TÚ PUEDES SER EL PROBLEMA Y YO PUEDO SER LA BASE.

Despierto en un Yate que podría estar siendo confiscado en alguna costa del mundo como parte de las sanciones a Rusia, nadie imagina que el poder del dueño de tanto brillo y comodidad terminará desparramándose tal y como lo hace esta serena mañana al desaprovechar las vistas en la costa española en cuanto abro las cortinas de nuestra habitación en el Yate. Sujeto una copa de Brandy Luis Felipe, es un descaro previo al desayuno. A estas alturas no sé si se trata de la copa más barata o cara de este lugar. Quiero contaros que no me interesa hacer una retrospectiva, pero esta costa española se deteriora al ser sabida tu nueva reputación escalando montañas en búsqueda del triunfo, y mi nueva reputación, habiendo escalado innumerables montañas en años pasados, para llegar a donde mis pies ahora se posan. Me tocabas como hundiendo las teclas de un piano, desde el cuerpo hasta el alma, me quebrantabas de una forma sensacional… ¡tan sensacional como las vistas de la costa que ahora pierdo para darle un sorbo al Brandy mientras observó en mi mente!… Un día presionaste aquellas teclas tan fuertes que rompiste toda mi caja de resonancia, terminaste por quebrantarme tal y como este brandy en ayunas está quebrantando mi paladar, mi esófago y mi estómago.  

Escucho la voz de mi marido en el fondo, Buenos días, mi amor, dice él. Sonrío con el brandy en la mano y las vistas que no son vistas en la costa española se clarifican para rellenar el terreno reafirmando que tuve que dejarte atrás para lucir esta sonrisa. No le respondo a mi marido, sin embargo, volteo a verlo y lo acaricio con lo más profundo de mi mirada; una mirada con la cual él sabe que estoy junto a él más que nunca. Estoy girando mi cabeza nuevamente, abro la ventana y Claire de Lune de Debussy resuena hasta en mis vísceras.  

Es el amor sin más amor, es lo que hubo en mi sin permanencia, es tu amargura y tu egoísmo posados en esa luna que fortuitamente para mí ya no existe, trátese pues de aquel uno que nos juramos ser… Fuimos una nota de Claire de Lune de Debussy fundida en la tierna brisa sobre la inmensa roca que frecuentábamos. El viento mañanero… no sé si viene de Italia, pero me parece que ha surcado los olivos más importantes del continente europeo tal como este Yate ha de haber surcado las costas más importantes del antiguo continente; este viento me asegura que te olvidé, que tu sigues escalando en busca del triunfo y que yo sin pretender triunfar… escalé hasta la cima sin descanso.   

Despierto nuevamente, esta vez en Alemania, tomo el buzón y veo un folleto de promoción para hacer senderismo, actividad conocida en Alemania como Wandern escúchese la extravagancia de su sonar (esperando que me entendáis) y sépase de la adicción que los alemanes tienen por ello, a excusa de aire fresco y ensalzamiento de renovación constante a energías de la madre tierra. Tiro el folleto en la basura tal y como tiro ahí dentro todos los deshechos.  

Tras diez años con mi esposo, nos vemos surcando los cielos desde la conexión que establecimos como base en nuestra juventud, y nuestras paranoias e inseguridades nos han llevado a amarnos tanto a nosotros mismos como pareja. ¿Contaros lo que sucedió el fin de semana pasado? ¿Para no aburriros? ¿Por qué? ¡Está bien lo haré! Toma tu café, tu té o tu bebida favorita porque la cosa anda más retorcida que cuando el escalador de montañas me abrazó cálidamente sobre aquella mugrosa roca bajo la brizna y despiadadamente susurró en mi oído <<Lo siento, pero no podemos regresar>>.  

Debí haber sabido que Thobias supondría un problema, debí haber sabido que él se sentía sólo y que la soledad conduce a hacer cosas indeseables. ¿Cómo? ¿lo hubieses sabido tú, ¡lector!? Me tambaleo solo al pensarlo, se tambalea la primavera en cuanto pienso que ese sujeto llegó como un desconocido y se adentró como si hubiese estado ahí desde la época de los dioses griegos. Era el destino, estaba destinada a conocerlo, ya fuese por error o porque nuestro destino está escrito allí en el libro donde la vida de los mortales se especifica de inicio principio a fin.  

Damián y yo nos acicalamos para acudir a una fiesta de Vú y eso que ya empezaba a aburrirme de este tipo de fiestas.  

Sábado, son las 20:00 horas. 

Llueve, truena, relampaguea. El camino a casa de Vú se hace insoportable, la visibilidad es escasa. Damián está asustado. Grito de repente su nombre al atisbar el peligro; sin darnos cuenta conducimos en contravía, un coché nos destella con sus luces en un llamado de atención. El volantazo que da Damián es suave pero las llantas del coche chirrean, el estruendo de la lluvia y un tirón en mi espalda contra el sillón me mal logran en el acto. ¿Puede ser ello una advertencia? Qué cojones te pasa Damián, le grito tan furiosa que incluso los signos de exclamación se rompen en mi escritura, ¡No veo nada!, se me hace imposible estar con los ojos como un búho, a parte, no hay mucha luz en las carreteras, contesta él logrando que me percate de una más de las cosas raras de Alemania: la poca luz en las carreteras. 

 Me siento viva tras unos instantes en la oscuridad, comprendo que la vida se nos puede ir en un abrir y cerrar de ojos y doy por seguro que, si hubiese pasado algo, el dolor causado hubiera sido mucho más fuerte que la forma en que aquel exnovio presionó las teclas del piano casi destrozando mi integridad por aquel entonces. Agradezco así estar con Damián puesto que lo amo, sé que incluso en una situación de vida o muerte él da lo mejor de sí para mantenerme a salvo; y puede parecer una tontería, pero un mínimo despiste y está claro que no estaría redactando esto.  

Hemos llegado al corazón de Leipzig. Bajamos del coche y el alto standing de Vú parece abalanzarse sobre nosotros, Me perdonarás, pero en este trozo de arquitectura barroca no vive cualquiera, asevera Damián tan conquistado como yo por las formas del edificio. El sector era irrebuttable como la misma palabra NO SÉ SI ME COMPRENDEIS, tan irrebuttable como mi reloj de imitación al cual miro para constatar que hemos llegado tarde 

¡Y ya! Ya me cansé de hablaros en presente pesado, voy a contaros la historia en pasado, en retrospectiva, en mente y tiempo hirientes que perjudican y perturban a cualquier ser viviente.  

En cuanto introducimos el código para abrir la puerta vi como el suelo de mármol resplandecía sin trémulo. Entonces me percaté de que en el Yate todo rielaba alrededor como una premonición ante mis ojos de lo que sucedería con Rusia, tal y como en mis estrepitosos sueños bélicos. Sin embargo, brillar es una palabra ostentosa para describir el mármol de la casa de Vú, ya que este no brilla con luz propia. Lo vi venir hacia a mí, alcé mi quijada y mirándolo fijamente me pregunté a mí misma si occidente sería también capaz de apagar la economía de Vú. Las armónicas paredes venecianas de color gris no escucharon su saludo a una persona que se interpuso en su camino antes de llegar a nosotros. Sentí la necesidad de tocar esas paredes, se sentían como la seda. La música se detuvo por un rato y se escucharon las pisadas de mis tacones al terminar de entrar en el ostento, Damián se paseó con elegancia y desparpajo por un armonioso pasillo que solo tenía sentido a modo de decoración.  

Con sus ojos recorrió mis tacones en sandalia color oro y subió por mis piernas hasta llegar a mi vestido de lentejuelas negras, ceñido al cuerpo y a media pierna; con hombreras y cuello alto, unas mangas que llegaban hasta la muñeca y un escote trasero que descubría la espalda. Lucia también se atrevió a detallar mi maquillaje casi natural y mi pulcra coleta de caballo. En el acto Lucia estaba de frente a mi marido, queriendo dar juego con su desparpajo. No desaprovechó el momento y enseguida paseó sus ojos por Damián, se atragantó con sus zapatos como habiendo deseado tragárselos, me dio la impresión de que era una de esas lamedoras de carne humana y cuero esclavizante, de aquellas <<damas>> que sin pudor babean al género masculino y mean a cuatro patas. ¿Le gustaron a ella las Adidas Super-star de mi marido? ¿O deseaba ella que mi marido abriese la bragueta de sus pantalones chinos, sacase sus partes y le diera un poco de sabor a su boca? Seguro que Lucia deseaba también que mi conyugue tomase su chupa de cuero y la envolviese en su cara mientras la tomaba a cuatro patas. Me borró las preguntas con su chocante voz, Hueles bien Damián y te vez muy sexi con tus pantalones ceñidos demostrando tu poderío, dijo ella. Damián le regresó el alago con una sonrisa. No puedo negar que la sonrisa nerviosa de mi marido me molestó tanto como nunca. No intento ocultaros que cualquier reacción de Lucia, o cualquier reacción que ella produce me parece repulsiva. 

Intenté saludarla con una agradable sonrisa de la cual Philip me salvó con su llegada, captó mi atención con su delicioso perfume de Gucci, me pregunto en mis adentros si era Guilty y me ahorro mi indiscreción aun percibiendo la lavanda y la naranja. Philip pronunció mi nombre con su voz torrencial, lo tomé rápidamente por el cuello con mi mano derecha y la mano izquierda la posé en su cadera, sonreí y le planté un húmedo beso en la comisura de sus labios como si no hubiera nadie alrededor. En la escena pertenecíamos a la picaresca. Puedo decir que tanto Philip como Peter, se convirtieron en dos personas importantes en mi vida a la hora de la jugada, Podíamos sentirlo, podíamos sentirnos, en la piel, en los huesos, en el alma. Ante ellos daba igual la belleza masculina más atendida del mundo paseándose por la comisura de mis ojos. Todos deseaban un momento a nuestro alrededor, un magreo, un rodeo; porque a nosotros, a nosotros nos pertenecía la mañana, la tarde, la noche y a nosotros nos pertenecía el compás de la música, la ilusión sobre la mesa y el tarareo que hacía que siempre fuese más que bueno volver a vernos para menear los cuerpos. 

Sentí los celos de Lucia rozar mi piel cuando me miró nuevamente. Yo sufrí la competencia perfecta y el trabajo duro de la meritocracia en occidente para lograr pagar con mi propia tarjeta el vestido que llevo puesto y zarandearlo de lado a lado en esta fiesta en la que me hallo. Ella hablaba de lo necesarios que son en su vida los números de teléfono a través de los contactos para escalar posiciones. Me senté en una mesa, crucé mis piernas y sujeté mi copa y mirándola… no sé si con desprecio, pero al probar mi copa de vino siento que ella, al igual que mi exnovio, jamás terminará de escalar montañas porque aquellos que usan a los demás para llegar a puntos concretos en el GPS jamás parecen tener ni siquiera suficiente tras tragar polvo por todas partes del globo terráqueo. Dijo que su cuerpo perfecto la llevó más lejos que sus notas de clase. Sentí ganas de atragantarla con mi copa, la observé delicadamente mientras la sentía como una ofensa, y fue entonces cuando dijo que su entorno laboral se construyó por engranaje. Ha de ser… por ello que ahora la odio más.   

Decidimos pasar al siguiente nivel y retirarnos a un cuarto para dejar volar nuestra imaginación y deseos. Luz tenue, intensidad candente, el cuarto se llenó de un alboroto de cuerpos fervientes. Se sentía el vapor emanando de las pieles, las manos se deslizaban en contrapartes que sentían cosquilleo en cuanto se iba perdiendo el pudor y la vergüenza disimulada. Damián me tomó en sus brazos y noté que no podía sacarlo de mi cabeza incluso sintiéndolo cerca, día y noche desearía estar en sus brazos. Alguien le pidió permiso para tocarme, una vez más alguien pensó que soy propiedad u objeto, pude verle la cara entre el vapor de los cuerpos, no lo conocíamos. Damián lo ignoró haciéndole ver que soy dueña de mí misma, Me llamo Thobias, susurró a mi oído derecho. No le hablé, solo quería tener placer y perdí las ganas de ello en cuanto vi que Lucia apartó a mi conyugué conduciéndolo a otro cuarto. Decidí seguirlos. 

