TÚ PUEDES SER EL PROBLEMA Y YO PUEDO SER LA BASE.

Despierto en un Yate que podría estar siendo confiscado en alguna costa del mundo como parte de las sanciones a Rusia, nadie imagina que el poder del dueño de tanto brillo y comodidad terminará desparramándose tal y como lo hace esta serena mañana al desaprovechar las vistas en la costa española en cuanto abro las cortinas de nuestra habitación en el Yate. Sujeto una copa de Brandy Luis Felipe, es un descaro previo al desayuno. A estas alturas no sé si se trata de la copa más barata o cara de este lugar. Quiero contaros que no me interesa hacer una retrospectiva, pero esta costa española se deteriora al ser sabida tu nueva reputación escalando montañas en búsqueda del triunfo, y mi nueva reputación, habiendo escalado innumerables montañas en años pasados, para llegar a donde mis pies ahora se posan. Me tocabas como hundiendo las teclas de un piano, desde el cuerpo hasta el alma, me quebrantabas de una forma sensacional… ¡tan sensacional como las vistas de la costa que ahora pierdo para darle un sorbo al Brandy mientras observó en mi mente!… Un día presionaste aquellas teclas tan fuertes que rompiste toda mi caja de resonancia, terminaste por quebrantarme tal y como este brandy en ayunas está quebrantando mi paladar, mi esófago y mi estómago.  

Escucho la voz de mi marido en el fondo, Buenos días, mi amor, dice él. Sonrío con el brandy en la mano y las vistas que no son vistas en la costa española se clarifican para rellenar el terreno reafirmando que tuve que dejarte atrás para lucir esta sonrisa. No le respondo a mi marido, sin embargo, volteo a verlo y lo acaricio con lo más profundo de mi mirada; una mirada con la cual él sabe que estoy junto a él más que nunca. Estoy girando mi cabeza nuevamente, abro la ventana y Claire de Lune de Debussy resuena hasta en mis vísceras.  

Es el amor sin más amor, es lo que hubo en mi sin permanencia, es tu amargura y tu egoísmo posados en esa luna que fortuitamente para mí ya no existe, trátese pues de aquel uno que nos juramos ser… Fuimos una nota de Claire de Lune de Debussy fundida en la tierna brisa sobre la inmensa roca que frecuentábamos. El viento mañanero… no sé si viene de Italia, pero me parece que ha surcado los olivos más importantes del continente europeo tal como este Yate ha de haber surcado las costas más importantes del antiguo continente; este viento me asegura que te olvidé, que tu sigues escalando en busca del triunfo y que yo sin pretender triunfar… escalé hasta la cima sin descanso.   

Despierto nuevamente, esta vez en Alemania, tomo el buzón y veo un folleto de promoción para hacer senderismo, actividad conocida en Alemania como Wandern escúchese la extravagancia de su sonar (esperando que me entendáis) y sépase de la adicción que los alemanes tienen por ello, a excusa de aire fresco y ensalzamiento de renovación constante a energías de la madre tierra. Tiro el folleto en la basura tal y como tiro ahí dentro todos los deshechos.  

Tras diez años con mi esposo, nos vemos surcando los cielos desde la conexión que establecimos como base en nuestra juventud, y nuestras paranoias e inseguridades nos han llevado a amarnos tanto a nosotros mismos como pareja. ¿Contaros lo que sucedió el fin de semana pasado? ¿Para no aburriros? ¿Por qué? ¡Está bien lo haré! Toma tu café, tu té o tu bebida favorita porque la cosa anda más retorcida que cuando el escalador de montañas me abrazó cálidamente sobre aquella mugrosa roca bajo la brizna y despiadadamente susurró en mi oído <<Lo siento, pero no podemos regresar>>.  

Debí haber sabido que Thobias supondría un problema, debí haber sabido que él se sentía sólo y que la soledad conduce a hacer cosas indeseables. ¿Cómo? ¿lo hubieses sabido tú, ¡lector!? Me tambaleo solo al pensarlo, se tambalea la primavera en cuanto pienso que ese sujeto llegó como un desconocido y se adentró como si hubiese estado ahí desde la época de los dioses griegos. Era el destino, estaba destinada a conocerlo, ya fuese por error o porque nuestro destino está escrito allí en el libro donde la vida de los mortales se especifica de inicio principio a fin.  

Damián y yo nos acicalamos para acudir a una fiesta de Vú y eso que ya empezaba a aburrirme de este tipo de fiestas.  

Sábado, son las 20:00 horas. 

Llueve, truena, relampaguea. El camino a casa de Vú se hace insoportable, la visibilidad es escasa. Damián está asustado. Grito de repente su nombre al atisbar el peligro; sin darnos cuenta conducimos en contravía, un coché nos destella con sus luces en un llamado de atención. El volantazo que da Damián es suave pero las llantas del coche chirrean, el estruendo de la lluvia y un tirón en mi espalda contra el sillón me mal logran en el acto. ¿Puede ser ello una advertencia? Qué cojones te pasa Damián, le grito tan furiosa que incluso los signos de exclamación se rompen en mi escritura, ¡No veo nada!, se me hace imposible estar con los ojos como un búho, a parte, no hay mucha luz en las carreteras, contesta él logrando que me percate de una más de las cosas raras de Alemania: la poca luz en las carreteras. 

 Me siento viva tras unos instantes en la oscuridad, comprendo que la vida se nos puede ir en un abrir y cerrar de ojos y doy por seguro que, si hubiese pasado algo, el dolor causado hubiera sido mucho más fuerte que la forma en que aquel exnovio presionó las teclas del piano casi destrozando mi integridad por aquel entonces. Agradezco así estar con Damián puesto que lo amo, sé que incluso en una situación de vida o muerte él da lo mejor de sí para mantenerme a salvo; y puede parecer una tontería, pero un mínimo despiste y está claro que no estaría redactando esto.  

Hemos llegado al corazón de Leipzig. Bajamos del coche y el alto standing de Vú parece abalanzarse sobre nosotros, Me perdonarás, pero en este trozo de arquitectura barroca no vive cualquiera, asevera Damián tan conquistado como yo por las formas del edificio. El sector era irrebuttable como la misma palabra NO SÉ SI ME COMPRENDEIS, tan irrebuttable como mi reloj de imitación al cual miro para constatar que hemos llegado tarde 

¡Y ya! Ya me cansé de hablaros en presente pesado, voy a contaros la historia en pasado, en retrospectiva, en mente y tiempo hirientes que perjudican y perturban a cualquier ser viviente.  

