, arbeitet darin, diejenige, die ihren Wein trinkt, während sie ihre Blogs bearbeitet und eine klassische Frau ist. Ich lächele, wenn du mich eine kleine Maus nennst, das mich also an Erfahrung gewinnen könnte. Ich scheine zerbrechlich und gefügig, aber rücksichtslos, riskant. Meine Umgebung, wie kann ich euch sagen, wenn eure offenen Geister noch nicht befreit sind, weder von Heiligkeit noch von Sünde.  

Ich nehme einen Schluck von meinem Glas Rotwein, während ich mich daran erinnere, wie eines Tages jemand zu mir sagte: “Du bist wie ein Kinder Ei, du weißt nie, welche Überraschung du hineinbringst.”  

Wenn ich die Maske abnahm, die mich in einer Gesellschaft bedeckt, von Heiligen, Sündern und sogar Nagetieren, warum nicht, gestehe ich, dass mein erstes Spiel mit zwei Fragen beginnt, die mir 18 Jahre später gestellt wurden und die ich Jahre später stellen konnte.  

  1.  “Was willst du und was kannst du nicht?”  
  1. Du willst heute bei allen dreien sein?”  

Die erste Frage, schafft in mir einen Weg der Begierde seitdem. Ich wusste zu viel, dass es mit der Zeit wahr werden würde. Die zweite Frage war eine ausgestreckte und verlockende Hand, um den Schritt weiter zu kommen, um den Apfel zu beißen. Ich wusste nicht, ob mir so gut schmecken würde. 

Birmingham Februar 2015 

Ein Mann nähert sich, er will ein Gespräch mit uns haben. Er hat eine gute Aussieht und eine Hautfarbe, dass die Adrenalin ähnelt. Sein Akzent ist ungewiss, also frage ich ihn, woher er kommt. Er antwortete, er sei Kubaner. Also übernahmen wir die Aufgabe, in unserer Spanische Sprache zu sprechen… Ich fühlte mich einzigartig neben zwei sexy Männern. 

Sie waren meine, war es wirklich so oder es war nur eine Lüge, wer es weißt. Ich konnte sie zu der Zeit besitzen; aber die Nerven zu wissen, dass ich dem Moment nicht ausweichen würde, ohne sie zu erleben, thronten auf meinem Magen wie an jenem Tag, als ich mich frontal in das verdünnte Juwel warf. Ich lächelte, ich schwieg, ich trank aus meinem Glas, ich war trotzig und mein System beschleunigte jedes Mal, wenn die Minuten vergingen und wir wurden zuversichtlicher. 

Minuten später traf ich mit der zwei Jungs in einem der Zimmer. Dieses Paar Wagemut zögerte nicht, mir das auszuziehen, was übrig Kleidung noch geblieben war. Ich warf seine Kleider überall weg. Wir waren in die extreme Erregung von Fleisch eingetaucht, als Endorphin, Dopamin und Serotonin im Raum flatterten und unsere verschwitzten Körper trafen. Unvorhergesehen war das Zimmer der Menschen gefüllt. Streicheln, Küsse, Hände. Ich hatte das Gefühl, dass mein Körper anfing zu tasten und das hat mich immer mehr aufgeregt, wer ist einer, der sich selbst eindämmt? Der Geruch von Sex flog verdünnt in der Luft sauerstoffhaltige die Vertrauten, die so ein riesiges Geheimnis in einer so schönen Nacht halten würde… 

Fragen, Gefühle, am nächsten Tag drehte sich alles in meinem Kopf. Wer könnte ich sagen, was passiert ist, dann… Niemand! Aber sind Sie bereit, mehr zu wissen?…  

Es dauerte eine Weile, bis ich entdeckte, dass ich keine Angst hatte, mich in tiefe, unbekannte Gewässer zu werfen. Ich fand heraus, dass er mir nicht vertraute, geschweige denn dem Unbekannten. Da ich aus meiner Komfortzone heraus war, destabilisierte mich sehr abrupt. Ich gab mir die Erlaubnis, mich selbst kennen zu lernen und ließ mich selbst wissen. So sehr, dass die Freuden des Lebens nicht das sind, was ich dachte und mir vorstellte… Freuden sind viel bessere Dinge und es ist besser, sie zu leben, so viel wie es wagen, Ihre eigenen Barrieren zu brechen, egal was die ganze Galaxie sagt.  Ich bin hier und mache meine Spuren in dieser Welt der eisigen Köpfe. 

MIS DESEOS…

Para llevar una vida de acuerdo con las expectativas sociales, se necesita demasiado valor, el mismo valor para realizar aquello que fervientemente sientes, ese valor que necesitas tan desesperadamente para dar rienda suelta a los gritos de tus deseos más oscuros.  