Fue incomodo verlos apartarse y seguirles, pero fue gratificante cuando pude escuchar que Damián le dejó claro que sin mí a su lado no jugaba, la despreció y es que sin lugar a duda él sabía por mi mirada todo lo que pienso sobre ella, La ficha más importante en el ajedrez es la reina, le hizo saber Damián, Y sin reina no hay juego, añadió él sonriendo.  

Después de escuchar aquello di un respiro y mi corazón se tranquilizó, me di cuenta de que somos un equipo, una pareja y un matrimonio bien forjado. No quise volver a entrar al cuarto donde estaban todos, quise ir a tomar una copa de vino y pasar el mal trago que me dejó Lucia. Al momento sentí que tocaron mi cadera y ahí estaba de nuevo Thobias Schulz queriendo acaparar mi atención como todo un conde. Preguntó mi nombre y se interesó por mi origen, No dudé en contestarle, su boca agrietada lucía atractiva a mi mirar, le comenté pues de donde procedía y lo logré asequible para indagar sobre sus detalles personales… fue una conversación puntualmente placentera que se llevó los minutos de mi reloj de imitación que él miró con desparpajo y con indicios de haber descubierto algo y antes de que posiblemente preguntara por también por el origen de mi reloj falso Damián llegó para rescatarme y dimos la fiesta por finiquitada.  

Seguía desnuda y descalza, agradecí que la música camuflase el ruido de los dedos de mis pies ¿me pregunto si también os suenan así los dedos? Es un sonido raro y resulta vergonzoso –_-, ¿no creen? Fui a buscar mis cositas al cuarto, encontré todo menos mi ropa interior, decidí darlas por perdidas y salí de la fiesta como Paris Hilton, pero sin fama.  

En la charla que tuve con Thobias, obtuve su número de teléfono, regla que quebranté en la fiesta olvidando que la privacidad es lo primero; y es que nunca pensé que traería consecuencias en mi relación con Damián desde el momento en que se lo conté al salir de la fiesta.  

—¿¡Qué hiciste qué!? —Su voz reveló el enfado.  

—Pensé que no te molestaría, no le vi nada de malo —afirmé defendiendo mi torpeza— por eso te lo estoy contando ahora mismo.  

—Mariasa, te darás cuanta y me darás la razón de que esto va a traer grandes consecuencias y por ello, siempre te he dicho que no des tu número a nadie, porque algunos hombres suelen ser acosadores y eso me preocupa muchísimo.   

Guardé silencio, silencio que se convirtió en un agujero negro en nuestro dormitorio, cuando me desperté él. 

—No sé de qué hablas Damián, pareces celoso. Thobias es un buen tipo, al menos eso parece, no todas las personas dejan tan buena sensación desde un primer instante.  

—Pues sabes lo que te digo, que Lucia es una buena mujer, al menos eso parece.  

—En eso no estamos de acuerdo, así no Damián, no es lo mismo.  

—¡Por supuesto que no es lo mismo!, Lucia no me pidió mi número de teléfono, yo no se lo hubiera dado y tampoco nunca se lo he pedido yo.   

Domingo, a las 09:00 horas.  

Vi un mensaje de Thobias que rezaba <<Hola guapa, ¿cómo está la mujer más preciosa del mundo?>> Esto me hizo espabilar rápidamente y despertar a Damián para mostrarle el mensaje, y él me pidió que le respondiese, ¡Pues respóndele tú!, le exigí adormilada, Hazlo como si fuese yo, le dije limpiando las babas mañaneras de la mujer más hermosa del mundo MI HIJA… los días prosiguieron con una mensajería que Jeff Bezos hubiera deseado tramitar. Cansada de tal acoso le pedí por favor que me dejara en paz.   

El lunes llegué al trabajo al medio día, un corte de pelo después llegó un repartidor de DHL preguntando por mí.  Sujetaba una pequeña caja en sus manos, me apresuré hacía él e imaginé un perfume por la forma de la caja. No suelo recibir correspondencia en el salón, pero pensé que quizás podría ser una sorpresa de Damián y en un caso extremo alguna clienta satisfecha.  

A mi vera tenía a mis compañeras preguntándome de que se trataba el paquetito que me había llegado, pues yo solo les dije que lo quería abrir en privacidad. Al abrir aquella caja… 

CONTINUARÁ… un título y una escultura universal

UN VIAJE PARA ENCONTRAR RESPUESTAS 

El aíre llegaba pesado a mis pulmones, Leipzig no bastaba para mí… añoraba al menos un suspiro en mi sitio de partida en Alemania y dar bocanadas de aire con matices de cebada y cerveza ahumada. La toxicidad de la ciudad cosmopolita en la que vivo me traía de bruces contra el suelo y necesitaba ver a mi hermano durante unos días para aclarar mis ideas en pro de la escritura y algunas otras cosas. Quería, alejarme de aquellos tres años de exámenes, seminarios, trabajo y de la persecución de Bach en mi cabeza, con sus notas entre calles de una Leipzig que se volcaba cada día más gigantesca ante mis pequeños ojos.  

Sábado veinticinco de septiembre. Son las 17:00 horas.  

Subí al tren y me dirigí a la <<Ruhe Zone>> sin percatarme de ello. Tomé mi móvil he hice unas cuantas llamadas mientras sorbía el café emitiendo ruidos como persona falta de modales, pero es que soy adicta a dicha sustancia tan famosa en occidente y su aroma me hace cometer acciones raras. Escuché a un joven dirigirse a mí con gran impertinencia, él abrió su boca y dijo, ¡Disculpa!, podrías cambiarte a otra zona en la cual puedas hablar y hacer todo el ruido que quieras, queremos dormir un poco. Señaló un lugar adecuado para mí, su dedo largo y delgado me recordó a una salchicha. Si por algo son famosos los alemanes es por tener dedos de salchicha y porque sus cuerpos son también largos como una salchicha. En momentos en que uno los odia, <<uno solo los ve como una salchicha>>. ¡Perdone usted!, le dije, No estoy gritando, ni cantando, así que no me voy ¿por qué tendría que moverme? No me percaté del sitio en el que estaba, he ahí la fuente de mi arrogancia. A veces, se nos hace difícil generar comprensión, entendimiento y nos sentimos afectados de inmediato al más mínimo reparo ajeno, somos la victima perfecta y rescatamos malas cualidades del prójimo sin tan siquiera llegar a razonar que tienen razón en sus reclamos.  

Mi hermano me esperaba en la estación de trenes en Bamberg, su Nissan blanco de meses sin lavar estaba irreconocible. Él usaba porte despreocupado, cabello desaliñado a un mes y medio de perdición, tenía cara de recién levantado. Parecía que la vida le costaba más a él que a mí en aquel momento.  

—¡Hola hermanito! —saludé sonriendo. 

—¡Hola Hermana! —contestó él— Vives como una reina. Tu marido te deja en la estación de trenes y tu hermano te recoge en cuanto pones un pie fuera del tren. 

—A mi parecer no es vivir como una reina, ni tener suerte; es tener a tu lado personas que cuiden de ti y pues… soy tu hermana, ¡así que anda!, ¡tira! No seas tan idiota y conduce que quiero tomar un café. 

¡Ahí estaba mi amor por Bamberg! La conexión del maravilloso olor a cerveza ahumada me trasladaba al punto de partida en el país germano. Un aroma característico de esta ciudad tan preciosa y pequeña. Del equipaje desempaqué una pregunta <<¿Cuánto amor deben sentir dos personas para sobrevivir a las innumerables pruebas que les impone el destino?>>. Reposé la pregunta sobre la mesa para intentar encontrar una respuesta con mi hermano al día siguiente. 

Analicemos mi matrimonio: está bien construido; sin embargo, la confianza me hace temer. Es perfeccionismo puro. Ha sido una relación golpeada por personas dañinas que venían con cuentos. Mi marido y yo hemos visto como muchas personas por delante nos desean lo mejor y por desgracia cuando dan la espalda… Así que, sin lugar a duda, cuidar y proteger nuestra relación ha sido un gran reto. Yo lo hice por amor, sería por mí, sería por ti, sería por ambos, amarte a ti causó en mí cambios. Antiguos amigos me preguntarían, ¿Por qué te has apartado?, yo lo hice por amor, en cada momento estuve ahí constante, mis secretos son tuyos y los tuyos son míos y aquello que duele nos duele gravemente a ambos, yo lo hice por amor. Aquí el punto de inflexión ha de ser que nadie domina a nadie, sino que todo se ha construido sobre cimientos de perfección en los cuales realmente nada es perfecto, ya que no lo es en ninguna relación. Solo damos estucadas pretendiendo que la perfección está no solo en los retratos colgados en la pared, en los retratos de la mesita de noche, en nuestros nombres tatuados en la memoria, en aquellas conexiones en el entorno familiar instauradas en nuestras neuronas, y en las atribuciones que hacen de nosotros nuestros más allegados. Y a todas aquellas personas que dejé atrás les diré hoy y siempre: yo lo hice por amor; él y yo somos adictos a estar el uno con el otro, y nuestra confianza puede derrumbarse, pero siempre será reconstruida y cada vez mucho más fuerte. 

Los acordes de Johann Sebastian Bach se han ensordecido; ahora todo suena en mi cabeza con un estilo pop impactante, induciéndome al preludio de mis incógnitas. Capto nuevas notas alejándome de razonamientos sin palabras para encontrar las respuestas a las preguntas que continué desempacando la noche anterior y que mi hermano me ayudó a plantar sobre la mesa. La música popular parece tener el sabor más fino en la historia que yo antes jamás haya podido darle. La forma en que me sentí era ininteligible.  

Mi hermano decidió que fuésemos a un Café que yo, pesé a conocer la ciudad, nunca frecuenté. Sabidamente exclamó que el sitio me haría sentir como en Venecia, aquellas palabras fueron demasiado osadas. No obstante, sí, de Venecia tenía algo, <<¡por supuesto!>>: Y es que no había una sola mesa libre en cuanto llegamos, estaba a rebosar, que cantidad de gente en un Café de tres plantas. Por suerte una pareja se iba justo en la planta baja. Parecía un sitio normalito, un edificio angosto, aunque él aseguró que la única parte angosta era en la cual nos encontrábamos, ANGOSTA; FRÍA Y ESTAMOS EN UN PATIO ¡casi que le grité! Fue entonces cuando un violín en la emisora captó mi atención llevándome a pasar la vista por la decoración de muchas flores colgadas de las manecillas, me sorprendí. Un sitio con un aire añejo, pero acuciado por la juventud. Las escaleras de madera en espiral crujían con cada pisada, tenía tabiques hechos de madera rustica en color marrón oscuro.  

—Hay dos problemas principales —mencionó mi hermano en nuestra conversación sobre las parejas mientras tomábamos el desayuno—: Las parejas no hablan y las parejas suelen fracasar en el sexo.  

Cuando dijo la palabra sexo volteé a mirar a todas partes, me sentí incomoda. Le pedí que hablara más bajo.  

—¡Ves! —exclamó él—, ahí está el problema. Parece ser que hablar de sexo es algo anormal, y las personas tienden a incomodarse en cuanto se habla de algo tan cotidiano y que afecta a tantas personas. La comunicación es importante, saber expresarle a la pareja no solo los ideales sino todo lo que se espera de ella como persona es sumamente importante; se trata de comunicar siempre, incluso todo lo que molesta. Y el sexo debe estar dentro de la comunicación, porque por error algunas parejas comunican, pero no comunican acerca del sexo.  

Nuevamente dijo la palabra SEXO y me parecía que todos volteaban a mirarnos. Hablaba de sexo a las diez de la mañana, en el desayuno, ¿quién hace eso? Aun así, debo admitir que tiene razón y que no solo él conoce a aquellas personas que fracasan en la comunicación y que por sobre todo fracasan en la cama porque su vida sexual se convierte en un fiasco o lo era desde el principio.  

—llevas razón —respondí—. Mira a Katrin, está cómoda, es otra de las tantas mujeres insatisfechas porque su marido no da la talla ni en la cama, ni en su vida diaria. Solo por comodidad no es capaz de salir de esa relación. 