En cuanto introducimos el código para abrir la puerta vi como el suelo de mármol resplandecía sin trémulo. Entonces me percaté de que en el Yate todo rielaba alrededor como una premonición ante mis ojos de lo que sucedería con Rusia, tal y como en mis estrepitosos sueños bélicos. Sin embargo, brillar es una palabra ostentosa para describir el mármol de la casa de Vú, ya que este no brilla con luz propia. Lo vi venir hacia a mí, alcé mi quijada y mirándolo fijamente me pregunté a mí misma si occidente sería también capaz de apagar la economía de Vú. Las armónicas paredes venecianas de color gris no escucharon su saludo a una persona que se interpuso en su camino antes de llegar a nosotros. Sentí la necesidad de tocar esas paredes, se sentían como la seda. La música se detuvo por un rato y se escucharon las pisadas de mis tacones al terminar de entrar en el ostento, Damián se paseó con elegancia y desparpajo por un armonioso pasillo que solo tenía sentido a modo de decoración.  

Con sus ojos recorrió mis tacones en sandalia color oro y subió por mis piernas hasta llegar a mi vestido de lentejuelas negras, ceñido al cuerpo y a media pierna; con hombreras y cuello alto, unas mangas que llegaban hasta la muñeca y un escote trasero que descubría la espalda. Lucia también se atrevió a detallar mi maquillaje casi natural y mi pulcra coleta de caballo. En el acto Lucia estaba de frente a mi marido, queriendo dar juego con su desparpajo. No desaprovechó el momento y enseguida paseó sus ojos por Damián, se atragantó con sus zapatos como habiendo deseado tragárselos, me dio la impresión de que era una de esas lamedoras de carne humana y cuero esclavizante, de aquellas <<damas>> que sin pudor babean al género masculino y mean a cuatro patas. ¿Le gustaron a ella las Adidas Super-star de mi marido? ¿O deseaba ella que mi marido abriese la bragueta de sus pantalones chinos, sacase sus partes y le diera un poco de sabor a su boca? Seguro que Lucia deseaba también que mi conyugue tomase su chupa de cuero y la envolviese en su cara mientras la tomaba a cuatro patas. Me borró las preguntas con su chocante voz, Hueles bien Damián y te vez muy sexi con tus pantalones ceñidos demostrando tu poderío, dijo ella. Damián le regresó el alago con una sonrisa. No puedo negar que la sonrisa nerviosa de mi marido me molestó tanto como nunca. No intento ocultaros que cualquier reacción de Lucia, o cualquier reacción que ella produce me parece repulsiva. 

Intenté saludarla con una agradable sonrisa de la cual Philip me salvó con su llegada, captó mi atención con su delicioso perfume de Gucci, me pregunto en mis adentros si era Guilty y me ahorro mi indiscreción aun percibiendo la lavanda y la naranja. Philip pronunció mi nombre con su voz torrencial, lo tomé rápidamente por el cuello con mi mano derecha y la mano izquierda la posé en su cadera, sonreí y le planté un húmedo beso en la comisura de sus labios como si no hubiera nadie alrededor. En la escena pertenecíamos a la picaresca. Puedo decir que tanto Philip como Peter, se convirtieron en dos personas importantes en mi vida a la hora de la jugada, Podíamos sentirlo, podíamos sentirnos, en la piel, en los huesos, en el alma. Ante ellos daba igual la belleza masculina más atendida del mundo paseándose por la comisura de mis ojos. Todos deseaban un momento a nuestro alrededor, un magreo, un rodeo; porque a nosotros, a nosotros nos pertenecía la mañana, la tarde, la noche y a nosotros nos pertenecía el compás de la música, la ilusión sobre la mesa y el tarareo que hacía que siempre fuese más que bueno volver a vernos para menear los cuerpos. 

Sentí los celos de Lucia rozar mi piel cuando me miró nuevamente. Yo sufrí la competencia perfecta y el trabajo duro de la meritocracia en occidente para lograr pagar con mi propia tarjeta el vestido que llevo puesto y zarandearlo de lado a lado en esta fiesta en la que me hallo. Ella hablaba de lo necesarios que son en su vida los números de teléfono a través de los contactos para escalar posiciones. Me senté en una mesa, crucé mis piernas y sujeté mi copa y mirándola… no sé si con desprecio, pero al probar mi copa de vino siento que ella, al igual que mi exnovio, jamás terminará de escalar montañas porque aquellos que usan a los demás para llegar a puntos concretos en el GPS jamás parecen tener ni siquiera suficiente tras tragar polvo por todas partes del globo terráqueo. Dijo que su cuerpo perfecto la llevó más lejos que sus notas de clase. Sentí ganas de atragantarla con mi copa, la observé delicadamente mientras la sentía como una ofensa, y fue entonces cuando dijo que su entorno laboral se construyó por engranaje. Ha de ser… por ello que ahora la odio más.   

Decidimos pasar al siguiente nivel y retirarnos a un cuarto para dejar volar nuestra imaginación y deseos. Luz tenue, intensidad candente, el cuarto se llenó de un alboroto de cuerpos fervientes. Se sentía el vapor emanando de las pieles, las manos se deslizaban en contrapartes que sentían cosquilleo en cuanto se iba perdiendo el pudor y la vergüenza disimulada. Damián me tomó en sus brazos y noté que no podía sacarlo de mi cabeza incluso sintiéndolo cerca, día y noche desearía estar en sus brazos. Alguien le pidió permiso para tocarme, una vez más alguien pensó que soy propiedad u objeto, pude verle la cara entre el vapor de los cuerpos, no lo conocíamos. Damián lo ignoró haciéndole ver que soy dueña de mí misma, Me llamo Thobias, susurró a mi oído derecho. No le hablé, solo quería tener placer y perdí las ganas de ello en cuanto vi que Lucia apartó a mi conyugué conduciéndolo a otro cuarto. Decidí seguirlos. 

Fue incomodo verlos apartarse y seguirles, pero fue gratificante cuando pude escuchar que Damián le dejó claro que sin mí a su lado no jugaba, la despreció y es que sin lugar a duda él sabía por mi mirada todo lo que pienso sobre ella, La ficha más importante en el ajedrez es la reina, le hizo saber Damián, Y sin reina no hay juego, añadió él sonriendo.  