¿Zambullirme en un charco?, ¿yo?, Desde mi infancia tenía miedo a ello. Charco, océano o laguna, las aguas desconocidas apuran nuestros miedos. La talasofobia se describe como el miedo a inmensas masas de agua. Tal y como el que yo siempre tuve al no pensarme capaz de ver el mundo real a través del agua, ver bien a través del agua oscura; mi mayor escalofrío era llegar a tocar fondo, dónde empieza el fondo y donde termina, que criatura extraña albergan sus tierras y osarían atacar mis pies.  

agosto del 2012 

Mi talasofobia terminaría una mañana en la que el sol no conocía de amistades. Mi novio me invitó a una laguna llamada El Pego do Inferno, ubicada en Portugal. Era tan hermosa, que puedo jurar que la naturaleza fue caprichosa en su creación, cascada vertiendo diamantes en forma de agua y la gema más gigantesca del mundo disuelta ante la perpleja vista de pecadores y santos erguidos a dos patas. Quién diría que allí agitaría al peligro al querer tirarme de aquella peña tan alta, tenía el deseo en la mente y en las bragas, las miradas llenas de morbo me aplaudirían con sus manos para alentar mi furor, no había de otra, tenía que lanzarme. Me lancé pese a la oposición de mi estómago, debía callarlo, y demostrarme que podía. Mi cabeza se zambulló en la gigantesca gema diluida, pero no quería tocar fondo, no sabía si tan siquiera ello era posible, así que me apresuré a salir para ver a los pecadores y santos una vez más, y ellos, aplaudieron mucho más fuerte al verme. A partir de ese momento de valentía, descubrí que podía desatar los deseos que me quemaban por dentro, debía, pues, empezar a cumplirlos. 

febrero del 2015 

 Ante lo siguiente que voy a decir, solo me queda advertir: no quiero un paro al corazón, quizás una subida de tensión o una fiebre intensa en algún lugar de vuestro cuerpo. Sin más que advertir prosigo

Buscando saciar nuestra lujuria, viajamos a Birmingham, una ciudad inglesa. Para acceder a un sitio no frecuentado por santos y no apto para gente corriente o de cualquier estatus. Estábamos dispuestos a experimentar aquel hotel, ¿volver a atrás?, ¡ni hablar!  

Cómo requisito: código de acceso, enviado tres días atrás por correspondencia y empacado de forma discreta. Cualquier dato habría de ser manejado secretamente. No era pues menester revelar identidades ni a dónde queríamos dirigirnos. Un recepcionista arropado por el silencio verificó nuestros datos. Estamos tensos, el recepcionista sigue mirándonos, trago saliva sin sabor y escucho mi corazón latir, esa mirada entre grietas faciales me pone nerviosa. Nos puso en contacto con el anfitrión. En ese momento siento un brazo en mi hombro — Hola soy Andrew, ¡encantado! ¿Encantado?, pero si me ha asustado, al menos parece simpático, pensé. ¿y vosotros? Preguntó él, —Hola, encantada, mi nombre es Mariasa y mi marido Damian. —Una alegría tenerlos hoy en la fiesta y disfrutar de vuestra presencia. Pasad, os enseñaré nuestras instalaciones. Aquello prometía.  

Ahora estamos en la primera planta, aquí tenemos: la discoteca, la zona del bar, el buffet, la zona de fumadores y por último este precioso solar donde podéis salir a bailar o simplemente tener una charla amena, con los demás, mientras tomáis una copa. Con “los demás” atendí que se refería a los pecadores. Pasemos a la segunda planta, continuó Andrew introduciéndonos. En esta se encuentran: las habitaciones en las cuales toman lugar las fiestas con otras parejas, cuyo propósito final es el desparpajo. Andrew nos miró, lucía picaresco, ¡Dios mío!, su rostro terso e impecable, ¿era él también un pecador? Un momento, ¿desparpajo dijo? Yo con mi falda y mi bolso, como si tuviese más intensión de caminar por Francia y parecer recatada ante la sociedad, no pude evitar sentirme confundida entre su cara y aquella palabra, que léxico, que tesitura. El anfitrión rompió el silencio con su precaución diciendo: Para este tipo de fiestas somos celosamente cautelosos, tenemos en cuenta cada detalle y necesidad de los asistentes, de igual forma vuestros datos se manejarán de manera privada y confidencial, nada saldrá de estas paredes. Estoy boquiabierta, pero sin abrir mi boca, perpleja, pero sin estarlo, la respiración se me agita y un calor me recorre las entrañas. ¡Es verdad!, Andrew, me ha dado el champan, recordé, quizás es para beber en este tipo de momentos, mientras visualizamos la lujuria en forma táctil. Tengo que dar un sorbo y luego otro, a mi champan claro, o no podre asimilar cuanta cosa ven mis ojos mientras doy mis pasos endebles. 

Ahora entremos por este pasillo con luces azules, dijo él, muy amenas para la visibilidad, e inhibidoras del miedo. Lavanda, bergamote e ylang & ylang, olores que impregnan mi olfato, los reconozco. 

Sigamos adelante ¡por favor! 

 Mi marido está animado; yo por el contrario estoy inadvertida ante tanto descubrimiento. ¿Hasta dónde nos llevará el pasillo?… Una pequeña piscina, un jacuzzi y un sauna. Este último despertó mi atención, estaba situado justo en la esquina del cuarto donde nos encontrábamos, sus cristales clamaban morbo.  

Decoración captada por mi vista atenta y ansiosa de detalles: toallas de color naranja a modo spa, más luces azules para imitar el océano, rocas incrustadas en la pared gritando dolor y misterio. Había un olor que gritaba perversión, el color era pasional y cortaba la respiración. Había copas y bebidas, algunos las necesitarían para avivarse y otros para recuperar el alivio después de la polvareda en la que terminarían sus cuerpos.  