—Sí, hay una doctora que conozco, amiga de un amigo. Está casada, la pobre tiene que ir al psicólogo a 60 kilómetros de aquí. No puede permitirse que en su entorno laboral se enteren que tiene que ir al psicólogo para ser tratada puesto que, eso mancharía su expediente laboral y perjudicaría su criterio como doctora. Ella está casada y continúa su relación única y exclusivamente bajo acuerdo con su marido, al parecer él no la toca desde que nació su hija y continuarán estando juntos hasta que ella cumpla la mayoría de edad. Ella lo ama y está como una desquiciada porque no obtiene de él lo que realmente quiere.  

Pensé en la palabra sexo, ¿por qué nos cuesta tanto hablar de ello? Mi hermano me contó cientos de historias que parecen superar la realidad; no obstante, esa es la realidad pura, aquella que va más allá de todo por lo cual apostamos. Convertimos nuestra vida en un simple día a día y pensamos que el amor único y exclusivo basta y ello en las relaciones de pareja no basta.  

La canción sonaba de fondo, sus acordes multiculturales y muy populares, modernos y añejos, rezaba que <<ella no podía creer que por fin había encontrado a alguien y que él la tiene enamorada nuevamente>>. Resumí a Bamberg mientras escuchaba la canción y a mi hermano lo dejé en un segundo plano: una separación, una boda, un embarazó y un nuevo comienzo, cuatro años después estaba de nuevo allí respirando el aire cálido y haciéndome preguntas sobre las relaciones y no es sobre la mía. A lo largo de mis escritos he sabido ver y reconocer a las personas que no son felices, a las personas que fingen bailar felizmente en su mundo de infidelidad y derrochan perfección e hipocresía a través sus agitadas redes sociales. 

Esa tarde en el piso, el pop seguía sonando, Dua Lipa por ahí en los rincones, dijo mi hermano, Canta que “ellos dicen que el amor es una religión, entonces se un orador conmigo, pero ella no quiere predicar”. En physical dice que “el amor no es para nosotros, que hemos creado algo fenomenal, hagámoslo físico”. La música se destartaló en cuanto observé las ventanas del piso de mi hermano y empecé a escuchar su interesante palabrerío. La madera con el color blanco tendido en marco, tan atractivas y feas ante el frío que las agrietaba y sacaba de ellas líneas confusas de tonos color petróleo. Los cristales estaban empañados y unas cuantas gotas de agua formaban un ejército al bajo de las ventanas… la casa es agradable, aunque él no lo crea; pero allí suceden cosas que él nunca cuenta, y solo recuerdo oírlo mencionar que en el 2021 siempre despertó deseando morir, y que jamás recobraba el sentido de la vida hasta no terminar de asimilar el desayuno por completo y que… ¡por desgracia!, los días en que el desayuno no era cien por ciento asimilable, llegaba a sentir ganas de morir durante todo el día.   

Ambos llegamos a la conclusión de que una relación se compone de la confianza, el respeto, lo espontáneo, el cuidado, el aprendizaje y el entendimiento. Cuando hablamos de cada una de las personas que nos rodean, nosotros mismos nos damos cuenta de que cada pareja es tan imperfecta y no es por sus cuerpos, si no por su modo de vivir sus vidas, algunos quieren sexo todos los días, pero esperan a que siempre uno de los dos dé el paso a una señal para estar juntos y cuando no, el ego se empodera del corazón y al momento, del cuerpo entero y decidimos no buscar más o pasar del tema en casa. Pasamos a la segunda fase, buscar calor fuera y de paso se tratará de un nuevo cuerpo con distintos sentimientos. Hay otras parejas que viven en un mundo paralelo, fantaseando cada instante del día, pensando que son los mejores tanto en casa como en la calle, pero luego un día cualquiera se despiertan y se dan cuenta de que están cansados de tanto surrealismo que los rodea y de que aquello no es lo que realmente quieren. Otros juegan a cambiar a su pareja y no aceptan que sea quien realmente es, pues pasa justo lo mismo, cuando abren los ojos no hay vuelta atrás y termina perdiendo quien quiso cambiarlo todo. 

Mi hermano sigue contándome cosas y en sus propias palabras, esto es todo lo que me dice:  

Hace una década tuve que partir para encontrar respuestas:  

Dejo a mi novia en su casa, me dirijo al trabajo y llega un mensaje a mi móvil “Hola príncipe, eres un niño muy guapo, que lo sepas”. El calor en Andalucía Huelva me quema la piel, aunque no más que la incertidumbre de saber quién me envía tal enrevesado. Jamás supe hasta después de una década que tenía un atractivo que me llevó a ser tan acosado. 

 sírvanse su café y lean mis recovecos mientras yo recuerdo como con tan solo dieciocho años recién cumplidos la que era mi jefa me lleva a afuera para besarme en presencia de nadie. Sorba tu café mientras yo recuerdo como las clientas mayores de edad me proponían tríos y me asustaban con sus historias sexuales, deléitate con tu taza a la par que yo visualizo como fui objeto de placer y deseo de clientes, amigos con quienes no pretendía nada más que un trato de confianza. No parece normal ¿verdad?, un día llegaban a la mesa, les servía su café con leche, y tiempo después me enteró que deseaban polvetear conmigo.  

Recuerdo servir las mesas del Café y de repente veo manos de mujeres fuera de la conserva metiéndose por mi entrepierna, manos masculinas que me pegan nalgadas y cese mi aterramiento en la cabeza y que no salga de mis neuronas. Como dedicatoria, una sonrisa y un gesto de molestia para todo el mundo que me hace hervir la sangre. Veo a muchas personas intentando tener algo conmigo sin escrúpulo alguno, cuando hablo de personas sigo refiriéndome a hombres y mujeres. No les importaba que yo solo quisiera una amistad, o fuese su empleado, o fuese un desconocido; no entendía lo que suscitaba a mi alrededor, pero tanto atractivo que exhalaba mi físico y tanto carisma que irradiaba mi aura parecía atraer a muchas personas a la vez. Pensé erróneamente que mi paranoilla se detendría cuando empecé a salir con mi novia.  

Regreso a su casa, prácticamente ya vivíamos juntos. Vamos a la cama para dormir y me llega otro mensaje “no te haces una idea de lo mucho que vales guapetón”. Oculto el mensaje a mi novia y le sonrío, le doy un beso de las buenas noches y no puedo evitar pensar en todo lo que ella me está empujando a hacer. Ella planeaba el futuro ante mi inconformidad y yo me veía pronto criando los niños (no deseaba ser padre en aquel momento), quería que nos marchásemos a Sevilla, deseaba que yo dejase de apoyar a mi familia y me hacía cientos de preguntas de porqué yo tenía que ser un pilar para mi madre y para mis hermanas. Puedo asegurar de que estaba poniéndome en contra de mi propia familia y eso me hervía la sangre.   

Los mensajes siguen llegando, hasta que el remitente no pudo aguantar más el impulso de revelar su identidad. Sorpresivamente, era un hombre de 52 años, casado, con hijos y con una familia tan próxima a mí, que yo no lograba comprender nada de lo que estaba ocurriendo. De alguna manera la situación me ponía tenso, puesto que tenía que trabajar en un lugar donde tenía que atenderle y hacer como si nada estuviera pasando. Y a esa situación se sumaba mi bajo salario y la cantidad de trabajo que tenía, así que el sujeto no me lo ponía nada fácil, a pesar de todo creedme que necesitaba aquel salario y por ello no me era tan fácil decidir irme. Y si me iba… Huelva es una ciudad tan pequeña que fácilmente hubiera podido localizarme.  

Ahora mismo, en esta parte de mis recuerdos, mi novia y yo vivimos juntos. Quería estar con ella, no había nada que desease más, y solo por ese motivo había aceptado muchos de sus descabellados planes como mudarnos a Sevilla. Significaba ello que dejaría de lado a mi familia, mi trabajo y todas mis amistades. No le cuento en ningún momento que me están acosando, pero la realidad empieza a pesarme en los hombros.  

Aquel sujeto me persigue en su furgoneta a la salida de mi trabajo. Empiezo a sentirme observado, vigilado, falto de privacidad. Hasta que un día se detiene y me pide que entre en su coche, que converse con él, que lo escuche. Accedo, por error o por inocencia. Siempre pensé por aquel entonces que todo el mundo merecía ser escuchado. Entonces cuando me confesó estar muy enamorado de mí y que no sabía que pasaba con él cada vez que me veía. En vez de lograr que me sienta alagado hace que me sienta extraño y le digo que no es correcto, que debe medir sus palabras. Le aclaro que soy amigo de uno de sus hijos y de gente muy íntima a él, —tu esposa es mi clienta y casi una amiga— le hago saber. —Lo sé—, responde él. Me hace prometer que no diré nada a nadie ya que sentía vergüenza, y accedo a no hacerlo en el momento en que me manipula asegurándome que, si su familia se entera, se quitaría la vida. Se abalanza sobre mí para besarme y logro esquivarlo. Intento bajar del coche, pero me toma muy fuerte de las muñecas impidiéndome salir. !No se lo digas a nadie por favor! Ahora es cuando noto que él estaba más asustado que yo. Recuerdo querer bajar de ese coche sin tener que volver a verle. Me sentí observado por mil personas. En mi memoria, miro a todas partes en medio de la oscuridad tras bajar apresuradamente del coche y sin poder entender lo que está pasando, me parece que destruyo un matrimonio sin tan solo haber movido un dedo. Tenía un sentimiento de culpabilidad en vez de reconocerme a mí mismo como una víctima.  

En casa todo seguía siendo igual, mi novia llegaba borracha. Solía beber como si tuviera veinte años a pesar de estar cerca de los treinta, —¿Qué te pasa? —preguntó al verme distante. Yo no podía responder a eso. Pensaba que no podía confiarle algo así a nadie ya que era algo bastante extraño.  

Tenía que seguir atendiendo al mismo sujeto, poniendo su café en la mesa y tenía que seguir hablando con él delante de mi jefe como si no hubiese pasado nada. Ahora que lo pienso ¡que tristeza! Por error o por inocencia acepté ser su amigo, acepté tomar con él un café y conversar a la luz del día, se ganó mi confianza haciendo parecer que era todo lo que quería de mí. Explicó lo de su fallido intento de besarme como un error que no volvería a pasar. Y aunque yo le pedía que no nos viésemos más, él me imploraba no terminar con nuestra amistad. Se bien lo que significa una amistad así que no podía hacerle eso. Su amistad se transmitió en regalos que yo tenía que tirar a la basura antes de entrar a casa, perfumes, cartas, mensajes, camisas, etc. Todas y cada una de esas cosas terminaron en la basura.  