Después de escuchar aquello di un respiro y mi corazón se tranquilizó, me di cuenta de que somos un equipo, una pareja y un matrimonio bien forjado. No quise volver a entrar al cuarto donde estaban todos, quise ir a tomar una copa de vino y pasar el mal trago que me dejó Lucia. Al momento sentí que tocaron mi cadera y ahí estaba de nuevo Thobias Schulz queriendo acaparar mi atención como todo un conde. Preguntó mi nombre y se interesó por mi origen, No dudé en contestarle, su boca agrietada lucía atractiva a mi mirar, le comenté pues de donde procedía y lo logré asequible para indagar sobre sus detalles personales… fue una conversación puntualmente placentera que se llevó los minutos de mi reloj de imitación que él miró con desparpajo y con indicios de haber descubierto algo y antes de que posiblemente preguntara por también por el origen de mi reloj falso Damián llegó para rescatarme y dimos la fiesta por finiquitada.  

Seguía desnuda y descalza, agradecí que la música camuflase el ruido de los dedos de mis pies ¿me pregunto si también os suenan así los dedos? Es un sonido raro y resulta vergonzoso –_-, ¿no creen? Fui a buscar mis cositas al cuarto, encontré todo menos mi ropa interior, decidí darlas por perdidas y salí de la fiesta como Paris Hilton, pero sin fama.  

En la charla que tuve con Thobias, obtuve su número de teléfono, regla que quebranté en la fiesta olvidando que la privacidad es lo primero; y es que nunca pensé que traería consecuencias en mi relación con Damián desde el momento en que se lo conté al salir de la fiesta.  

—¿¡Qué hiciste qué!? —Su voz reveló el enfado.  

—Pensé que no te molestaría, no le vi nada de malo —afirmé defendiendo mi torpeza— por eso te lo estoy contando ahora mismo.  

—Mariasa, te darás cuanta y me darás la razón de que esto va a traer grandes consecuencias y por ello, siempre te he dicho que no des tu número a nadie, porque algunos hombres suelen ser acosadores y eso me preocupa muchísimo.   

Guardé silencio, silencio que se convirtió en un agujero negro en nuestro dormitorio, cuando me desperté él. 

—No sé de qué hablas Damián, pareces celoso. Thobias es un buen tipo, al menos eso parece, no todas las personas dejan tan buena sensación desde un primer instante.  

—Pues sabes lo que te digo, que Lucia es una buena mujer, al menos eso parece.  

—En eso no estamos de acuerdo, así no Damián, no es lo mismo.  

—¡Por supuesto que no es lo mismo!, Lucia no me pidió mi número de teléfono, yo no se lo hubiera dado y tampoco nunca se lo he pedido yo.   

Domingo, a las 09:00 horas.  

Vi un mensaje de Thobias que rezaba <<Hola guapa, ¿cómo está la mujer más preciosa del mundo?>> Esto me hizo espabilar rápidamente y despertar a Damián para mostrarle el mensaje, y él me pidió que le respondiese, ¡Pues respóndele tú!, le exigí adormilada, Hazlo como si fuese yo, le dije limpiando las babas mañaneras de la mujer más hermosa del mundo MI HIJA… los días prosiguieron con una mensajería que Jeff Bezos hubiera deseado tramitar. Cansada de tal acoso le pedí por favor que me dejara en paz.   

El lunes llegué al trabajo al medio día, un corte de pelo después llegó un repartidor de DHL preguntando por mí.  Sujetaba una pequeña caja en sus manos, me apresuré hacía él e imaginé un perfume por la forma de la caja. No suelo recibir correspondencia en el salón, pero pensé que quizás podría ser una sorpresa de Damián y en un caso extremo alguna clienta satisfecha.  

A mi vera tenía a mis compañeras preguntándome de que se trataba el paquetito que me había llegado, pues yo solo les dije que lo quería abrir en privacidad. Al abrir aquella caja… 

CONTINUARÁ… un título y una escultura universal

UN VIAJE PARA ENCONTRAR RESPUESTAS 

El aíre llegaba pesado a mis pulmones, Leipzig no bastaba para mí… añoraba al menos un suspiro en mi sitio de partida en Alemania y dar bocanadas de aire con matices de cebada y cerveza ahumada. La toxicidad de la ciudad cosmopolita en la que vivo me traía de bruces contra el suelo y necesitaba ver a mi hermano durante unos días para aclarar mis ideas en pro de la escritura y algunas otras cosas. Quería, alejarme de aquellos tres años de exámenes, seminarios, trabajo y de la persecución de Bach en mi cabeza, con sus notas entre calles de una Leipzig que se volcaba cada día más gigantesca ante mis pequeños ojos.  

Sábado veinticinco de septiembre. Son las 17:00 horas.  

Subí al tren y me dirigí a la <<Ruhe Zone>> sin percatarme de ello. Tomé mi móvil he hice unas cuantas llamadas mientras sorbía el café emitiendo ruidos como persona falta de modales, pero es que soy adicta a dicha sustancia tan famosa en occidente y su aroma me hace cometer acciones raras. Escuché a un joven dirigirse a mí con gran impertinencia, él abrió su boca y dijo, ¡Disculpa!, podrías cambiarte a otra zona en la cual puedas hablar y hacer todo el ruido que quieras, queremos dormir un poco. Señaló un lugar adecuado para mí, su dedo largo y delgado me recordó a una salchicha. Si por algo son famosos los alemanes es por tener dedos de salchicha y porque sus cuerpos son también largos como una salchicha. En momentos en que uno los odia, <<uno solo los ve como una salchicha>>. ¡Perdone usted!, le dije, No estoy gritando, ni cantando, así que no me voy ¿por qué tendría que moverme? No me percaté del sitio en el que estaba, he ahí la fuente de mi arrogancia. A veces, se nos hace difícil generar comprensión, entendimiento y nos sentimos afectados de inmediato al más mínimo reparo ajeno, somos la victima perfecta y rescatamos malas cualidades del prójimo sin tan siquiera llegar a razonar que tienen razón en sus reclamos.  

Mi hermano me esperaba en la estación de trenes en Bamberg, su Nissan blanco de meses sin lavar estaba irreconocible. Él usaba porte despreocupado, cabello desaliñado a un mes y medio de perdición, tenía cara de recién levantado. Parecía que la vida le costaba más a él que a mí en aquel momento.  

—¡Hola hermanito! —saludé sonriendo. 

—¡Hola Hermana! —contestó él— Vives como una reina. Tu marido te deja en la estación de trenes y tu hermano te recoge en cuanto pones un pie fuera del tren. 