Implementos de aseo: Shampoo, desodorante, crema para el cabello, perfume, cremas para la cara y todo lo necesario para salir de allí nuevamente reputada, santa y digna de la sociedad más crítica de nuestros tiempos, etc.  

Mis pestañas rizadas, mirada alzada, labios hidratados e increíble deseo de probar, ESTÁIS ENTONCES EN UNO DE LOS CLUB SWINGER MÁS EXCLUSIVOS DE INGLATERRA. Andrew alzó la voz diciendo estas últimas palabras mientras todos estábamos congregados enfrente de él observando y escuchando. Él anfitrión alzo su copa y todos lo imitamos emocionados haciendo nuestro primer brindis, un humo en forma de neblina salió del suelo y las paredes para darnos la bienvenida. El lugar ya nos había atrapado.  

30 de enero del 2021 

Aquí está vuestro cachito de pan, la que viste de normal y clásica, la mujer que carga su bolsa con sus obras de literatura en ella, la que bebe su vino mientras edita sus blogs y es esposa. Sonrío cuando me llamáis cachito de pan, quién podría pues ganarme en experiencia. Parezco frágil y dócil, pero temeraria, arriesgada. ¿Mi entorno?, ¿cómo contarles?, si sus mentes abiertas aún no están liberadas, ni de la santidad ni del pecado.  

Doy un sorbo a mi copa de vino rojo mientras recuerdo como un día alguien me dijo “eres como un huevo Kínder, nunca se sabe que sorpresa traes por dentro”.  

Quitándome la máscara que me cubre en una sociedad, de santos, pecadores e incluso roedores por qué no, confieso que mi primer juego empieza con dos preguntas que me hicieron a los 18 años y que podría realizar años más tarde.  

  1.  “¿qué es lo que deseas y no puedes hacer?”.  
  1. ¿quieres estar con los tres hoy?”.  

La primera pregunta, crea en mi un camino de deseos desde aquel entonces. Sabía de más, que con el pasar del tiempo se haría realidad. La segunda pregunta, fue una mano extendida y tentadora para dar el paso a morder la manzana. No sabía si sabría tan bien. 

Birmingham febrero del 2015 

Un hombre se acerca, él quiere entablar conversación conmigo. Tiene buen porte y un color de piel que se asemeja a la adrenalina. Su acento es incierto, así que le pregunto de dónde venía. Me respondió que era cubano. Así que nos dimos a la tarea de hablar en nuestro idioma… Me sentí única al lado de dos hombres de escándalo, eran míos, ¿verdad o mentira?, eso que importa, podría poseerles en el momento; pero los nervios de saber que no evadiría el momento sin experimentarlos se posaron en mi estomago como aquel día en que me lancé de cabeza en la gema diluida… sonreí, guardé silencio, bebí de mi copa, resulté desafiante y mi sistema se aceleró cada que pasaban los minutos y nos hacíamos de más confianza. 

Minutos más tarde me encontraba con otros dos chicos en una de las habitaciones. Ese par de atrevidos no dudaron en despojarme de lo que sobraba, o más bien de lo que estorbaba. Yo tiré sus ropas por doquier. Estábamos sumergidos en la excitación extrema de las carnes, al paso que la endorfina, dopamina y serotonina revoloteaban en el cuarto golpeando nuestros sudorosos cuerpos. De imprevisto se llenó el cuarto de gente. Caricias, besos, manos. Sentí como mi cuerpo empezaba a ser manoseado y aquello me excitó cada vez más, ¿quién es uno para contenerse? El olor a sexo voló diluido en el aire oxigenando a los confidentes que tan enorme secreto habrían de guardar en una noche tan hermosa… 

¿Preguntas, sentimientos?, al día siguiente todo giraba en mi cabeza. ¿A quién le podría contar lo sucedido?, ¡pues… a nadie! Pero vosotros ¿estáis preparados para saber más?…  

Tardé en descubrir que yo no tenía miedo en lanzarme en aguas profundas y desconocidas. Descubrí que no confiaba en mí y mucho menos en lo desconocido. Por lo cual estar fuera de mi zona de confort me desestabilizaba muy abruptamente. Me entregué el permiso a conocerme a mí misma y dejarme conocer. Es tanto así, que los placeres de la vida no son los que yo pensaba e imaginaba… los placeres son cosas mucho mejores y es mejor vivirlos, tanto como atreverse a romper tus propias barreras, sin importar lo que diga la galaxia entera.  Estoy aquí dejando huella en este mundo de mentes gélidas. 

Él me dejo

Así que me encontré con dos palmos de narices al escuchar la gorda palabra salir de su boca —necesitamos un tiempo, quizás deberíamos dejarlo—. Vi como aquellos labios se juntaban y se separaban cada que soltaban una palabra. Quedé con un molesto zumbido en la cabeza… sin titubeos maldije cada una de sus palabras, después de un momento pensé que era un sueño, creí que él estaba bebido o tonto, que demonios ¡Qué sé yo!

Llegado, debo hacerle frente a sus palabras, debo ponerme cara a cara con mis sentimientos, los cuales parecen rebotar fuera de mí ser contra las paredes de aquella casa, destruyéndola fuertemente. Lo miro de forma incredula, mi fachada está descompuesta, pero ello no me impide hablar —¿hablas enserio? Y si es así ¿dime en que he fallado para que te quieras marchar de mi vida?—. No obtuve respuestas, ni miradas, el silencio se apoderó del terreno que él había abarcado.