Sigo mirando atrás mientras hablo con mi hermana contándole la historia. Sigo viendo manos, besos innecesarios de gente innecesaria, tocamientos innecesarios, escucho halagos que ahora me suenan a acoso y veo un pasado que en aquella época no podía entender y veo a un chico en una burbuja innecesaria de la cual deseaba despojarse. Hasta que mi mente entra en aquella horrible noche en que accedí a beber con él una copa en su piso. Llego al sitio, todo estaba muy ordenado, el piso olía bien pero mi juventud olía mejor, es de lo que me percato al recordar como él sonríe al verme. Procede a contarme de sus miles de experiencias en la vida, de cómo llegó a casarse estando muy joven y de cómo crio a sus hijos. Me cuenta que su matrimonio está al borde del fin, me hace saber que nunca quiso incomodarme con todo lo sucedido. Hace nuevamente que sienta confianza y primordialmente se centra en que me sienta cómodo. Elijo el sofá de una única plaza para sentarme, y el viene contiguo a mí con una de las sillas de la mesa tras unos veinte minutos de conversación. ¿Un vino?, pregunta él, No gracias, rechazo por tercera vez el vino tras un café, recordando que el vino me sabe a madera y que prefiero no beber en situaciones un tanto incomodas. Desgraciadamente, cuando noto que sus intenciones no son malas y que estamos riendo acepto un Havana Club con cola. Mi ingenuidad es inmensa. Su mano derecha toca mi rodilla hacia el final de mi copa, para mi alivio parece no ser más que ese tocamiento de pierna o rodilla entre amigos para resaltar cuando se relata una anécdota interesante, poso la copa sobre la mesa para tener las manos y la vista libres en caso de que vuelva a posar una mano sobre mi pierna, por fortuna ello no sucede. Pronto nos ponemos de pie, él quiere enseñarme las vistas desde su balcón, Nada del otro mundo, pero mejor que las vistas que se perciben desde la casa donde vivo con mi novia, le digo. Entramos nuevamente a la casa y vemos retratos de su familia colgados en la pared y puestos en las estanterías, los conocía a todos y a cada uno ellos. Observo una foto de su esposa en la boda, el matrimonio perfecto ante los demás. Entonces él, tras un cruce de brazos suelta su mano y la lanza para sujetar mi cintura, ¡Ey!, exclamo exaltado y escabulléndome sin duda alguna. ¡Ven aquí no seas tan escurridizo! Me dice a modo de broma, y me da un abrazo por la espalda que hace que sienta asco. Me aprieta fuertemente oliendo mi cuello, hace que yo escape forzosamente. Aún recuerdo su asquerosa nariz en mi cuello y su turbulenta respiración. ¡No me gustan este tipo de cosas! le digo muy molesto. Entonces me dirijo a la puerta, ¡Por favor!, ¡no te vayas!, dice él pretendiendo que tomo lo ocurrido por una escena normal. Me sujeta por las manos y hace imposible que me mueva. Me asusté demasiado y temí lo peor. ¡Por favor déjame! dije fuertemente sin obtener libertad, él sonríe e intenta besarme, lo esquivo, pero logra besar mi mejilla. De alguna forma pierde fuerza ante el rechazo y me propongo abrir la puerta, sin tener éxito. Él sonríe al parecer aquello le agrada, Tranquilízate no está pasando nada, aclara él. Yo simplemente veo todo negro.  MIS DESEOS…

Quiero escapar y me siento encarcelado. Lo que está sucediendo no es correcto. La puerta tiene llave y no las veo por ninguna parte. No quiero enfadarme, ábreme la puerta por favor, ¿por qué la tienes con seguro?, le pregunto asustado. Él viene y se apresura a tocarme nuevamente, pero lo rechazo de un empujón y amenazo con contarle todo a su familia. ¡Está bien!, ¡está bien!, te dejo ir, pero tranquilízate, no ha pasado nada, ¡no ha pasado nada!, asegura él en repetidas ocasiones mientras escucho sus palabras distantes y ataviadas por el latir de mi corazón e incluso en un instante pienso que estoy siendo un paranoico y que soy yo quien está actuando mal. Por fin abre la puerta y me voy sin decir nada más, vuelvo a pensar y me doy cuenta de que yo no he hecho nada malo. Me siento afligido, triste, confuso.   

Llego a mi casa, veo a mi novia, la saludo, hablamos y me cuenta cómo fue su día. Hacemos el amor y me dice que lo estoy haciendo muy lento, me detengo, me aparto y me pregunta que pasa, Lo estoy haciendo lento, eso es todo, yo follo lento, le respondo de mal humor. Me hace saber que no era su intención. Un día más tarde llora porque según ella estoy haciéndole el amor sin sentir amor, me detengo una vez más y me aparto. No entiendo que quiere de mí: apartarme de mi familia, apartarme de la ciudad, que renuncie a mi trabajo, que haga cosas por ella cuando ni tan siquiera nos entendemos en la cama. Tal vez no soy suficiente para ella. Ahora pienso por un segundo que esta vez estoy siendo un paranoico con ella.  

Unos días más tardes no puedo aguantar la ansiedad, lloro en nuestra cama. ¿Qué te pasa mi vida?, pregunta ella. No puedo contarle absolutamente nada, no me parece que sea lo adecuado. He sido acosado, manoseado, dirigido a un lugar donde hubiera podido pasarme de todo y todo por el hecho de no retirarle la amistad a alguien. Pienso en porqué tenía él que ponerle llave a la puerta. Me sofoco aún más y lloro incluso más profundamente sin sentir vergüenza mientras ella me mira… le digo que me siento ofuscado con el trabajo, con nuestra partida a otra ciudad pero que será lo mejor. Ella hace que me tienda en la cama, me consuela y de una forma forzada detengo mi llanto.  

Jamás hablé, jamás hubiera hablado, contarle a una sola persona cualquiera de las cosas graves que me sucedieron años atrás no se me pasaba en ningún momento por la cabeza. Era conocedor de las posibles interpretaciones que los demás podían hacer, sobre todo de aquella situación. Necesitaba salir corriendo y hubiera evitado llegar a tanto si tan solo ella y yo hubiésemos hablado, si nuestra comunicación hubiese sido mejor en aquel momento ella y yo aun estaríamos juntos, me arrepentí durante muchos años. Si ella no venía clara en la cama yo no venía claro con lo que me pasaba. Ella con sus siete años mayor que yo parecía a mi modo de ver la situación, un reflejo más de lo que todo el mundo esperaba de mí: una conducta sexualizada que me asustaba de una forma u otra y para la que me era imposible advertir que prefería ir lento más lento.  

Aún recuerdo el sol entrando por la ventana, quemando mi piel mientras ella y yo nos veíamos por última vez en nuestras vidas. Tal vez el sol no me quemó tanto como lo hizo su silencio al decirle que no podía seguir con ella. Esperaba más aquel día, esperaba quizá que ella me diese el valor para explicarle porque me sentía a punto de explotar en vez de ignorarme y dejarme partir para escribirme un año más tarde hablándome de su genial viaje por Latinoamérica.  

Y habrá dos cosas que nunca olvide: el momento en que mi exnovia me ignoró en ese sofá ante la luz veraniega (cómo un momento tan colorido puede llegar a ser tan triste) y el momento en que una semana más tarde aterricé en Palma de Mallorca dándome de bruces con la lluvia y la penumbra (cómo un momento tan opaco puede llegar a ser tan feliz), otorgándome a mí mismo la libertad de romper con todo para empezar una nueva vida.  MIS DESEOS CONTINÚAN…

Necesitaba viajar para encontrar respuestas.   un título y una escultura universal

un título y una escultura universal

UN TÍTULO Y UNA ESCULTURA UNIVERSAL 

¿Queréis saber acerca de un nuevo encuentro? 

¡Aquí estamos de nuevo! 05:00 P.M. 

Miro mi reloj con cristales de imitación, tal vez imiten el swarovski, tal vez imiten otro tipo de piedra; las piedras que si tienen una indudable originalidad son las que trazan el camino, ante mi humilde mirada parecen micro-meteoritos de colores que resplandecen ante la luz terrestre tras haber sido alineados para saciar la tentación del hombre, por suerte para ti lector ya perdí toda inocencia, de lo contrario te diría que me dirijo a una nave extraterrestre.  

Tomo a Damián de la mano, él es mi diamante y no quiero soltarlo, un pie se me desliza un centímetro. La verdad es que no quiero caerme y por eso más que darle la mano me aferro a él como si fuera mi bastón, mi guía, el perro que me da ojos, el búho con visión nocturna, y el hombre conocedor de mi destino ¡Así que llévame, tu Damián, allí a donde podría “peligrar sola”! 

Este camino es como un sendero que descubre árboles de cerezo que de día deslumbrarían por su hermoso tronco y que ahora mismo en el UTC se saben tímidos. Cerezos más tarde nos topamos con una serie de cadenas blancas luminosas que continúan marcando la marcha atrapada por la penumbra, romanticismo y temor; velones con olor a jazmín dentro de aquellos cristales que duplican su efecto luminoso, Es algo que tiene que ver con el Feng Shui, explicó Lucia horas más tarde, Las luces generan un efecto psicológico en el cerebro que hacen que los invitados se relajen de camino a la aventura, el camino con luces de colores luminosas sugieren que no vas a una cena y las velas mantienen avivado el espíritu mientras el aroma a jazmín lo reconforta. A mí no me importaban mucho sus palabras para retardados, ella no posee título alguno, así que la miré con desprecio ante su alocada explicación del Feng Shui, Pude ver tu purpurina desde lo lejos, dijo otro de los asistentes a la fiesta cuyo nombre no solo carece de título sino también de importancia. Más bien me preguntaba por qué los de seguridad no se congregaban con nosotros, más que los códigos de seguridad que nos solicitaron para acceder al sitio, yo habría podido darles otra cosa, o tal vez no, válgame la duda, la curiosidad, la intriga de lo que pudo haber sido.  

6:15 P.M. 

Sigo inquieta en el sillón escuchando las aburridas palabras de Lucia, lleva hablando más de 15 minutos, ¡ya me tiene harta!, ella suena como una mosca de fondo que solo rezumba. Los de seguridad… sus trajes están impecables. Dirigí mi mirada por la ventana para morbosearlo, entonces pude sentir las manos de uno de ellos nuevamente a modo de recuerdo, nos había puesto los lazos rojos en el brazo con unos códigos que verifican el tiempo de la estadía en la fiesta ¿el nuestro? Tan solo 24 hora. Como es de esperarse querido lector, Lucia no va a marranearme toda la noche con sus técnicas traídas de oriente tras uno de sus puercos viajes a polvos comunistas; sentí entonces pena por su marido, ella era sin título la ostentosa representación del tercer mundo feminista en occidente y él, de arriba abajo, un escalón titulado con despojos occidentales que da paso al podio. Pero ¿Quiénes somos para juzgar a Lucia?, será su marido quien la soporte toda la noche.  

Mentí cuando dije que el siguiente evento tomaría lugar en la casa de Vu, otro con cosas de oriente, sin embargo, Vu es el claro ejemplo de un oriente que se expande al relucir en su piel el aire contaminado que nuestras costumbres paganas capitalistas irradian en el mundo entero, ¿Debería hablaros más delante de Vu? ¡Creo que sí! MIS DESEOS CONTINÚAN…

Lamento deciros que mi marido y yo optamos por asistir a la fiesta Swinger más grande de Sachsen Alemania, justo se realizaba a las afueras de Leipzig ¿lugar exacto? Lamento deciros que… que no os lo voy a decir.  

Con una cerveza en copa refrescando mi boca me quedo perdiendo a Lucia con los tímpanos y se los concedo a la zona de Bondage, entrego mi vista y entrego mis ansias, me pongo de pie y Lucia me mira decepcionada por no seguir atenta a sus métodos 东方的. Ocupé una silla de madera que nadie sabe de donde salió y nada tenía que ver con la decoración del lugar, crucé mis piernas mientras Damián me entregaba otra cerveza. Aquella mujer ató a su marido y sigilosamente continuaba haciendo nudo tras nudo, era tan interesante escucharla decir que uno debe tener cuidado con los nervios del cuerpo al momento en que lo tenía colgando del mismo. De inmediato sentí algo extraño en el cruce de mis piernas y tragué saliva deseando saber más, Esta mujer está atando a su marido, le dije a mi esposo sin quitarle la vista al cuerpo que con vida disfrutaba del más allá de los placeres, Su piel no se ha tornado roja, seguía yo diciendo acalorada, Esta mujer debe de tener años de practica ¿no? Es que puede hasta controlar su peso y llevar a cabo todo con extrema facilidad.  

    —¿te gustaría probar el bondage así Mariasa? —preguntó mi marido estirando sus labios como hace cuando quiere complacerme.  

    —¿Quieres saber la verdad? —Me introduje en su mirada, cerré mis labios blandos y sin palabras él entendió mi afirmación—.   

Desde aquella vez que me ataron, noté que no hay dolor en ciertos placeres y aquello me causó un morbo tan penetrante como el puñal del criminal que nunca llega a ser asestado, como la pretendida vivencia de una viuda que se viste de negro olvidando su ser, como la mujer sometida en tela tejida por dedos que nada saben de su figura y busca romper los lienzos que la cubren más allá de las sábanas. Sería una experiencia por supuesto gradual y no para llevar acabo con cualquier persona, entonces abrí mis piernas y sentí algo de lo que no deseo dar muchos detalles. MIS DESEOS…

Logré apartar la vista de aquella escena y tuve una visión de dron del lugar. Todo empezó a llenarse de gente. Me causo una fatiga aniquilante observar a algunos asistentes usando trajes de cuero, su sudor ha de ser repulsivo y ha de oler bastante fuerte después del sexo, siendo en sexo aquello último en lo que algunos de ellos y ellas piensa, Ese de ahí es un master, y esa es una dominatriz, explicó alguien cercano a nosotros, No son personas con las que tener sexo sino más bien el tipo o la mujer que doma, castiga, ordena, su esclavo o esclava es fiel y atiende a sus órdenes sin contradicciones. ¿Damián te gustaría llevar un traje de cuero?, le pregunté, él respondió que ni estando loco, ¡Por fortuna!, respondí. Entonces me reí tan fuerte que los presentes se molestaron.   