—A mi parecer no es vivir como una reina, ni tener suerte; es tener a tu lado personas que cuiden de ti y pues… soy tu hermana, ¡así que anda!, ¡tira! No seas tan idiota y conduce que quiero tomar un café. 

¡Ahí estaba mi amor por Bamberg! La conexión del maravilloso olor a cerveza ahumada me trasladaba al punto de partida en el país germano. Un aroma característico de esta ciudad tan preciosa y pequeña. Del equipaje desempaqué una pregunta <<¿Cuánto amor deben sentir dos personas para sobrevivir a las innumerables pruebas que les impone el destino?>>. Reposé la pregunta sobre la mesa para intentar encontrar una respuesta con mi hermano al día siguiente. 

Analicemos mi matrimonio: está bien construido; sin embargo, la confianza me hace temer. Es perfeccionismo puro. Ha sido una relación golpeada por personas dañinas que venían con cuentos. Mi marido y yo hemos visto como muchas personas por delante nos desean lo mejor y por desgracia cuando dan la espalda… Así que, sin lugar a duda, cuidar y proteger nuestra relación ha sido un gran reto. Yo lo hice por amor, sería por mí, sería por ti, sería por ambos, amarte a ti causó en mí cambios. Antiguos amigos me preguntarían, ¿Por qué te has apartado?, yo lo hice por amor, en cada momento estuve ahí constante, mis secretos son tuyos y los tuyos son míos y aquello que duele nos duele gravemente a ambos, yo lo hice por amor. Aquí el punto de inflexión ha de ser que nadie domina a nadie, sino que todo se ha construido sobre cimientos de perfección en los cuales realmente nada es perfecto, ya que no lo es en ninguna relación. Solo damos estucadas pretendiendo que la perfección está no solo en los retratos colgados en la pared, en los retratos de la mesita de noche, en nuestros nombres tatuados en la memoria, en aquellas conexiones en el entorno familiar instauradas en nuestras neuronas, y en las atribuciones que hacen de nosotros nuestros más allegados. Y a todas aquellas personas que dejé atrás les diré hoy y siempre: yo lo hice por amor; él y yo somos adictos a estar el uno con el otro, y nuestra confianza puede derrumbarse, pero siempre será reconstruida y cada vez mucho más fuerte. 

Los acordes de Johann Sebastian Bach se han ensordecido; ahora todo suena en mi cabeza con un estilo pop impactante, induciéndome al preludio de mis incógnitas. Capto nuevas notas alejándome de razonamientos sin palabras para encontrar las respuestas a las preguntas que continué desempacando la noche anterior y que mi hermano me ayudó a plantar sobre la mesa. La música popular parece tener el sabor más fino en la historia que yo antes jamás haya podido darle. La forma en que me sentí era ininteligible.  

Mi hermano decidió que fuésemos a un Café que yo, pesé a conocer la ciudad, nunca frecuenté. Sabidamente exclamó que el sitio me haría sentir como en Venecia, aquellas palabras fueron demasiado osadas. No obstante, sí, de Venecia tenía algo, <<¡por supuesto!>>: Y es que no había una sola mesa libre en cuanto llegamos, estaba a rebosar, que cantidad de gente en un Café de tres plantas. Por suerte una pareja se iba justo en la planta baja. Parecía un sitio normalito, un edificio angosto, aunque él aseguró que la única parte angosta era en la cual nos encontrábamos, ANGOSTA; FRÍA Y ESTAMOS EN UN PATIO ¡casi que le grité! Fue entonces cuando un violín en la emisora captó mi atención llevándome a pasar la vista por la decoración de muchas flores colgadas de las manecillas, me sorprendí. Un sitio con un aire añejo, pero acuciado por la juventud. Las escaleras de madera en espiral crujían con cada pisada, tenía tabiques hechos de madera rustica en color marrón oscuro.  

—Hay dos problemas principales —mencionó mi hermano en nuestra conversación sobre las parejas mientras tomábamos el desayuno—: Las parejas no hablan y las parejas suelen fracasar en el sexo.  

Cuando dijo la palabra sexo volteé a mirar a todas partes, me sentí incomoda. Le pedí que hablara más bajo.  

—¡Ves! —exclamó él—, ahí está el problema. Parece ser que hablar de sexo es algo anormal, y las personas tienden a incomodarse en cuanto se habla de algo tan cotidiano y que afecta a tantas personas. La comunicación es importante, saber expresarle a la pareja no solo los ideales sino todo lo que se espera de ella como persona es sumamente importante; se trata de comunicar siempre, incluso todo lo que molesta. Y el sexo debe estar dentro de la comunicación, porque por error algunas parejas comunican, pero no comunican acerca del sexo.  

Nuevamente dijo la palabra SEXO y me parecía que todos volteaban a mirarnos. Hablaba de sexo a las diez de la mañana, en el desayuno, ¿quién hace eso? Aun así, debo admitir que tiene razón y que no solo él conoce a aquellas personas que fracasan en la comunicación y que por sobre todo fracasan en la cama porque su vida sexual se convierte en un fiasco o lo era desde el principio.  

—llevas razón —respondí—. Mira a Katrin, está cómoda, es otra de las tantas mujeres insatisfechas porque su marido no da la talla ni en la cama, ni en su vida diaria. Solo por comodidad no es capaz de salir de esa relación. 

—Sí, hay una doctora que conozco, amiga de un amigo. Está casada, la pobre tiene que ir al psicólogo a 60 kilómetros de aquí. No puede permitirse que en su entorno laboral se enteren que tiene que ir al psicólogo para ser tratada puesto que, eso mancharía su expediente laboral y perjudicaría su criterio como doctora. Ella está casada y continúa su relación única y exclusivamente bajo acuerdo con su marido, al parecer él no la toca desde que nació su hija y continuarán estando juntos hasta que ella cumpla la mayoría de edad. Ella lo ama y está como una desquiciada porque no obtiene de él lo que realmente quiere.  

Pensé en la palabra sexo, ¿por qué nos cuesta tanto hablar de ello? Mi hermano me contó cientos de historias que parecen superar la realidad; no obstante, esa es la realidad pura, aquella que va más allá de todo por lo cual apostamos. Convertimos nuestra vida en un simple día a día y pensamos que el amor único y exclusivo basta y ello en las relaciones de pareja no basta.  