El agua rebasó mi puerta, ahogó mis días, días que se hicieron interminables. Me encuentro con pañuelos blancos, tirada sobre la cama, harta de llorar, aniquilada en vida. El agüilla que cae por mi nariz ya no sabe a sal, ya no sé si es densa, pareciese de textura carente. Mis dedos están a punto de quebrantarse como si alma propia tuviesen, sin dejarlos descansar escribo una y otra vez a mi chico exigiendo una explicación que jamás llegará, ¡lo sé! Me siento en las escaleras de mi patio, jugueteo moviendo mis pies y dedos, muerdo mis uñas, luego me canso de esperar con el móvil en una mano, y en la otra sostengo una copa de vino. Me dirijo a la cocina u a otro lugar de mi casa donde pueda respirar aire puro mientras espero como tonta una respuesta. Hablo con mis amigos, les cuento todo lo sucedido. Algunos me dicen que es lo mejor que me pudo haber pasado, visto que él era muy aburrido para mí, otros me dicen que espere unos días, que seguramente todo se arreglará… ¡La verdad! ¡no sé qué pensar! Tal vez te pueda interesar leer:La depresión al sonar de la aurora

¡Atención! Acaba de aterrizar la depresión, la primera fase de esta enmarañada etapa ¡sálvese quien pueda! No sé controlar mi frustración, ni mis miedos, me desvanecí pues… en el asco. Mi cuerpo se zambulle entre las mantas, ya en este punto pestilentes, enhalan una toxicidad de la cual no puedo escapar ni aunque me este envenenando, doy vueltas entre aquella nube de gases verdes atrapada conmigo dentro de las mantas, ¡no sé que esta pasando conmigo!, hago berrinches como una cría, mi rostro está invadido de lágrimas y mi corazón destrozado en pedazos. ¡Estoy tan cansada de esto! pero tal vez no lo suficiente como para querer desenvolverme de mi propio resguardo aniquilante ¿debería morir aquí dentro? No hay respuesta para tal pregunta.

Reutilizo los pañitos ya usados, sí, ¡así es!, ¡no quiero negarlo! Los tomo por las esquinas e incluso por el revés, por aquellos lugares donde no haya rastro alguno mocos pasados, entonces me vuelvo a sonar una vez más, ¡he perdido el pudor! Una mujer deprimida y abandonada carece de fuerzas para ir a comprar kleenex al supermercado. Me olvido de que el mundo exterior existe “solo existo yo, los demás siguen felices, sonriendo y planeando sus asuntos; mi alma se hunde en medio de este dolor” ¿será que estoy siendo una loca dramática? ¡Lo dudo! Ahora tengo un poco de fuerzas, son las fuerzas suficientes para seguir destruyendome, ésta vez, en la cocina arrasando con todas las calorias que puedan hacer explotar mi cuerpo. ¿Ducharme? ¡a lo mejor! pero mi cuerpo parece no merecer verse perfecto. Así que ¡bienvenidos amigos vellos de todo mi cuerpo! No sabía, que mis pudiesen medir tanto, ni que fuesen tan rizados, oscuros. Nunca estuve tanto tiempo sin depilar, pero la verdad me da igual.

Solo me faltan un par de tatuajes, raparme los laterales de mi cabeza y salir a cantarle a ese capullo “EL VIOLADOR ERES TÚ” nunca mejor dicho, eres un “macho” capaz de arrebatarle la felicidad de las entrañas, a una mujer ¿Quién te dio tal poder? ¿Quién te concedió tal frialdad? Sabrá Dios si se trata de otra, sabra Dios si soy yo la culpable de tu desamor, sabra Dios todas y cada una de las respuestas.

Ok, me miro al espejo, me ubico y autorregulo, es hora de dejar atravesar este periodo, de dejarlo atrás. Han sido unos días duraderos, como si del peor catarro se tratase, “el catarro del desamor”. Estoy totalmente lista, definitivamente preparada para dar un paso adelante, para poner un pie fuera de esa puerta y dejar de hacer show por el cual no me están pagando.

¡Atención! ¡Aquí vamos! Llega la segunda fase, la fase de superación. ¡Pero Dios, tengo miedo de un nuevo cambio! ¿Cómo será besar de nuevo otros labios? ¿Los habrá más carnosos y suaves? Se me está ocurriendo que tal vez puedo encontrar un mejor pene, ¡hay no sé! Uno así como de 22 centímetros, gordito, espesito, bien empinadito, es decir, MEJOR QUE EL ANTERIOR, pero… un momento ¿cómo puedo ligar, ya olvidé cómo se hace? ¡Sé que podré!, tengo que animarme, debo ser valiente ¡YO PUEDO! Así que me dispongo a sacudir las mantas, a desintoxicar mi habitación abriendo las ventanas. Necesito una ducha larga en la que pueda mimarme, vellos fuera, cuerpo nuevamente limpio y exfoliado… mmm que bien huelo. Estoy fraguando darme mi propia prerrogativa. Somos mujeres y queremos ser de color.