07:00 P.M.  

Nos fuimos a una de las barras para apreciar más el lugar y nutrir la vista. Sentí a Damián perderse entre el escote de la camarera, trajeada de transparente sus pezones bien redondeados y estructurados deleitaban las pupilas de mi marido, aseguró querer jalar uno de sus pendientes con aquella boca y labios que me juran amor incondicional constantemente. Lo imaginé satisfaciendo su deseo; por desfortuna la camarera no estaba para esas y solo estaba para poner bebidas. Entonces decidimos seguir caminando por el sitio y ver que nos tenía deparado el destino aquel día.  

—Disimula y date la vuelta lentamente —le dije a Damián mientras las luces verdes y lila del sitio por el que pasamos me destellaban—. Vamos a otro sitio. 

—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó extrañado. 

—Sebastián, Vu, Phillip y los demás, están aquí. No era nuestra idea encontrarnos con ellos— aclaré yo. ¿Peter? ¡Vaya! Esto empieza a ponerse interesante—. Aun no los vamos a saludar, primero seguiremos recorriendo el lugar y cuando veamos cómo se desarrolla todo decidiremos si reunirnos con ellos o no ¿te parece bien, Damián?  

—Para mí perfecto. Mira Mariasa, allí al frente hay una carpa enorme y al lado está el buffet ¿echemos un vistazo?   

—Por supuesto, de lo contrario no sabremos que se cocina aquí.   

Clave mi atención en aquel color blanco hueso de la carpa, como si hubiese sido puesta allí para atender a los pacientes después de una guerra. Su amplitud era de unos cincuenta metros cuadrados y quien ordenó erigirla habría ordenado también que no le faltasen ventanas. Con un pie adentro y mi cabello en la espalda envestido por una torrente de viento que no se atrevía a ser testigo de lo que sucedía, decidí por terminar entrando.  La impecabilidad tendía un sin número de camas y digo “sin número” porque lo que menos me importó fue contarlas. Me impactaron más las toallitas y los preservativos, estos últimos sí que hubiera querido contarlos, claro está, en caso de tener el número exacto de cuantos fueron introducidos en el sitio antes de que empezara la fiesta. ¿No os causa curiosidad saber cuánto puede durar un tarro lleno de condones en una fiesta como esta? A mí sí, de cierta forma me produce un deleite que no puedo ocultar ante la mirada de Damián, ¿debería él tomarme y llevarme a una de esas camas abatiendo la impecabilidad, o debería dar yo el paso?, entonces quito la mirada y miro hacia la última cama, el último tarro solo posee un condón, aquellos duraron menos que un jarrón de golosinas. Al dirigirme allí con la sucia intención de intentar… observé algo que me… había una cama enorme cubierta con un toldo, no dudé en abrirlo y encontré a cuatro personas teniendo sexo el uno con el otro, sin querer derramé mi copa de cerveza, No importa ¿quieres unirte? Preguntó uno de ellos, tenía los ojos estupefactos y las pestañas encrispadas.  

Me imaginé entre todos ellos y una gota de sudor se escurrió por mi cuello, miré de lado tentadoramente a la mismísima tentación y palpando la humedad de mi cerveza derramada le hice saber que no era suficiente para mí, entonces lamí la copa con la lengua y los miré fijamente apartándome de ellos. 

La preciosidad nos tenía atrapados, la exclusividad nos hacía prisioneros, el delirio nos hervía las carnes y la atmosfera… bueno la atmosfera no logró relegar a un segundo plano mi necesidad de encender un cigarrillo con el fin de eliminar una presión que se apoderaba de mi pecho, había algo atorado en mi garganta, pero quería hacer de cuenta que no sabía de qué se trataba. Fumé mirando al cielo, y capté como gritaron nuestros nombres “Mariasa, Damián”. Me giré y vi a nuestros chichos distorsionados por el humo de mi cigarrillo, Vu, Phillip, Sebastian, Cristina y Peter poseían alegría en sus auras y sus ganas de vivir la vida no les podían ser arrebatadas. Nos sentamos todos juntos para acariciar el cielo, tal vez la costelación, tal vez el universo y quisa aquello de lo que un día formaremos parte.  

05:00 A.M.

Ya no sabía que pasaba, Mariasa, Mariasa, despierta gritaba alguien. Qué pasa quise gritar, pero no podía ni moverme para deshacerme de esos gritos tan perseverantes. Una camilla, un monitor, paredes blancas, venas acosadas por vías incrustadas. Susto no recorras mi cuerpo, por fortuna no tengo ningún aparato ocupando mi boca y puedo tragar saliva. Quise entonces quitar todos los cables, pregunté exhausta que estaba sucediendo. Había estado inconsciente en el hospital y todo lo que había vivido era un sueño… 

y ahí estaba yo, derrumbada, postrada en la camilla y las lágrimas salando mis mejillas. Aun así, seguía teniendo la habilidad de atravesarle a Damián el alma, con todo mi ser, a través de su mirada enamoradiza. Ahora entendía porque la atmosfera no relegaba a un segundo plano mi necesidad de encender un cigarrillo, ahora entiendo la presión en el pecho y ahora sé que era lo que se me atoraba en la garganta y aun así Damián y yo aun no queríamos hablarlo. 

La cuenta regresiva para la presentación de mi trabajo de fin de carrera había empezado. Estaba a tan solo cuatro días y era de exigencia rotunda que me quedase hospitalizada, pero el dragón que me hierve la sangre y que con su fuego incendiaba el cielo, la costelación el universo y aquello de lo que un día formaremos parte me llevó a tomar la arriesgada decisión de firmar con puño fuerte los documentos donde despojaba de toda responsabilidad, ante lo que pudiera pasarme, al hospital. Debía cerrar el ciclo que empecé en este país frío y silencioso, de lo contrario muchas cosas hubieran perdido su sentido. Por ello abandoné el hospital aquel día.  

Salí de allí a las seis de la tarde, hora que marcaba mi reloj de imitación y que nadie nunca se atreve a cuestionar cuando lo llevo en la muñeca.  Llevaba los documentos clínicos en la mano, y ahora era esa mujer que parecía loca y desquiciada, ojerosa y demacrada, marchita y apaleada por la vida que te tumba al suelo de un soplo cuando menos te lo esperas. A mi paso quebrantado, la voz rechinante del doctor alemán agraviado “si te vas, lo que te pase, será bajo tu responsabilidad”.  

Os diré lo que iba a pasar: iba a terminar de salir por esa puerta, iba a llegar a mi casa para arreglar el pelo de escoba que adquirí en el hospital, iba a ponerme mis mejores atuendos e iba a atacar esos últimos cuatro días de estudios para reclamar mi título y alzarlo entre mis manos, nada ni nadie iba a arrebatarme la oportunidad de ser una profesional y cerrar ese ciclo de mi vida. 

Cuatro días más tarde 

 Disimulando lo que se me atoraba en la garganta ahí estaba yo presentando mi proyecto. Leipzig era una ciudad pequeña en aquel momento ante mi perseverancia, mi paso era débil pero firme, un dolor desesperante me acompañaba con cada paso que daba y amenazaba con derrumbarme. Obtuve la atención de los examinadores, logré centrarlos en mí debido a mi destreza aquella mañana. Tuve un buen presentimiento.  

Salí de allí tras haber dado lo mejor de mí, y pese a ello seguía con la garganta atorada. El peso sobre mis hombros se hacía tan fuerte que deseaba borrarme de la faz de la tierra ¿¡Dios mío que es esto!?, tenía ganas de derrumbarme, pero la mujer en la que me he convertido, la mujer que he construido durante todos estos años no me lo permitía. “Unos pasos más y estarás en casa Mariasa” pensé preocupada de paliar en el camino.  

La noche después de mi proyecto fue quebrantadora. Damián me habló estando en la cama y sus palabras partieron mi corazón cuando me dijo que le dejase tomar mi mano, Déjame mirarte a los ojos y déjame, a través de mi mirada, darte todo mi resplandor y acariciarte donde tu guardas hasta tus más oscuros secretos, dijo él, Recuesta tu cabeza sobre mi pecho y descansa… descansa. Y aquel descanso me pareció eterno. 

Una semana después, sábado 24 de Julio. 05:00 P.M.   

El BMW parece ser más testigo que los transeúntes, el viento suaviza mis maniobras corporales, para en aquel espacio cerrado despojarme de la ropa interior que se usa con el marido y ponerme la lencería que algunas usarían con desparpajo para conquistar al otro; sobra decir que yo la uso en compañía de mi marido, quien se encuentra fuera del BMW vigilando que nadie me vea. Y… mientras escribo para vosotros me doy cuenta de que, a Mariasa podría importarle dos duros o nada si algún curioso la observa a través de los cristales. Ella nació libre, usando telas tejidas por los dedos de su abuela y cuando no por artesanos o industria textil alguna que pensó en sus medidas, en sus necesidades como mujer, Mariasa puede romper los lienzos que cubren sus sabanas y nunca presencio a una viuda olvidando su ser; pero el criminal guarda su puñal en la gaveta esperando poder asestarlo y a de ser por ello que ahí está Damián, expectante, atento, protector.  

Botines de Guess recubren mi piel un poco más y su brillo es blanco tal como mi minivestido, fino y ajustado. Mi sujetador puede apreciarse y resalta a la vista las tiras que rodean mi escote haciendo ver el vestido más exuberante. Un hombre atraído por mi perfil lanzó su mano y tocó con sus dedos uno de mis pendientes de Tous, fue una tierna caricia que agradecí con una tierna mirada y Damián con una dulce sonrisa, su mujer es codiciada.  

Mi reloj marca las 05:00 P.M nuevamente 

Di dos pasos y tomé a mi marido de la mano, lo giré hacia mí y le arreglé las mangas de su camisa, le di un beso en el cuello y me alimente de su aroma. Mi sueño se recrea en la realidad, aunque esta vez… Lucia debe estar en el multiverso atormentando a alguna otra Mariasa con sus 东方信仰… Los árboles de cerezo tímidos nuevamente, los micro-meteoritos y mi reloj de imitación. Le sonreí a mi esposo y empezamos a caminar para entrar a el festival. 

Allí estaban todos aquellos amigos que el destino forjó entre sonrisas, placeres, sudores, gemidos, pero lo más importante de todo LA CONFIANZA. Terminé colgada por Peter, azotada por Damián, besada por Cristina y convertida en una escultura occidental y más que ello, y pésele a quien le pese en una ESCULTURA UNIVERSAL y libre ante los ojos de las más de mil personas presentes al evento. Recordé cuando una vieja anciana me dijo: Sueña, pero sueña en grande y vuela lejos, porque cuanto más lejos vayas, más le costará a los demás alcanzarte y ahí en ese justo instante serás inalcanzable, pero deseable. Él me dejo

MIS DESEOS…

Para llevar una vida de acuerdo con las expectativas sociales, se necesita demasiado valor, el mismo valor para realizar aquello que fervientemente sientes, ese valor que necesitas tan desesperadamente para dar rienda suelta a los gritos de tus deseos más oscuros.   ¿Zambullirme en un charco?, ¿yo?, Desde mi infancia tenía miedo a ello. Charco, océano o […]

MIS DESEOS…

La encrucijada de Daniel

Cada vida no es un mundo, es un universo y cada universo es valioso, así que merece ser narrado, ser escupido tal y como un volcán escupe su lava. 

Ahí estaba yo trabajando como de costumbre, en aquella empresa llena de ruidos y telas, en medio de su peculiar olor y su multitud de empleados. Empleados que debían llegar a tiempo para la producción de tal manera que al día siguiente nuestros diseños estuviesen listos, para poder lanzar las mejores tendencias. 

Os cuento un poco sobre mí: me llamo Daniel, tengo 25 años, no tengo hijos ni novia, vivo solo y siempre me ha gustado conocer ciudades y países. Soy argentino, pero me crie en México y llegué a Alemania en un mes muy frío, en el cual la ciudad se vestía de blanco y enfriaba mi rostro como un tempano de hielo, ¡y yo que odiaba el frío! Con el paso de los años me fui acostumbrando y aprendí a querer este maldito frío. 