La canción sonaba de fondo, sus acordes multiculturales y muy populares, modernos y añejos, rezaba que <<ella no podía creer que por fin había encontrado a alguien y que él la tiene enamorada nuevamente>>. Resumí a Bamberg mientras escuchaba la canción y a mi hermano lo dejé en un segundo plano: una separación, una boda, un embarazó y un nuevo comienzo, cuatro años después estaba de nuevo allí respirando el aire cálido y haciéndome preguntas sobre las relaciones y no es sobre la mía. A lo largo de mis escritos he sabido ver y reconocer a las personas que no son felices, a las personas que fingen bailar felizmente en su mundo de infidelidad y derrochan perfección e hipocresía a través sus agitadas redes sociales. 

Esa tarde en el piso, el pop seguía sonando, Dua Lipa por ahí en los rincones, dijo mi hermano, Canta que “ellos dicen que el amor es una religión, entonces se un orador conmigo, pero ella no quiere predicar”. En physical dice que “el amor no es para nosotros, que hemos creado algo fenomenal, hagámoslo físico”. La música se destartaló en cuanto observé las ventanas del piso de mi hermano y empecé a escuchar su interesante palabrerío. La madera con el color blanco tendido en marco, tan atractivas y feas ante el frío que las agrietaba y sacaba de ellas líneas confusas de tonos color petróleo. Los cristales estaban empañados y unas cuantas gotas de agua formaban un ejército al bajo de las ventanas… la casa es agradable, aunque él no lo crea; pero allí suceden cosas que él nunca cuenta, y solo recuerdo oírlo mencionar que en el 2021 siempre despertó deseando morir, y que jamás recobraba el sentido de la vida hasta no terminar de asimilar el desayuno por completo y que… ¡por desgracia!, los días en que el desayuno no era cien por ciento asimilable, llegaba a sentir ganas de morir durante todo el día.   

Ambos llegamos a la conclusión de que una relación se compone de la confianza, el respeto, lo espontáneo, el cuidado, el aprendizaje y el entendimiento. Cuando hablamos de cada una de las personas que nos rodean, nosotros mismos nos damos cuenta de que cada pareja es tan imperfecta y no es por sus cuerpos, si no por su modo de vivir sus vidas, algunos quieren sexo todos los días, pero esperan a que siempre uno de los dos dé el paso a una señal para estar juntos y cuando no, el ego se empodera del corazón y al momento, del cuerpo entero y decidimos no buscar más o pasar del tema en casa. Pasamos a la segunda fase, buscar calor fuera y de paso se tratará de un nuevo cuerpo con distintos sentimientos. Hay otras parejas que viven en un mundo paralelo, fantaseando cada instante del día, pensando que son los mejores tanto en casa como en la calle, pero luego un día cualquiera se despiertan y se dan cuenta de que están cansados de tanto surrealismo que los rodea y de que aquello no es lo que realmente quieren. Otros juegan a cambiar a su pareja y no aceptan que sea quien realmente es, pues pasa justo lo mismo, cuando abren los ojos no hay vuelta atrás y termina perdiendo quien quiso cambiarlo todo. 

Mi hermano sigue contándome cosas y en sus propias palabras, esto es todo lo que me dice:  

Hace una década tuve que partir para encontrar respuestas:  

Dejo a mi novia en su casa, me dirijo al trabajo y llega un mensaje a mi móvil “Hola príncipe, eres un niño muy guapo, que lo sepas”. El calor en Andalucía Huelva me quema la piel, aunque no más que la incertidumbre de saber quién me envía tal enrevesado. Jamás supe hasta después de una década que tenía un atractivo que me llevó a ser tan acosado. 

 sírvanse su café y lean mis recovecos mientras yo recuerdo como con tan solo dieciocho años recién cumplidos la que era mi jefa me lleva a afuera para besarme en presencia de nadie. Sorba tu café mientras yo recuerdo como las clientas mayores de edad me proponían tríos y me asustaban con sus historias sexuales, deléitate con tu taza a la par que yo visualizo como fui objeto de placer y deseo de clientes, amigos con quienes no pretendía nada más que un trato de confianza. No parece normal ¿verdad?, un día llegaban a la mesa, les servía su café con leche, y tiempo después me enteró que deseaban polvetear conmigo.  

Recuerdo servir las mesas del Café y de repente veo manos de mujeres fuera de la conserva metiéndose por mi entrepierna, manos masculinas que me pegan nalgadas y cese mi aterramiento en la cabeza y que no salga de mis neuronas. Como dedicatoria, una sonrisa y un gesto de molestia para todo el mundo que me hace hervir la sangre. Veo a muchas personas intentando tener algo conmigo sin escrúpulo alguno, cuando hablo de personas sigo refiriéndome a hombres y mujeres. No les importaba que yo solo quisiera una amistad, o fuese su empleado, o fuese un desconocido; no entendía lo que suscitaba a mi alrededor, pero tanto atractivo que exhalaba mi físico y tanto carisma que irradiaba mi aura parecía atraer a muchas personas a la vez. Pensé erróneamente que mi paranoilla se detendría cuando empecé a salir con mi novia.  

Regreso a su casa, prácticamente ya vivíamos juntos. Vamos a la cama para dormir y me llega otro mensaje “no te haces una idea de lo mucho que vales guapetón”. Oculto el mensaje a mi novia y le sonrío, le doy un beso de las buenas noches y no puedo evitar pensar en todo lo que ella me está empujando a hacer. Ella planeaba el futuro ante mi inconformidad y yo me veía pronto criando los niños (no deseaba ser padre en aquel momento), quería que nos marchásemos a Sevilla, deseaba que yo dejase de apoyar a mi familia y me hacía cientos de preguntas de porqué yo tenía que ser un pilar para mi madre y para mis hermanas. Puedo asegurar de que estaba poniéndome en contra de mi propia familia y eso me hervía la sangre.   

Los mensajes siguen llegando, hasta que el remitente no pudo aguantar más el impulso de revelar su identidad. Sorpresivamente, era un hombre de 52 años, casado, con hijos y con una familia tan próxima a mí, que yo no lograba comprender nada de lo que estaba ocurriendo. De alguna manera la situación me ponía tenso, puesto que tenía que trabajar en un lugar donde tenía que atenderle y hacer como si nada estuviera pasando. Y a esa situación se sumaba mi bajo salario y la cantidad de trabajo que tenía, así que el sujeto no me lo ponía nada fácil, a pesar de todo creedme que necesitaba aquel salario y por ello no me era tan fácil decidir irme. Y si me iba… Huelva es una ciudad tan pequeña que fácilmente hubiera podido localizarme.  