Creo que un vestido bien perro es lo adecuado para ésta ocasión, entones recuerdo a mi tía cuando se ponía la culi-falda… ¡no! Tan bajo no debo llegar, si voy a lucir furcia, entonces tengo que quedar bien recatada, no hay que perder la elegancia; y no es que esté hablando mal de mi tía, ella está en su derecho al igual que yo en mi derecho de buscar un XL, de catar por toda la discoteca lo que mejor se adapte a mi. Igual ¡si ese cabrón me dejó!, me mintió, me dijo que me amaba y no era verdad… ¡En fin! Veremos qué pasa, quiero experimentar el mundo de la soltería.

¿Quién sabrá soportar mi mal humor? Es mejor no ser pesimista. Dejo un pasado de espectros, recojo del suelo la poca dignidad que me queda, y me propongo ser una mujer nueva.

Salí de fiesta y el alcohol encendió mi cuerpo. No me mal interpreten, calentó mi cabeza en vez de calentarme otra cosa, es decir, me calenté del ombligo pa’rriba, me entró una ansiedad de echar pestes por la boca y empecé a maldecir desmesuradamente —¿Dónde estás maldito? ¿Por qué me hiciste esto?— dije yo en el club reflejando a una perdida, —Ven y dame la cara malnacido, no seas canaya, ¿como puedes jugar así con una mujer hijo de perra—. En la discoteca me miraban con ojos de asombro, mientras yo movia mi cabeza de arriba para abajo apunto de caer rendida. Mis amigos se reían alguno que otro me consolaba.

“Alcohol y móvil dos malos aliados en una noche de fiesta para una persona lastimada”.

Al día siguiente con resaca/guayabo, lo primero que hice fue mirar la cantidad de mensajes que dejé en su Whatsapp. ¿Qué hago si el amor no sabe de límites? ¡Oh! ¡Mierda! Ya no puedo hacer nada…No hubo pene ni de 22 centímetros ni del tamaño de un alfiler, ¡qué demonios! De igual forma recogí mi dignidad del suelo para nada, me vestí de furcia para seguir arrastrándome ante él. El silencio se posa en mi cabeza, en mi casa, ¡joder! Que manía tengo de liarla siempre. Encima no puedo borrar esos mensajes porque ya los ha visto.

Adiós silencio, aquí llegan mis amigos los ruidosos, ellos quieren que salga de este agujero nuevamente. No saben es que yo sóla me zambullo aún más y más en él. Con la boca pequeña les digo, —he vuelto a tirar por el suelo, la dignidad que había recogido antes de salir por primera vez, como la nueva soltera—. Y ellos responden, —de los errores se aprende, no siempre manda la cabeza; el corazón sabe hacer sus cosas.

Ellos ríen por mi metida de patas en cuanto a los mensajes enviados a mi ex y por mi aspecto deplorable; mis pestañas tienen el rímel esparcido por todas partes y mi cara está hecha polvo.

Me doy cuenta de todo lo ocurrido por segunda o tercera vez, sé que el alcohol no deja nada bueno, ni cura las heridas… querer ligar con algún cualquier otro hombre para sacar aquel clavo añejo oxidado y enterrado en el armario no es la mejor manera de solucionar este asunto; al contrario, me hundiría más con el paso de los días , nunca se puede sacar a alguien de tu vida de la noche a la mañana.

Así que dije a mis amigos —lo mejor es seguir con mi vida, enfrentando todo este asunto, dejando que los días y el tiempo me ayuden a curar mi tristeza y que sea el tiempo quien decida lo mejor para mí—. Bien, ninguna de estas fases, son malas. Lo malo sería, no darnos cuenta que nos han terminado y que seguimos en un mundo totalmente equivocado. Necesitamos aquellos errores para enterarnos que aquella persona nunca fue la ideal para acompañarnos a lo largo de nuestro camino. Nosotras como mujeres somos más sensibles, por lo cual necesitamos superar una serie de sentimientos entrelazados para sanar cualquier tipo de dolor.

Hay hombres que dejan a su pareja o simplemente piden un tiempo para esclarecer sus sentimientos y ya cuando nosotras superamos el miedo, la soledad y nos damos cuenta que despegarnos de nuestra pareja no nos lleva a la muerte. Llegan ellos de nuevo diciendo que no pueden vivir sin nosotras, en ese punto pensamos muchísimo si regresar o no, después de tanto daño todo se torna difícil.

Algunas mujeres deciden continuar con su nueva vida; otras deciden dar segundas oportunidades, pero con el tiempo se dan cuenta que nada volverá a ser como antes y lógicamente ¡así es! ya que siempre la rabia y el recuerdo. Y si quizás ambos entran en una discusión, a lo mejor sacaran trapos sucios del pasado a relucir. Aquello no sería vivir feliz.

Nadie merece pasar por tan malos momentos, pero si para ser felices debemos experimentar esta serie de sentimientos. Lo mejor es vivirlo y aceptar con madurez lo que todo lo que venga y superarlo con crecez para aprender a crecer como personas.

La vida es nuestra y nos acompaña solo quien de verdad nos quiere. Tal vez te pueda interesar leer: UNA VIDA A TU LADO

la vida no tenía sentido

Un aborto

Las huellas de mis pies gélidos se plasmaron en la tierra en cuanto alcé rumbo para correr, era como si cada pisada que daba produjese una leve bruma a la vez que alzaba mis pies para regresarme en el camino. No tenía tiempo para mirar atrás. Levanto mis alas para volar intentando luchar con cuanto huracán me golpea… yo caigo, me lastimo, pero de nuevo me levanto, aunque tenga mi piel herida, mis alas rotas y mi fuerza desbastada. Busco un refugio para meterme en el que pueda curarme, en el que mis llantos no se escuchen a través de las paredes. Quiero ser fuerte, son solo heridas causadas por las tormentas y sé que poco a poco sanarán, nadie me escuchará, nadie sabrá que he combatido bajo la oscuridad, un día todo pasará. Necesito poder con cuanto obstáculo se me cruce por el camino.