Aquí en la misma Alemania aprendí el idioma, y por supuesto empecé trabajando como ayudante de producción, en una empresa de moda y confecciones. Cada día teniendo cuidado de que no faltasen las telas y los diseños saliesen perfectos; pero no sabía que en este puesto de trabajo duraría lo que dura un caramelo en la mano de un niño… a los meses me citó mi jefe, para informarme de que aquel trabajo ya no era para mí, que pasaba a ser encargado de planta.  

Ahí empezaron mis días de desfase. 

Aquí yo controlo, aquí yo dirijo, y doy órdenes y órdenes, puesto que si algo sale mal sería todo responsabilidad mía “así que, ¡soy un ogro!, para que me tomen enserio”. En realidad, este trabajo con mi personalidad me viene como anillo al dedo. Al inicio de mi ascenso me gané más de un enemigo y perdí a algunos amigos; sucede que nadie se entera, de que una cosa es el trabajo y otra cosa es la amistad. En fin, estaba feliz con mi vida y mi nuevo cargo. Por fuera de mi trabajo conocía chicas, luego quedaba con ellas y nada más que una cita. La verdad… es que no estoy preparado para una relación de verdad… ¡de solo pensarlo me pongo mal! 

Ahora llega el enredo, que está complicando mis días. Estoy exhausto de trabajar, el mundo atraviesa por una pandemia que nos ha cambiado la vida a todos. Para colmo de males, no me quedo quieto con las mujeres. Pues hace unos días vengo saliendo con una mujer que tiene cerca de cuarenta y tantos años ¡ok!, ¡bueno! Llevamos teniendo relaciones, ¡muy calientes!, eso sí… la pasamos muy bien juntos. Tanto que quedé con ella para tener una fiesta, es decir, más que una cita. Acudió su mejor amiga, Sarah; y mis mejores amigos Matheo y Daviel. En esta fiesta entre Claudia y yo no pasó nada, ya que se supone, “que nadie sabía ni lo más mínimo”; y es que… debíamos mantenerlo en secreto porque… CLAUDIA ES UNA MUJER CASADA.  Aquella noche los dos nos retiramos de la fiesta, pero cada uno por su camino, para no dar el cante. Hasta ahí todo bien. 

Lo que no sabíamos que pasaría es que Sarah se enrollaría con Matheo, ¿y quizás con Daviel?, el tema es que Sarah tiene marido y cuatro hijos, ¡aquí se complicó esto! 

“Puto móvil y puto WhatsApp”, Sarah cogió al día siguiente su móvil para escribirle a Claudia. En cuanto Claudia le respondió, Sarah empezó a contarle todo lo sucedido en la noche anterior; por supuesto Claudia no podía quedarse atrás, tenía que vomitar su propio secreto ante alguien y quien mejor que Sarah… las dos se saciaron hasta mas no poder, quizás hasta dejar sus dedos colorados, sus papilas dilatadas y sus cuerpos motivado después de tanta información. “Esto ya dejó de ser un secreto, puesto que ya hay más de un confidente”. Todo ello sucedió sin que tan siquiera supiese nada del asunto.  

Al día siguiente recibí un mensaje que rezaba: mi marido lo sabe todo. Mis ojos se cubrieron de espanto y me pregunté a mí mismo, ¿por qué me manda Sarah tal mensaje, ¡si ni siquiera tenemos nada!? Pronto llegaría la respuesta. Sarah me cuenta en ese repentino momento, que había hablado con Claudia por WhatsApp acerca de lo que hizo aquella noche con Matheo, y acerca de lo que Claudia tenía conmigo… hasta ahí muy bien todo, pero claro, Sarah no se percató de eliminar sus conversaciones. 

Cuando Sarah y Claudia terminan la conversación de cotilleos, Sarah deja el móvil sobre su mesa de noche y se dirige al baño, aquello no estaba mal obviamente; lo malo, lo horrible, lo siniestro, es que ahí, en el cuarto sobre la cama se encontraba su esplendoroso marido, “el toxico” durmiendo como un bebé… pero aquel bebé no dormía tan profundamente, fingía, ya que se había dado cuenta de las risas de Sarah frente al móvil, y aquello lo llenó de intriga. Sarah se dirige al cuarto de baño y cierra la puerta, él rápidamente toma el móvil de Sarah y al descubrir los hechos se da a la tarea de adjuntarse todo el material habido: fotografías de la fiesta, conversaciones de WhatsApp que implicarían a más personas que nada tuvieron que ver con la fiesta pero que podrían hacerme flaquear incluso a mí, vídeos que se grabaron en esa misma fiesta. Tardó menos de cinco minutos ejecutando dicho procedimiento. Tras terminar se incorpora en la cama, pero sigue inquieto así que se adentra en la cocina, para tomar un café, toma asiento y empieza a leer la conversación de su mujer más detenidamente. Su reacción está muy alejada de ser semejante al ataque de risa que tuvo su mujer, su cuerpo se destempla. Le entraría pues tal impotencia que querría gritar el nombre de Sarah tan fuerte que lo escucharía la ciudad entera. 

Phillip se llama el neurótico, el marido de Sarah. Éste se dirige a la alcoba para reclamarle a su esposa y sin esperarlo, Sarah utilizaría esto para echarle en cara que durante tres meses no le había tocado ni un pelo en la cama, habría exigido el divorcio y de paso lo habría echado de la casa negándole la vista a sus hijos.  

Aquí llegaba otro problema más para sumar a tal montaña 

Me enteré de todo mediante WhatsApp y lo primero que se me ocurrió fue llevarme las manos a la cabeza y gritar fuerte, “¡cacho de tontas!” Mi pregunta es, ¿por qué no pudieron eliminar todo el material? ¡es fácil!, ¡complicado no es! Bueno, lo hecho, hecho está… 

Lógicamente le escribo a Sarah para advertirle de que no hable con su marido vía WhatsApp, ya que, si todo se les va de las manos, puede volverse en nuestra contra. Sarah pensó que todo iría bien, lo que no se esperó, es que el marido empezaría a amenazarla de muerte y juraría acabar con todos nosotros, tanto laboral como psicológicamente y la más perjudicada en este asunto hasta la fecha es Claudia. 

Claudia atravesó diferentes crisis que no quiero mencionar, por tanto ella suele darle mil vueltas a la cabeza con asuntos como este, Y Phillip (el marido de Sarah), está jugando muy bien a este juego de destroce psicológico con ella, le ha escrito durante todos estos días y ha amenazado con contarle toda la verdad a su marido para que la deje en la calle, y es que si su marido se enterase de todo la pondrá con las maletas en la calle y vendrá después en mi contra, es decir, me veré en vuelto en un vendaval de puños y patadas. Phillip acosa constantemente a Claudia vía WhatsApp, “eres una puta, solo las zorras follan con otro hombre teniendo marido, aplastaré a Daniel y acabaré con todos vosotros, no dejaré que tengáis vida. Tu eres la culpable de que mi relación haya terminado. Eres una hija de puta, acabaré contigo y Daniel no tiene necesidad de venir a mi haciéndose el idiota porque de lo contrario se llevará dos ostias en la boca”. Es su pan de cada día, ella vive pues con el corazón en vilo, y yo aguardo con temor, no por las represalias sino más bien por tener que terminar hospedando a Claudia en mi casa y ver amenazada mi soledad hasta que pueda deshacer este entuerto.  

Phillip le ha contado a todo el mundo acerca de mi affaire con Claudia, acerca de la fiesta, y acerca de la infidelidad por parte de Sarah con Matheo. Sostuvo una ardua confrontación con David, donde le dejó en claro que mi turno aún está por llegar, que yo vivo justo enfrente de su casa, claro en su casa de ahora donde vive con su madre. Tuvo también una confrontación con Matheo, de la cual aún no tengo noticias.  

Pero lo terrorífico yace aquí: 

Él ha contactado con un abogado para denunciar nuestra fiesta, según dicen para denunciarme a mí también, no sé bajo que cargos. La semana pasada se puso en contacto con mi jefe y estuvieron platicando cara a cara porque ambos son amigos y se conocen desde hace bastantes años. Posteriormente a esa conversación, entré en la oficina de mi jefe para preguntar por una serie de documentos y tras obtenerlos me pidió que tomase asiento, yo ya sabía por dónde iba la cosa. Para resumirles, dije que se trataba de mi vida privada y que no debía hablar de ello, él me explicó que ya no era un asunto tan privado puesto que Sarah se dio de baja laboral por enfermedad durante tres días, de lo cual tengo constancia, pero esos tres días ya pasaron, y durante más de una semana no se ha sabido nada más de ella, no contesta a su teléfono y la última conexión data de hace diez días, ¿dónde está Sarah?, Matheo no apareció en el trabajo el último lunes tras haber estado tres días de vacaciones y Daviel fue dejado por su novia tras esa dichosa fiesta y tampoco apareció en el trabajo, MI CABEZA DUELE EN ESTE MOMENTO. No hay ningún documento o baja laboral más de Sarah en mi despacho, y necesito saber hasta donde llegaron esos videos y esas fotos, ¿Qué fue lo que filmaron?, ¿Qué fue lo que fotografiaron?, Sabrina me juró que todo el material fue borrado ¿Por quién me tomas?, me dijo cuando le pregunté acerca de ello, así que le creí, Claudia me dijo que no había nada más; pero después viene Daviel y me dice: Daniel, Phillip me ha enseñado  una foto tuya; después horas más tarde viene Claudia y me dice, perdóname, Phillip tiene un vídeo tuyo.  

Me pongo en contacto con un abogado, debido a que aquella noche se rompieron algunas reglas, recordemos que estamos en medio de una pandemia. Mi abogado empieza entonces una estrategia de maquillaje para emplazar adecuadamente todos los acontecimientos de aquella noche y que no parezca que se ha roto ni una sola norma del Lockdown. Le pregunto qué pasará con los vídeos acerca de lo que hicimos todos y lo que hice yo en esa casa, cosa que no debe ser sabida, y me dice que trabajará para que todo sea eliminado ya que es material privado. Una de esas conversaciones está haciendo peligrar mi puesto de trabajo. DEBES APRESURARTE ANTES DE QUE SE FILTRE MÁS MATERIAL EN FACEBOOK, le dije. 

Ahora por lo visto en mi trabajo soy un follador, soy una estrella porno. 

Él me dejo

Carta a mi compañero de viaje «mi marido»

foto-blog-bodaimg_8387Estarás leyendo esto una vez lo comparta con los nuestros e incluso con la gente que no conozco.

Espero que estés tirado en la cama leyendo las palabras que te dedico, y te preguntaras ¿por qué ha escrito para mi? Mi preciado y gran amor; te escribo porque no me bastan solamente los hechos, si no también el decir que te amo delante de todos… quisiera gritar al mundo entero lo feliz que estoy por habernos casado, aunque me quedase sin pulmones lo haría, aunque no pudiese hablar por un día no me importaría.

Todo ha sido maravilloso, ha sido maravilloso desde aquel regalo que me diste el día ocho, día de mi cumpleaños. Puedo decir que esperaba abrir aquella cajita y encontrarme un collar, la sorpresa fue enorme al encontrarme con dos anillos de boda. No hay algo más precioso que aquel regalo.

Marido mio repetiría cada día de nuestra relación una y otra vez, se que no me cansaría, te contaría mil veces mis secretos mientras me rio contigo en el sofá, sentados tomando una cerveza, repetiría cada día que nos dedicamos en la bañera llena con sales marinas “cuanto nos relaja aquellos baños que tanto amo” repetiría un pequeño enfado, para que así me busques mientras me estoy duchando. “esa es nuestra esencia cuidarnos mutuamente con amor y pasión

repetiría nuestras locuras por donde quiera que vamos, esa complicidad con la que me pides que haga algo con solo mirarme… esa complicidad con la que yo te respondo.