Ahora mismo, en esta parte de mis recuerdos, mi novia y yo vivimos juntos. Quería estar con ella, no había nada que desease más, y solo por ese motivo había aceptado muchos de sus descabellados planes como mudarnos a Sevilla. Significaba ello que dejaría de lado a mi familia, mi trabajo y todas mis amistades. No le cuento en ningún momento que me están acosando, pero la realidad empieza a pesarme en los hombros.  

Aquel sujeto me persigue en su furgoneta a la salida de mi trabajo. Empiezo a sentirme observado, vigilado, falto de privacidad. Hasta que un día se detiene y me pide que entre en su coche, que converse con él, que lo escuche. Accedo, por error o por inocencia. Siempre pensé por aquel entonces que todo el mundo merecía ser escuchado. Entonces cuando me confesó estar muy enamorado de mí y que no sabía que pasaba con él cada vez que me veía. En vez de lograr que me sienta alagado hace que me sienta extraño y le digo que no es correcto, que debe medir sus palabras. Le aclaro que soy amigo de uno de sus hijos y de gente muy íntima a él, —tu esposa es mi clienta y casi una amiga— le hago saber. —Lo sé—, responde él. Me hace prometer que no diré nada a nadie ya que sentía vergüenza, y accedo a no hacerlo en el momento en que me manipula asegurándome que, si su familia se entera, se quitaría la vida. Se abalanza sobre mí para besarme y logro esquivarlo. Intento bajar del coche, pero me toma muy fuerte de las muñecas impidiéndome salir. !No se lo digas a nadie por favor! Ahora es cuando noto que él estaba más asustado que yo. Recuerdo querer bajar de ese coche sin tener que volver a verle. Me sentí observado por mil personas. En mi memoria, miro a todas partes en medio de la oscuridad tras bajar apresuradamente del coche y sin poder entender lo que está pasando, me parece que destruyo un matrimonio sin tan solo haber movido un dedo. Tenía un sentimiento de culpabilidad en vez de reconocerme a mí mismo como una víctima.  

En casa todo seguía siendo igual, mi novia llegaba borracha. Solía beber como si tuviera veinte años a pesar de estar cerca de los treinta, —¿Qué te pasa? —preguntó al verme distante. Yo no podía responder a eso. Pensaba que no podía confiarle algo así a nadie ya que era algo bastante extraño.  

Tenía que seguir atendiendo al mismo sujeto, poniendo su café en la mesa y tenía que seguir hablando con él delante de mi jefe como si no hubiese pasado nada. Ahora que lo pienso ¡que tristeza! Por error o por inocencia acepté ser su amigo, acepté tomar con él un café y conversar a la luz del día, se ganó mi confianza haciendo parecer que era todo lo que quería de mí. Explicó lo de su fallido intento de besarme como un error que no volvería a pasar. Y aunque yo le pedía que no nos viésemos más, él me imploraba no terminar con nuestra amistad. Se bien lo que significa una amistad así que no podía hacerle eso. Su amistad se transmitió en regalos que yo tenía que tirar a la basura antes de entrar a casa, perfumes, cartas, mensajes, camisas, etc. Todas y cada una de esas cosas terminaron en la basura.  

Sigo mirando atrás mientras hablo con mi hermana contándole la historia. Sigo viendo manos, besos innecesarios de gente innecesaria, tocamientos innecesarios, escucho halagos que ahora me suenan a acoso y veo un pasado que en aquella época no podía entender y veo a un chico en una burbuja innecesaria de la cual deseaba despojarse. Hasta que mi mente entra en aquella horrible noche en que accedí a beber con él una copa en su piso. Llego al sitio, todo estaba muy ordenado, el piso olía bien pero mi juventud olía mejor, es de lo que me percato al recordar como él sonríe al verme. Procede a contarme de sus miles de experiencias en la vida, de cómo llegó a casarse estando muy joven y de cómo crio a sus hijos. Me cuenta que su matrimonio está al borde del fin, me hace saber que nunca quiso incomodarme con todo lo sucedido. Hace nuevamente que sienta confianza y primordialmente se centra en que me sienta cómodo. Elijo el sofá de una única plaza para sentarme, y el viene contiguo a mí con una de las sillas de la mesa tras unos veinte minutos de conversación. ¿Un vino?, pregunta él, No gracias, rechazo por tercera vez el vino tras un café, recordando que el vino me sabe a madera y que prefiero no beber en situaciones un tanto incomodas. Desgraciadamente, cuando noto que sus intenciones no son malas y que estamos riendo acepto un Havana Club con cola. Mi ingenuidad es inmensa. Su mano derecha toca mi rodilla hacia el final de mi copa, para mi alivio parece no ser más que ese tocamiento de pierna o rodilla entre amigos para resaltar cuando se relata una anécdota interesante, poso la copa sobre la mesa para tener las manos y la vista libres en caso de que vuelva a posar una mano sobre mi pierna, por fortuna ello no sucede. Pronto nos ponemos de pie, él quiere enseñarme las vistas desde su balcón, Nada del otro mundo, pero mejor que las vistas que se perciben desde la casa donde vivo con mi novia, le digo. Entramos nuevamente a la casa y vemos retratos de su familia colgados en la pared y puestos en las estanterías, los conocía a todos y a cada uno ellos. Observo una foto de su esposa en la boda, el matrimonio perfecto ante los demás. Entonces él, tras un cruce de brazos suelta su mano y la lanza para sujetar mi cintura, ¡Ey!, exclamo exaltado y escabulléndome sin duda alguna. ¡Ven aquí no seas tan escurridizo! Me dice a modo de broma, y me da un abrazo por la espalda que hace que sienta asco. Me aprieta fuertemente oliendo mi cuello, hace que yo escape forzosamente. Aún recuerdo su asquerosa nariz en mi cuello y su turbulenta respiración. ¡No me gustan este tipo de cosas! le digo muy molesto. Entonces me dirijo a la puerta, ¡Por favor!, ¡no te vayas!, dice él pretendiendo que tomo lo ocurrido por una escena normal. Me sujeta por las manos y hace imposible que me mueva. Me asusté demasiado y temí lo peor. ¡Por favor déjame! dije fuertemente sin obtener libertad, él sonríe e intenta besarme, lo esquivo, pero logra besar mi mejilla. De alguna forma pierde fuerza ante el rechazo y me propongo abrir la puerta, sin tener éxito. Él sonríe al parecer aquello le agrada, Tranquilízate no está pasando nada, aclara él. Yo simplemente veo todo negro.  MIS DESEOS…

Quiero escapar y me siento encarcelado. Lo que está sucediendo no es correcto. La puerta tiene llave y no las veo por ninguna parte. No quiero enfadarme, ábreme la puerta por favor, ¿por qué la tienes con seguro?, le pregunto asustado. Él viene y se apresura a tocarme nuevamente, pero lo rechazo de un empujón y amenazo con contarle todo a su familia. ¡Está bien!, ¡está bien!, te dejo ir, pero tranquilízate, no ha pasado nada, ¡no ha pasado nada!, asegura él en repetidas ocasiones mientras escucho sus palabras distantes y ataviadas por el latir de mi corazón e incluso en un instante pienso que estoy siendo un paranoico y que soy yo quien está actuando mal. Por fin abre la puerta y me voy sin decir nada más, vuelvo a pensar y me doy cuenta de que yo no he hecho nada malo. Me siento afligido, triste, confuso.   