Seguía pensando que podía con todo, pero fue cuando en milésimas de segundos todo cambió, pensé ¡aquí acabará todo!. Siendo el final, nada se podía evitar…

ahí estabas, no podía comprender aquello sobre tí, solo podía llorar y pensar que aquello no tendría perdón.

las estacas en mi cuerpo dolían, pero no tanto como la que atravesó mi corazón y el centro de mi vientre. “ambas dolían, ambas me arrebataban el alma y la vida”, pero aquella que atravesó mi vientre me concedió una nueva luz, dejando mi mirada perdida. Cuando miré mis piernas, no quedaba más que convertir mi mundo en un océano de lágrimas. “La vida nos presta toda cuanta felicidad tenemos y en cuestión de segundos es capaz de arrebatarnos lo más importante”…

¡Sola! ¡perdida en llanto! abandonada por aquella persona que consideraba mi gran amiga y deseándole a mi ex amor de todo corazón que nunca me olvidase, le deseé felicidad plena con aquella mujer que encontró. También lo seré… seré feliz, y tal vez nunca te olvide.

Llegó ese momento de mi vida en que necesitaba, que me abrieran puertas, pero fue ahí cuando encontré que todos me dieron con la puerta en la cara, necesitaba calor y abrigo; recibí frío y abandono. No sabía quien era.

En un año y fecha cuyos datos prefiero no precisar; en un lugar donde la distancia y los recuerdos aún pesan en el alma; salía de mi trabajo casi al filo de un desmayo, al subir al coche de mi padre, lo primero que pude imaginar fue que podría ser del fasting, al que me había sometido a mí misma tras romper con mi pareja. Él llevaba engañándome desde hacía dos meses, me di cuenta por medio del móvil de su hermana, dado que ella se lo prestaba con el fin de que él pudiese hablar con su amante, y mientras su hermana me seguía hablando como si fuese la mejor cuñada del mundo. Ella hundía cada día más las estacas en mi espalda con su hipocresía creyendo que yo era sorda y ciega. Pero tal y como la vida te pone obstáculos, también te quita del camino a quienes no necesitas.

Cuando me enteré de todo quise reclamarle a mi pareja. En cuanto mis labios se separaron para sacar de mi boca cuanta cosa llevaba en mi pecho para exigir una explicación, preguntándole en qué había fallado como para merecer tal traición. Éste sólo respondió con un estrujón que me mandó contra el cristal del armario haciendo que este se rompiera en pedazos y rápidamente cogió sus cosas y se fue de casa tan rápido como si hubiese robado un banco. Por ésta razón supuse que mi mareo se debía a todos mis problemas los cuales me comían la cabeza mañana, tarde y noche quitándome el apetito de todo, por supuesto era imposible estar embarazada ya que yo planificaba con inyección, así que descarte aquella opción

cuando me enteré el mundo se me vino encima y se rompió en mil pedazos sobre mis pies. “Estaba embarazada” Todo aquello por lo que había luchado había quedado en pequeños escombros. Una mujer engañada, golpeada, embarazada, madre soltera, viviendo en un país que la rechazaba y la quería erupcionar como hace un volcán con su lava borboteando por los aires, aquella desdichada ciudad, aquella desdicha de hogar, tenía a mi padre pero a la vez no me servía para absolutamente nada, él también me abandonó cuando más lo necesitaba, me sacó de su piso y me dio la espalda justo cuando atravesaba mi embarazo. Ahí en ese punto de mi vida solo me quedaba buscar a mi ex pareja… aparecí de repente en frente de su casa y toqué la puerta, esperando a que fuese él quien me abriese, pero no fue así, me abrió su nueva mujer. Avergonzada, ¡en vez de ser ella quien sintiera vergüenza! solo me quedó preguntar por él, cuando de repente éste asomó por la puerta preguntándome qué era lo que quería. —podemos hablar—, le pregunté. Así que se dispuso a escucharme.

estoy embarazada, tengo 5 semanas de embarazo ¿qué vamos a hacer?—.

seguro que no es mío, lo que eres es una puta, largate de aquí— . Se dio la vuelta y entró en su casa dando un fuerte portazo, mientras yo me giraba para tomar camino hacia la casa de donde me habían echado.

No podría salir adelante sola, no estaba preparada para estar tan sola como me estaba encontrando, necesitaba a mi madre más que nunca y con la vergüenza de tener que contarle tal episodio de mi vida me dispuse a llamarla. Sabía que ella me iba a escuchar, ella sería quien me ayudaría a salir adelante… “hay quienes dicen que existe un Dios, yo digo que todos tenemos que creer en algo para que el mundo no se vaya a la mierda, dicen que el aborto es algo que no se debe hacer y que es un castigo divino, pero cuanto de malo es traer a un crío al mundo a pasar necesidades por los errores de los mismos padres”… yo no me voy a defender pero si quiero dejar claro que el dejar que te juzguen, no te va a dar absolutamente de lo que necesitas para salir adelante, y que en momentos por más que nos protejamos para no llegar a quedar embarazadas, si terminamos quedando, el papá del niño no nos va a dar un hogar y todo cuanto necesitamos para proteger al bebé, las leyes harían exactamente lo mismo “nada” y los más creyentes solo nos calificarían; o sea que hiciese lo que hiciese de todas formas estaría mal. Nada era factible en aquel momento.