¿recuerdas nuestra primer cita cuando me esperaste en gasolinera del Hipercor? Porque yo la recuerdo como si fuese hoy. Recuerdo entrar en aquel bar de Punta Umbría, ubicado en aquella cálida esquina, sentarme justo frente a ti, recuerdo cuando me hablabas con esa timidez o como sudaban mis manos al no saber como reaccionar ante tu presencia. Recuerdo morderme los labios, porque ello es lo que hago cuando estoy nerviosa al igual que acaricio ligeramente mi cabello, y aquel día los nervios afloraban porque en ningún momento dejaste de mirarme. “nuestra primer cita fue única

Todo los días que has compartido a mi lado, han sido maravillosos… podría recordar y recordar, pero creo que no terminaría jamás.

Juegos, cambios y miedos me identificaron a mi cuando te conocí, intenté decirte adiós después de aquella cena tan preciosa, que me hiciste en tu casa y me ahogue, intenté alejarme y me tropecé, aunque intenté ocultarlo, mi mundo se desmorono cuando intenté sacarte de mi vida. Me di cuenta que te necesitaba más de lo que yo pensaba, me di cuenta que mi cuerpo no era el mismo, cuando tu no estabas, mi respiración cambiaba cuando no te tenía a mi lado. Aunque intenté ocultarlo es obvio, mi mundo se desmorona cuando no estás cerca.

Te juro que lo que más me encanta es, aquella sonrisa que sacas de mi cuando nos enfadamos, y haces que te coma a besos ¡es imposible Oscar Idarraga enfadarme contigo! Me encanta cuando me abrigas cada noche entre tus brazos, ¡lo encuentro tan tierno! quedo tan diminuta entre tus brazos y tus piernas, que mi felicidad es profunda e infinita.

Gracias y mil gracias por hacer de nuestros cinco años, más que hechos, porque es lo que más me ha mantenido a pie de batalla cada día. En los tiempos que vivimos no es fácil tener una relación como la nuestra, no es fácil llegar a una platica profunda… algo que tu y yo hacemos a diario. Gracias por hacer de nuestra relación algo mágico; por aquellos días que has estado cuando he estado enferma, por secar las lagrimas que han recorrido mis mejillas y convertirlas en besos húmedos, por ser mi amor incondicional en lo bueno y malo. Porque nada ha sido fácil, al contrarío, nos ha costado mucho tener lo que ahora tenemos, y ser quienes somos hoy, eso sí los pasos que vamos dejando van quedando plasmados en mi mente.

créeme que soy la mujer más feliz, porque la vida me ha premiado con el mejor hombre. prometo no prometerte nada, sabes que las promesas no me gustan, solo voy a hacerte cada día feliz, voy a cuidarte cada día, como se cuidan las plantas para que jamás se resequen o se marchiten e intentaré dejar lo enfadadiza que suelo ser “pero ambos sabemos que es difícil” intentaré que no dejes tus maletas del fútbol por medio, que ya son dos las maletas que tienes en medio del pasillo o en el medio de la puerta del baño, para así yo no caer cuando voy dormida y no enfadarme por tu dejadez en cuanto a ese tema…

aparte de agradecerte a ti, agradezco a tu familia por dejarme formar parte de ellos. Saber que al principio fui reacia al querer entrar a sus vidas y que ellos entrasen a la mía, me era realmente difícil, ya que soy una persona muy cerrada a la cual no le gustan las preguntas, ni la hipocresía, porque cuando entro en la vida de una persona, tu sabes que me quedo para siempre o me voy, con lo cual no tengo punto intermedio. No puedo decir nada malo, al contrario tienes una familia estupenda lo cual te convierte en alguien estupendo.

Gracias a mi familia por dejarte entrar en sus vidas, por tratarte como uno más de nosotros, y por tu quererlos tanto.

Gracias a mi amada madre por enseñarme a saber escoger el mejor camino, para no equivocarme, gracias por poner espejos delante mía y así hacer, que no fuese una niña con pajaritos en la cabeza o con los pies en las nubes. Por ella estoy aquí gozando una vida preciosa. Siendo la princesa de mi propio cuento y no viviendo un cuento de mentiras.

Las gracias no se quedan cortas, cuando se trata también de tus amigos, tu segunda familia, que a día de hoy es de admirar, les doy las gracias por permitirme entrar en sus vidas, Gracias a aquel borracho rubio que tienes como amigo y que le quiero tanto “Maneiro” Gracias King por tus momentos de risas, conversaciones, amistad y la de tu mujer Lourdes, sois estupendos y a Ivan ¿que le puedo decir? Si es un cachito de pan, eres un pedazo de ejemplo para todos, créeme que poder haber convivido contigo, aquellos meses fueron los mejores, pero aun mil gracias por ese amigo que tienes. ¡tu mi Sergio! Eres el último en recibir las gracias, ya que eres mi filósofo, el chavalin más buena persona y humilde que haya podido conocer, gracias por compartir cenas, consejos y platicas llenas de alegría.

A todos les agradezco demasiado, ya que sois parte de nuestra vida y habéis dejado que nuestra relación creciese.

Gracias marido mio, no puedo hacer esto más largo, pero si puedo decirte que la magia con la que mantenemos nuestra relación, seguirá siendo la misma. No pedía una boda lujosa, no pedía a toda nuestra familia a nuestro lado, pedía lo que me diste un día para los dos, muchos días más a tu lado “cinco años son pocos, en cinco años mi corazón se agita cuando te veo entrar por la puerta de casa, en cinco años mi piel se pone mal cuando le das una caricia, los mejores cinco años que me haz podido dar GRACIAS

No sabía quien era. es una historia que marca la vida de una pequeña.

Te amo Oscar Alonso Idarraga…

Somos pasajeros…

pasajeros que jamás se detienen.

Voy dando un paseo acompañada de Matt Simons sonando en mis oídos la canción Catch & Release me gusta lo que él dice en la canción —hay un lugar al que voy donde nadie me conoce, no es solitario, es algo necesario, es un lugar que invente para buscar de qué estoy hecho—. Mi vista se pierde entre las hojas que caen de los árboles, veo como lentamente el verde va dando paso a los ocres, los rojos, amarillos y naranjas. Aunque el cielo se viste hoy de gris y el día es frío. Bastantes personas circulan por las calles y es que el día me hace vivir cada paso que doy, el olor de las calles es endulzado, siempre me preguntaba ¿por qué el olor de esta ciudad es dulce? Este fenómeno se debe a las empresas cerveceras que radican aquí ¡las cuales nos hacen sentir sed y hambre cada vez que pisamos la calle! Como siempre digo —piso magia y respiro amor—.

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somos pasajeros.

Esta pequeña ciudad alemana llamada Bamberg es una ciudad preciosa. Yo le llamo la pequeña Venecia ya que en las orillas del río Regnitz, se alinean preciosos edificios del siglo XIX junto a un entramado de casas de madera con unos agraciados balcones que los acompaña sus mesitas y sillas, pequeños jardines con una pequeña barquita a la puerta. La verdad es que es un sitio encantador, el cual sus residentes les gusta comparar con Roma debido a las siete colinas que la protegen, es una de las ciudades más conocidas por su popular cerveza ahumada Schlenkelar “los Alemanes la llaman Rauchbier” y no puedo dejar de mencionar el color verde que cubre la ciudad, el cual enamora a más de un visitante.

Lo que más me encanta es pasearme por las tranquilas calles de Bamberg, ello me hace soñar demasiado e incluso puedo meditar sobre mi vida, forma en que se disipa mi mente y llega a mí la tranquilidad.

Hoy solo tengo algo en lo que pensar, en las personas que vienen y van en nuestras vidas. Os preguntaréis ¿por qué? Puesto que en tan solo unas semanas he conocido algunas personas bastante fantásticas, las cuales me hacían reír cada día, logrando que me sintiese demasiado bien, ahora ya no tiene ningún sentido que los recuerde uno por uno, porque están todos viviendo nuevamente sus verdaderas vidas en su país natal. Me dejaron demasiadas sensaciones que no se describir, esto es lo que deja cada ser que habita en nuestras vidas por una etapa determinada, y posteriormente llega el momento en que tienen que darnos un más largo “adiós” de lo que implican esas mismas tres vocales y dos letras, para quedarnos con un par de lagrimas, unos cuantos recuerdos, algunas raras sensaciones y serios vacíos.

A lo largo de mi vida he sabido relacionarme perfectamente con personas de diferentes nacionalidades, cada uno de ellos forja una enseñanza en nosotros a la vez que nos dejan esos huecos que en un primer instante no sabemos como rellenar, sin más, aprendemos a vivir con ello, aprendemos a avanzar con sonrisas de oreja a oreja valorando cada esencia que dichos individuos dejan en nosotros.

Lo triste viene cuando cumples cierta edad y llega el momento en el que ahora me encuentro, puedo decir —¿triste? ¿enfadada? Un poco de ambas cosas siento dentro de mi, ya que te cansas de las despedidas—. Pensar que somos pasajeros es el mejor ejemplo que puedo poner, porque no la pasamos viajando de un punto a otro, entramos en las vidas de personas desconocidas y aquellas personas entran en la nuestra, vivimos emociones o desilusiones, saltamos de alegría al lado de esas personas, escuchamos sus problemas igual que ellas a nosotros, corremos juntos si nos coge la tarde para llegar a una cita, disfrutamos de un agradable café calentito, dulce y amargo a la vez lo cual hace que nuestro paladar este tan a gusto, que nos dan unas ganas inmensas de no terminar nunca aquella platica, mientras el tiempo nos regala aquellos agradables momentos, pero a las vez esta en contra nuestra.

El reto llega cuando debemos despedirnos “un hasta luego” o “un Adiós de por vida” ¿por qué este momento es el que más nos duele? Sera porque sentimos que no regresarán esos abrazos que nos apretujan hasta dejarnos sin respiración, las sonrisas, quedadas hasta tarde de la noche… será porque sentimos que la persona a la cual le debemos decir Adiós se nos escapa de las manos, empezando a sentir dolor en nuestro pecho, dificultad para respirar, sudor en nuestras manos o hasta nuestro cuerpo temblar.

Llamo a las personas pasajeros porque ello es todo lo que somos “pasajeros” que subimos a aun tren, con el fin de llegar a la siguiente estación, sin saber que personas nos aguardan, sin saber a que experiencias y sentimientos nos enfrentaremos a lo largo de nuestra nueva parada.

Nos bajamos en una estación y aguardamos por algún motivo en ella. Quizás para ver a aquella persona que nos va a intimidar los días, desubicando cada palpito de nuestros corazones a la vez que le dan un giro a nuestras vidas. Como cambiaremos nosotros igual sus días, sonrisas o miradas que nos matan a poquito… Conocemos aquellas personas con el pasar de los meses, pero ellas igual a nosotros, luego tenemos que decir adiós… un adiós que nos tortura por dentro, porque no es fácil saber que cada persona nos da una enseñanza de vida, para luego dejar ese espacio, que no ocupara mas que el olvido. Todo se trata de una despedida, que no sabremos como continuara… si que existen aquellas personas, con las cuales mantienes el contacto, pero suele durar solo copos días, y termina siendo algo como —cada vez sabremos menos el uno del otro—

Este es el circulo de las amistades, algunas se quedan para siempre, aunque tengan que partir por distintos motivos; otras se van para no regresar, ya sea porque las conocemos en verano lo cual hace que compartamos cada día como si fuese el último al saber que deben partir entrada la primavera; algunas nos abandonan por culpa de una enfermedad, un accidente, etc. pero luchamos para disfrutar de ellas hasta el más ultimo suspiro. Nunca sabemos como sera el final de toda esta magia vivida, ya que nadie nos lo ha contado, ni somos magos para saberlo. Es como cuando leo un libro, en momentos quisiera empezar por el final, así luego me duele menos, pero me pongo a pensar ¿estaría bien de verdad saber primero el final? Creo que en realidad no tendría ningún sentido, ya que luego la historia pierde la esencia, al igual que si supiéramos el final de cada relación, amistad. Nada tendría sentido puesto que no jugaríamos un importante papel en nuestras vidas.

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No sabía quien era.