Llego a mi casa, veo a mi novia, la saludo, hablamos y me cuenta cómo fue su día. Hacemos el amor y me dice que lo estoy haciendo muy lento, me detengo, me aparto y me pregunta que pasa, Lo estoy haciendo lento, eso es todo, yo follo lento, le respondo de mal humor. Me hace saber que no era su intención. Un día más tarde llora porque según ella estoy haciéndole el amor sin sentir amor, me detengo una vez más y me aparto. No entiendo que quiere de mí: apartarme de mi familia, apartarme de la ciudad, que renuncie a mi trabajo, que haga cosas por ella cuando ni tan siquiera nos entendemos en la cama. Tal vez no soy suficiente para ella. Ahora pienso por un segundo que esta vez estoy siendo un paranoico con ella.  

Unos días más tardes no puedo aguantar la ansiedad, lloro en nuestra cama. ¿Qué te pasa mi vida?, pregunta ella. No puedo contarle absolutamente nada, no me parece que sea lo adecuado. He sido acosado, manoseado, dirigido a un lugar donde hubiera podido pasarme de todo y todo por el hecho de no retirarle la amistad a alguien. Pienso en porqué tenía él que ponerle llave a la puerta. Me sofoco aún más y lloro incluso más profundamente sin sentir vergüenza mientras ella me mira… le digo que me siento ofuscado con el trabajo, con nuestra partida a otra ciudad pero que será lo mejor. Ella hace que me tienda en la cama, me consuela y de una forma forzada detengo mi llanto.  

Jamás hablé, jamás hubiera hablado, contarle a una sola persona cualquiera de las cosas graves que me sucedieron años atrás no se me pasaba en ningún momento por la cabeza. Era conocedor de las posibles interpretaciones que los demás podían hacer, sobre todo de aquella situación. Necesitaba salir corriendo y hubiera evitado llegar a tanto si tan solo ella y yo hubiésemos hablado, si nuestra comunicación hubiese sido mejor en aquel momento ella y yo aun estaríamos juntos, me arrepentí durante muchos años. Si ella no venía clara en la cama yo no venía claro con lo que me pasaba. Ella con sus siete años mayor que yo parecía a mi modo de ver la situación, un reflejo más de lo que todo el mundo esperaba de mí: una conducta sexualizada que me asustaba de una forma u otra y para la que me era imposible advertir que prefería ir lento más lento.  

Aún recuerdo el sol entrando por la ventana, quemando mi piel mientras ella y yo nos veíamos por última vez en nuestras vidas. Tal vez el sol no me quemó tanto como lo hizo su silencio al decirle que no podía seguir con ella. Esperaba más aquel día, esperaba quizá que ella me diese el valor para explicarle porque me sentía a punto de explotar en vez de ignorarme y dejarme partir para escribirme un año más tarde hablándome de su genial viaje por Latinoamérica.  

Y habrá dos cosas que nunca olvide: el momento en que mi exnovia me ignoró en ese sofá ante la luz veraniega (cómo un momento tan colorido puede llegar a ser tan triste) y el momento en que una semana más tarde aterricé en Palma de Mallorca dándome de bruces con la lluvia y la penumbra (cómo un momento tan opaco puede llegar a ser tan feliz), otorgándome a mí mismo la libertad de romper con todo para empezar una nueva vida.  MIS DESEOS CONTINÚAN…

Necesitaba viajar para encontrar respuestas.   un título y una escultura universal

LAS MEJORES RECETAS

Para mantener el equilibrio en nuestras vidas, necesitamos siempre de una balanza que equilibre aquel todo del cual se componen las cosas, pero, también hemos de aferrarnos fuertemente a aquellas cuerdas que nos atan a cada uno de nuestros objetivos, tales como: trabajo, metas académicas, familia, proyecciones a futuro. Templamos bien cada cuerda ante esos objetivos, con nuestro cuerpo, manos, mente. Deseamos ejercer control sobre ellas.  

¿Y si por motivos del azar, aflojamos? Seguro que una de las cuerdas terminará generando una enorme tensión, tirará de nosotros y perderemos el control sobre cada lazo.  

¿Qué pasaría? Caerías, el peso te gana. En mi caso no me di cuenta hasta que me vi acariciando el suelo sin control alguno. Ahora no sé comó templar cada cuerda por igual ya que cuesta bastante y me deprime no poder con ello y me enfado como una niña pequeña, siento debilidad, frustración, vergüenza y soledad.   

¿LA MEJOR RECETA PARA COMBATIR ESOS SENTIMIENTOS? Ser humilde y ser razonable. No se puede caer y girar sobre el suelo acompañado de sentimientos desgarradores hasta ser amordazado por aquellas sogas. Hay que pasar a la siguiente fase, volver a levantarse, tomar el control de nuevo y para ello hemos de admitir que no podemos solos. Es ahí donde alzo mis manos en busca de ayuda y me sujeto a aquellas otras manos de mi compañero de vida para reforzar, tomar el mando nuevamente, volver a la jugada levantando cada cuerda y templar de nuevo cada una de ellas rodeada de positivismo y proyección. La depresión al sonar de la aurora

DAS BESTE REZEPT

Um das Gleichgewicht in unserem Leben zu halten, brauchen wir immer ein Gleichgewicht, das das Ganze, aus dem die Dinge zusammengesetzt sind, ausgleicht, aber wir müssen uns auch fest an die Fäden klammern, die uns an jedes unserer Ziele binden, wie zum Beispiel: Arbeit, akademische Ziele, Familie, Zukunftsprojektionen. Wir strecken jeden Sail vor diesen Zielen, mit unserem Körper, unseren Händen und unserem Geist. Wir wollen Kontrolle über sie ausüben.  