Todo cuanto sucedía y todo cuanto yo pensaba se lo comenté a mi madre, ella no me cuestiono, ella nunca me echó de su vida cerrándome la puerta como lo hicieron las personas que se encontraban a mi lado. Aborté, ¡sí! ¡aborté! y me tocó sola, lloré porque no era algo que quería para mi vida, no era algo que tenía preparado, me vi sola cuando me dispuse a ir al hospital y tomar aquellas pastillas, que me harían abortar, me vi sola al coger un taxi de regreso a mi casa y me vi sola cuando mi cuerpo empezó a sentirse tan mal como consecuencia de los efectos de esos medicamentos, me vi sola cuando me entró tal dolor haciéndome correr al baño pensando que daría del cuerpo y lo que me encontré fue algo rojo en el WC, estaba segura de que era mi bebé, en ese momento yo caí al suelo atemorizada y temblorosa, llena de lágrimas y maldiciendo todo por verme obligada a hacer tal cosa tan aberrante “un baño fue mi compañero y mi confidente”. Yo chillaba; ¡me dolía todo! pensé que iba a morir y sentí la necesidad de llamar a mi madre, ya que ella estaba en otro país, tan lejos, que era imposible venir a rescatarme de cuanta cosa mala me pasaba. En cuanto ella me contesto, entre llanto y llanto le decía “mamá no puedo más, me voy a morir, me volveré loca”. Y loca estuve, mis días eran eternos, oscuros y tristes. Pero debía luchar para salir adelante, aunque ya no era fácil. ¿sabéis una cosa? aquel dolor no se puede describir, la vida cambia y no vuelve a ser lo mismo, las noches se convierten en pesadillas viendo a una criatura caer a un pozo, mientras yo le tomo la mano para salvarla y aquella me mira asustada… “una parte de mi ha muerto para siempre”. Mi vida siguió y como os cuento, aquel país en el que he nacido me vomito mandándome a Europa. Ya había vivido fuera muchos años y por temas personales regrese a mi país natal, pero este me dejó claro que por más que me haya abrazado para llegar al mundo, ahí no estaba mi futuro, mi país de proyectos o de triunfos. Tres meses después me encontraba nuevamente al lado de mi madre… ahora nada es igual, soy feliz ya que mi otro hijo me acompaña para luchar los dos juntos ante cuanta cosa se nos presente, pero mi alma y mi cuerpo quedaron más que marcados de por vida y para siempre.

En momentos un lado de la balanza pesa más que el otro y en muy pocas ocasiones logramos igualarlo. Ahí es cuando te das cuenta que debes soltar y liberar… a veces, solo a veces, te pierdes en un camino del que no sabes como salir, ya que no conoces el regreso. A veces te miras y ves que ya no eres esa persona que solías ser. A veces las personas dejan que te vayas de sus manos como polvo que sopla el viento.

Soy Monik Ramirez, he escrito en nombre de ésta persona. Mil gracias por compartir conmigo tu historia… Lloraste aquel día contándome tu experiencia, pero quiero que sepas que has sido valiente, mi corazón se encogió cuando empecé a plasmar cuanta cosa me narraste. Nosotras las mujeres nacimos para luchar, puesto que creo que cada lucha no se puede quedar en el olvido como hojas marchitas que las deshace el tiempo. Yo pongo mi granito para dar a conocer cuanta historia pueda. Somos mujeres y queremos ser de color, somos guerreras y muchas quedaron en el dolor siendo reconocidas cuando fueron matadas, violadas, ultrajadas y la muerte las hizo eco ante el mundo. Gracias a aquellos hombres, que nos abrazan y nos apoyan para ser escuchadas.Somos mujeres y queremos ser de color.

Somos pasajeros…

pasajeros que jamás se detienen.

Voy dando un paseo acompañada de Matt Simons sonando en mis oídos la canción Catch & Release me gusta lo que él dice en la canción —hay un lugar al que voy donde nadie me conoce, no es solitario, es algo necesario, es un lugar que invente para buscar de qué estoy hecho—. Mi vista se pierde entre las hojas que caen de los árboles, veo como lentamente el verde va dando paso a los ocres, los rojos, amarillos y naranjas. Aunque el cielo se viste hoy de gris y el día es frío. Bastantes personas circulan por las calles y es que el día me hace vivir cada paso que doy, el olor de las calles es adulzado, siempre me preguntaba ¿por qué el olor de esta ciudad es dulce? Este fenómeno se debe a las empresas cerveceras que radican aquí ¡las cuales nos hacen sentir sed y hambre cada vez que pisamos la calle! Como siempre digo —piso magia y respiro amor—.

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somos pasajeros.