Debemos darnos cuenta de que en la vida es importante tanto querer aprender como ser capaz de pedir ayuda. No todos vienen a nuestras vidas y saben cuando estamos mal, no todos saben de nuestro sufrimiento o nuestras dificultades, pero ¿cuántas personas se identifican con aquel personaje solitario y cerrado? Con ese tipo de persona a la cual pedir algún tipo de ayuda le cuesta la misma vida, le avergüenza muchísimo o peor aún, pedir ayuda se le convierte en un conflicto consigo mismo que no puede resolver así porque sí. Y ¿por qué? ¿Por qué esa sensación de frustración al querer pedir ayuda? Pues… ese tipo de personas consideran que los errores en su día a día, flaquear ante los amigos y/o sus familias, son en realidad faltas muy graves, no obstante, yo, a esa secuencia de conflictos consigo mismo la tildo de “pequeña equivocación”

Si nos adentramos en lo profundo de esas personas podríamos preguntarnos: ¿se han enfrentado a algún tipo de trastorno emocional? o tal vez ¿provienen de familias con un carácter fuerte? o ¿han padecido desequilibrios en el ámbito personal? Buscar ayuda de un psicólogo podría resultar ser de gran ayuda, mas no sería suficiente ya que los psicólogos solo pueden ayudar a sus pacientes hasta cierto punto. Luego… el factor “constancia” aunque lo receta el psicólogo no sale de su propio empeño, es un factor que la misma persona, sea paciente o no de algún psicólogo, debe adherir a su conducta las ganas de seguir para vivir, con el fin de demostrarse a si mismo que es importante seguir hacia adelante y por ende darse cuenta de que la vida es preciosa,. El solo hecho de levantarse aunque el cansancio te haga pesar las piernas e intentar perseverar día a día es una actitud adecuada, es un punto muy importante para lograr el factor “constancia”. Debemos trabajar en resolver cada problema que nos impide seguir con nuestras vidas, para ello es necesario desmenuzar cada punto de dificultad hasta hallar la base de tales problema, buscar el ¿cómo? El ¿cuándo? El ¿por qué?, comenzando por lo más profundo, desde su más pequeña pesadilla, hasta la más grande que le haya podido ocurrir a lo largo de todas las noches, para empezar a que todos esos problemas —drogadicción, alcoholismo, depresión, anorexia, ansiedad, entre otros—, se desvanezcan.

Os contaré una pequeña historia que a lo largo de mi vida he ido admirando, y es que no ha sido fácil.

Hace años conocí a una chica cuya piel es tersa y de color canela, tiene las facciones marcadas, sus pómulos son pálidos como el resto de la piel de su suave cara ovalada; sus labios son algo pequeños, rosados y delineados, también, a juego con su nariz; sus ojos son grandes y de un color marrón oscuro; posee una mirada tierna y cristalina que en momentos se torna opaca, expresa mucho cuando mira; sus pestañas largas y rizadas; sus cejas son abundantes y oscuras a juego con su abundante y oscuro cabello ondulado a la altura de sus hombros; su cuerpo es ectomorfo, es decir, delgado por naturaleza, personas a las que les cuesta subir de peso, tienen extremidades largas, una figura bastante lineal y con poca masa grasa.

Dicha chica es fría ante los ojos de los demás, orgullosa, este tipo de orgullo no es destructivo, todo lo contrario es constructivo, aquel que permite seguir alcanzando éxitos y nos motiva para seguir adelante. Es persistente en todas las cosas que ella se propone, muy calculadora ya que piensa cada paso que da, para no cometer ningún error, no le gusta juzgar a nadie ni que los demás juzguen a alguien delante de ella sin que estos tengan la mas remota idea de la vida de las demás persona, cree en la verdad… más no en la mentira porque es lo que más odia.

Para mi ella era… ¿rara? ¿extraña? Años atrás no hubiera sabido describirla, pero con el pasar de los años aprendí a conocerla y a comprenderla. Ésta chica no hablaba nunca de sus emociones, de hecho no aborda temas acerca de sus sentimientos. Si está bien o si está mal, ella es como la estación del año que a mí más me gusta “el invierno” y si le añadimos una pizca de otoño mejor.

¿Por qué es así? Pues puedo decir que ésta chica viene de una familia totalmente maltratada, su abuelo paterno maltrataba a su abuela, teniendo a esta mujer bajo llave mientras el estaba fuera de casa trabajando. Con lo cual su padre en vez de haber aprendido a tratar bien a las mujeres debido a los sufrimientos de su madre, aprendió a ser igual de ruin que su mismo padre, golpeando a su esposa, obligando a dicha mujer a cumplir sus órdenes en lo que fuese… — muy fuerte ¿no? — pero esto no se quedó en maltratos solo a su madre, se quedó en maltratos hacia aquella chica, su hija, daños psicológicos y físicos, que tomaron vida a la hora de dormir manifestándose en pesadillas que la sobresaltaban a la media noche con sollozos, llantos y una sensación de pesadez en sus pulmones que le cortaba la respiración, como si ello se tratase de un puñal clavado en su pecho. —¿Cómo se le llama a esto cuando solo se tiene cinco años de edad y sueñas con tu padre en blanco y negro?—, pues no tiene explicación, ni nombre alguno. Son marcas… marcas que no se curan, marcas ante las cuales las personas te tachan de loca sin saber que esos son los motivos de tu comportamiento, sin saber que dichas marcas que dolerán de por vida, pero, que al mismo tiempo te ayudan a crecer como persona y a ver la vida diaria de diferente forma a como la ven las demás personas, ello te ayuda a aprender a valorar cada ser humano que se acerca a hacerte compañía, así sea solo por un

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día.

Aunque puedo decir que sus padres acabaron dicha relación, ella tuvo que vivir más maltratos. Estos maltratos los obtuvo de su niñera, una niñera deteriorada por el paso de los años. No podría describirla, porque para ella ésta mujer está totalmente borrosa en sus recuerdos, no logra recordarla por más que lo ha intentado. Dicha mujer la maltrato psicológicamente por todo un año y os preguntaréis ¿cómo? Pues al cumplir cinco años de edad sus padres ya no estaban juntos, la madre se mudo a vivir sola con sus dos hijos, debido a los malos tratos del hombre al que decidió abandonar. Lo que vino después no fue fácil puesto que llegaron los maltratos de dicha mujer que como ya os podéis hacer idea una no quería a la pequeña y tratarla como a una mujer adulta era lo que a ella mejor se le daba. ¿que mal ¿no? Me pregunto ¿cuántos comparten experiencias de aquella magnitud con los demás? ¿cuántos enfrentan la realidad? o ¿cuántos salen con fuerza adelante?…no es fácil, pero sí posible.

Bueno sigo con la historia y no me enrollo en preguntas… Cuando la pequeña despertaba nada era ameno en sus mañanas, pues esta mujer sabía que ella no toleraba los huevos, pero aun así se los hacia comer, hasta que la pequeña los vomitaba… —muy cruel dicha forma de actuar— las comidas eran pésimas y cuando no eran pésimas, estaban casi vinagres. Las noches para esta pequeña eran las peores debido a que la anciana la amenazaba con un ¿sí no duermes sabes que pasará? Pues vendrán los muertos y te llevarán y si lloras yo misma te llevaré a un bosque y allí te quedarás sola— .

Aquello se convirtió en cosa de todas las noches, hasta que la pequeña no soportó más y su llanto se escuchaba fuerte como si estuviese muriendo y lo primero que le decía a la mamá era —Mamá me duele el pecho, me duele muchísimo y el estómago—. De dicha manera su madre salía corriendo con ella cada madrugada al hospital y digo cada madrugada porque la pequeña utilizó las mismas palabras como excusa cada noche. —Demasiadas cosas ¿no gente?—. Os preguntaréis ¿y la madre no le ponía cuidado a la pequeña?— ¡Sí claro! la madre era un amor, la madre vivía intranquila sin saber qué hacer. Hasta que un día descubrió la razón y el porqué de tantas cosas, ese día que se enteró cogió a su pequeña hija, y con ella fue a buscar a su padres, los abuelos maternos de la niña, a los cuales pidió ayuda. Ellos por suerte cuidaron de la pequeña, y la pequeña termino siendo feliz en casa de sus abuelos, con el cariño de ellos, el miedo que sentía fue desapareciendo

quien tiene una percepción positiva del resto de las personas indica satisfacción en su vida”

Al referirme a esto, hablando de la vida de esta chica o de una pequeña parte de su vida. Traigo a esclarecer que hay personas que empiezan siendo un gran misterio y terminan siendo un mundo totalmente diferente, magnífico y lleno de sorpresas “como los huevos kinder”. Pero todos estos problemas de infancia convierten a personas así, en personas secas que en vez de decir “precioso” contestan con un ¡Sí ESTA BIEN!, que en vez de decir “te quiero mucho” dicen ¡ESTOY BIEN CONTIGO!. Cuantos no han hecho una critica destructiva sobre aquella chica, cuantos no han criticado su forma de actuar con el paso de los años, pero lo que pasa es que nunca se han atrevido a conocerla. Hasta donde tengo entendido “quien tiene una percepción positiva del resto de las personas indica satisfacción en su vida”.

Todo es difícil, salir adelante es difícil, construir una vida es difícil, debido a que llegan los miedos que atraviesan nuestras mentes, nuestro corazón y alma. Miedos nuevos a los que crees no poder enfrentarte para continuar con la rutina. Lo peor es que todo ello termina siendo difícil, porque hay personas que se adentran en nuestro entorno y terminan metiendo en tu cabeza más miedo, siendo muy pocos lo que te dan una idea de seguridad, palabras que desarrollen tu autoconfianza o alentadores consejos.

Lógicamente cada persona debe de experimentar miedos, ya que es algo que cada ser humano necesita para aprender acerca de los peligros, una vez aprendes es como si tuvieras una alarma de emergencia que se activa en cuanto siente el riesgo” Por tanto los comentarios destructivos están fuera de lugar, de primera mano porque cuando vamos a un sitio y vemos a una persona obesa y lanzamos criticas de tal índole como —¡Miralo! ¡si que come! ¡da asco!, ¿por qué no se paga un gimnasio?— O si esta delgada o anoréxica lo primero que dicen es —¿será que no se ha mirado a un espejo? Vaya delgadez, tiene que estar enferma por vanidad. Sí sufres de depresión o de ansiedad, lo primeros comentarios que escuchas son —¿tan joven y con ansiedad? o ¿depresión? Lo que tiene que hacer es ir a buscar trabajo o hacer algo y dejar tanta estupidez.

Estos son factores negativos de la vida, nos hallamos sumergidos en un entorno tóxico e inculto que es incapaz de entender el porqué de cada situación que atraviesan tales personas, un entorno que solo se detiene a detallar y criticar el estado físico, haciendo daño con su palabras destructivas a estas personas que vienen de un hogar tóxico, aunque muchas veces no provienen ni de un hogar, si no más bien de un orfanato debido a la falta de responsabilidad de algunos padres o provienen simplemente de familias totalmente desequilibradas donde los hijos no fueron una prioridad.

A día de hoy tengo 25 años han habido muchísimos traspiés en el camino de mi vida, no ha sido un trayecto fácil pero con el paso del tiempo he ido superando los obstáculos que aquella chica dejó en mi ¡Yo soy ella! Logre conocerme hasta que lamentablemente las personas que con sus actos destructivos me hicieron tocar fondo, destape mi cuerpo ante un espejo, preguntándome a mi misma de donde provenía ese dolor, mirando al dolor muy atentamente y dándome cuenta de lo mucho que significaba mi vida y lo valiosa que es. Me hicieron salir gateando por la puerta trasera para dar mis primeros pasos como una persona realmente solida, me enfrenté rotundamente a mis más grandes miedos, teniendo que alejarme de mis amistades he irme muy lejos de viaje. Con estas letras digo que las heridas duelen como si te quemaran con un cigarrillo por todo tu cuerpo hasta no quedar un trozo de piel intacta, y lo pongo como ejemplo porque una vez quemaron con un cigarrillo mi mejilla derecha y el sufrimiento fue enorme, lógicamente curo dejando sólo una leve cicatriz. ¿Qué os digo acerca de mi corazón? un día sentía que se iba a detener del dolor que padecía pero… ¡no! ¡mi corazón es fuerte! Solo el día que sienta que lo he logrado todo, quizás quiera descansar, aunque soy muy joven y la vida sigue, mientras tanto yo sonrio con ella.

Tenemos que seguir desnudos y con miedos, pero lo más importante es conocernos, saber que es lo que queremos y de que somos capaces en esta vida. Carta a mi compañero de viaje “mi marido”

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