Esta pequeña ciudad alemana llamada Bamberg es una ciudad preciosa. Yo le llamo la pequeña Venecia ya que en las orillas del río Regnitz, se alinean preciosos edificios del siglo XIX junto a un entramado de casas de madera con unos agraciados balcones que los acompaña sus mesitas y sillas, pequeños jardines con una pequeña barquita a la puerta. La verdad es que es un sitio encantador, el cual sus residentes les gusta comparar con Roma debido a las siete colinas que la protegen, es una de las ciudades más conocidas por su popular cerveza ahumada Schlenkelar “los Alemanes la llaman Rauchbier” y no puedo dejar de mencionar el color verde que cubre la ciudad, el cual enamora a más de un visitante.

Lo que más me encanta es pasearme por las tranquilas calles de Bamberg, ello me hace soñar demasiado e incluso puedo meditar sobre mi vida, forma en que se disipa mi mente y llega a mi la tranquilidad.

Hoy solo tengo algo en lo que pensar, en las personas que vienen y van en nuestras vidas. Os preguntaréis ¿por qué? Puesto que en tan solo unas semanas he conocido algunas personas bastante fantásticas, las cuales me hacían reír cada día, logrando que me sintiese demasiado bien, ahora ya no tiene ningún sentido que los recuerde uno por uno, porque están todos viviendo nuevamente sus verdaderas vidas en su país natal. Me dejaron demasiadas sensaciones que no se describir, esto es lo que deja cada ser que habita en nuestras vidas por una etapa determinada, y posteriormente llega el momento en que tienen que darnos un más largo “adiós” de lo que implican esas mismas tres vocales y dos letras, para quedarnos con un par de lagrimas, unos cuantos recuerdos, algunas raras sensaciones y serios vacíos.

A lo largo de mi vida he sabido relacionarme perfectamente con personas de diferentes nacionalidades, cada uno de ellos forja una enseñanza en nosotros a la vez que nos dejan esos huecos que en un primer instante no sabemos como rellenar, sin más, aprendemos a vivir con ello, aprendemos a avanzar con sonrisas de oreja a oreja valorando cada esencia que dichos individuos dejan en nosotros.

Lo triste viene cuando cumples cierta edad y llega el momento en el que ahora me encuentro, puedo decir —¿triste? ¿enfadada? Un poco de ambas cosas siento dentro de mi, ya que te cansas de las despedidas—. Pensar que somos pasajeros es el mejor ejemplo que puedo poner, porque no la pasamos viajando de un punto a otro, entramos en las vidas de personas desconocidas y aquellas personas entran en la nuestra, vivimos emociones o desilusiones, saltamos de alegría al lado de esas personas, escuchamos sus problemas igual que ellas a nosotros, corremos juntos si nos coge la tarde para llegar a una cita, disfrutamos de un agradable café calentito, dulce y amargo a la vez lo cual hace que nuestro paladar este tan a gusto, que nos dan unas ganas inmensas de no terminar nunca aquella platica, mientras el tiempo nos regala aquellos agradables momentos, pero a las vez esta en contra nuestra.

El reto llega cuando debemos despedirnos “un hasta luego” o “un Adiós de por vida” ¿por qué este momento es el que más nos duele? Sera porque sentimos que no regresarán esos abrazos que nos apretujan hasta dejarnos sin respiración, las sonrisas, quedadas hasta tarde de la noche… será porque sentimos que la persona a la cual le debemos decir Adiós se nos escapa de las manos, empezando a sentir dolor en nuestro pecho, dificultad para respirar, sudor en nuestras manos o hasta nuestro cuerpo temblar.

Llamo a las personas pasajeros porque ello es todo lo que somos “pasajeros” que subimos a aun tren, con el fin de llegar a la siguiente estación, sin saber que personas nos aguardan, sin saber a que experiencias y sentimientos nos enfrentaremos a lo largo de nuestra nueva parada.

Nos bajamos en una estación y aguardamos por algún motivo en ella. Quizás para ver a aquella persona que nos va a intimidar los días, desubicando cada palpito de nuestros corazones a la vez que le dan un giro a nuestras vidas. Como cambiaremos nosotros igual sus días, sonrisas o miradas que nos matan a poquito… Conocemos aquellas personas con el pasar de los meses, pero ellas igual a nosotros, luego tenemos que decir adiós… un adiós que nos tortura por dentro, porque no es fácil saber que cada persona nos da una enseñanza de vida, para luego dejar ese espacio, que no ocupara mas que el olvido. Todo se trata de una despedida, que no sabremos como continuara… si que existen aquellas personas, con las cuales mantienes el contacto, pero suele durar solo copos días, y termina siendo algo como —cada vez sabremos menos el uno del otro—

Este es el circulo de las amistades, algunas se quedan para siempre, aunque tengan que partir por distintos motivos; otras se van para no regresar, ya sea porque las conocemos en verano lo cual hace que compartamos cada día como si fuese el último al saber que deben partir entrada la primavera; algunas nos abandonan por culpa de una enfermedad, un accidente, etc. pero luchamos para disfrutar de ellas hasta el más ultimo suspiro. Nunca sabemos como sera el final de toda esta magia vivida, ya que nadie nos lo ha contado, ni somos magos para saberlo. Es como cuando leo un libro, en momentos quisiera empezar por el final, así luego me duele menos, pero me pongo a pensar ¿estaría bien de verdad saber primero el final? Creo que en realidad no tendría ningún sentido, ya que luego la historia pierde la esencia, al igual que si supiéramos el final de cada relación, amistad. Nada tendría sentido puesto que no jugaríamos un importante papel en nuestras vidas.

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