Was ist, wenn wir uns durch Zufall lösen? Sicherlich wird eine der Saiten am Ende eine enorme Spannung erzeugen, sie wird uns ziehen und wir werden die Kontrolle über jede Schleife verlieren.  

Was würde passieren? Du würdest fallen, das Gewicht überzeugt dich. In meinem Fall habe ich es nicht bemerkt, bis ich sah, wie ich den Boden ohne Kontrolle streichelt. Jetzt weiß ich nicht, wie ich jedes Seil gleich festhalten soll, da es viel kostet und es mich deprimiert macht, nicht damit umgehen zu können und ich werde wütend wie ein kleines Mädchen, ich fühle Schwäche, Frustration, Scham und Einsamkeit.   

DAS BESTE REZEPT, UM DIESE GEFÜHLE ZU BEKÄMPFEN? Sei demütig und vernünftig. Du kannst nicht fallen und dich auf dem Boden drehen, begleitet von herzzerreißenden Gefühlen, bis du von diesen Seilen geknebelt wirst. Wir müssen in die nächste Phase übergehen, wieder aufstehen, wieder die Kontrolle übernehmen, und dafür müssen wir zugeben, dass wir es nicht alleine schaffen können. Dort hebe ich meine Hände auf der Suche nach Hilfe und unterwerfe mich den anderen Händen meines Lebenspartners, um mich zu verstärken, wieder das Kommando zu übernehmen, zum Spiel zurückzukehren, indem ich jedes Seil anhebe und jedes von ihnen wieder festhalten, umgeben von Positivität und Projektion. 

un título y una escultura universal

UN TÍTULO Y UNA ESCULTURA UNIVERSAL 

¿Queréis saber acerca de un nuevo encuentro? 

¡Aquí estamos de nuevo! 05:00 P.M. 

Miro mi reloj con cristales de imitación, tal vez imiten el swarovski, tal vez imiten otro tipo de piedra; las piedras que si tienen una indudable originalidad son las que trazan el camino, ante mi humilde mirada parecen micro-meteoritos de colores que resplandecen ante la luz terrestre tras haber sido alineados para saciar la tentación del hombre, por suerte para ti lector ya perdí toda inocencia, de lo contrario te diría que me dirijo a una nave extraterrestre.  

Tomo a Damián de la mano, él es mi diamante y no quiero soltarlo, un pie se me desliza un centímetro. La verdad es que no quiero caerme y por eso más que darle la mano me aferro a él como si fuera mi bastón, mi guía, el perro que me da ojos, el búho con visión nocturna, y el hombre conocedor de mi destino ¡Así que llévame, tu Damián, allí a donde podría “peligrar sola”! 

Este camino es como un sendero que descubre árboles de cerezo que de día deslumbrarían por su hermoso tronco y que ahora mismo en el UTC se saben tímidos. Cerezos más tarde nos topamos con una serie de cadenas blancas luminosas que continúan marcando la marcha atrapada por la penumbra, romanticismo y temor; velones con olor a jazmín dentro de aquellos cristales que duplican su efecto luminoso, Es algo que tiene que ver con el Feng Shui, explicó Lucia horas más tarde, Las luces generan un efecto psicológico en el cerebro que hacen que los invitados se relajen de camino a la aventura, el camino con luces de colores luminosas sugieren que no vas a una cena y las velas mantienen avivado el espíritu mientras el aroma a jazmín lo reconforta. A mí no me importaban mucho sus palabras para retardados, ella no posee título alguno, así que la miré con desprecio ante su alocada explicación del Feng Shui, Pude ver tu purpurina desde lo lejos, dijo otro de los asistentes a la fiesta cuyo nombre no solo carece de título sino también de importancia. Más bien me preguntaba por qué los de seguridad no se congregaban con nosotros, más que los códigos de seguridad que nos solicitaron para acceder al sitio, yo habría podido darles otra cosa, o tal vez no, válgame la duda, la curiosidad, la intriga de lo que pudo haber sido.  

6:15 P.M. 

Sigo inquieta en el sillón escuchando las aburridas palabras de Lucia, lleva hablando más de 15 minutos, ¡ya me tiene harta!, ella suena como una mosca de fondo que solo rezumba. Los de seguridad… sus trajes están impecables. Dirigí mi mirada por la ventana para morbosearlo, entonces pude sentir las manos de uno de ellos nuevamente a modo de recuerdo, nos había puesto los lazos rojos en el brazo con unos códigos que verifican el tiempo de la estadía en la fiesta ¿el nuestro? Tan solo 24 hora. Como es de esperarse querido lector, Lucia no va a marranearme toda la noche con sus técnicas traídas de oriente tras uno de sus puercos viajes a polvos comunistas; sentí entonces pena por su marido, ella era sin título la ostentosa representación del tercer mundo feminista en occidente y él, de arriba abajo, un escalón titulado con despojos occidentales que da paso al podio. Pero ¿Quiénes somos para juzgar a Lucia?, será su marido quien la soporte toda la noche.  

Mentí cuando dije que el siguiente evento tomaría lugar en la casa de Vu, otro con cosas de oriente, sin embargo, Vu es el claro ejemplo de un oriente que se expande al relucir en su piel el aire contaminado que nuestras costumbres paganas capitalistas irradian en el mundo entero, ¿Debería hablaros más delante de Vu? ¡Creo que sí! MIS DESEOS CONTINÚAN…

Lamento deciros que mi marido y yo optamos por asistir a la fiesta Swinger más grande de Sachsen Alemania, justo se realizaba a las afueras de Leipzig ¿lugar exacto? Lamento deciros que… que no os lo voy a decir.  

Con una cerveza en copa refrescando mi boca me quedo perdiendo a Lucia con los tímpanos y se los concedo a la zona de Bondage, entrego mi vista y entrego mis ansias, me pongo de pie y Lucia me mira decepcionada por no seguir atenta a sus métodos 东方的. Ocupé una silla de madera que nadie sabe de donde salió y nada tenía que ver con la decoración del lugar, crucé mis piernas mientras Damián me entregaba otra cerveza. Aquella mujer ató a su marido y sigilosamente continuaba haciendo nudo tras nudo, era tan interesante escucharla decir que uno debe tener cuidado con los nervios del cuerpo al momento en que lo tenía colgando del mismo. De inmediato sentí algo extraño en el cruce de mis piernas y tragué saliva deseando saber más, Esta mujer está atando a su marido, le dije a mi esposo sin quitarle la vista al cuerpo que con vida disfrutaba del más allá de los placeres, Su piel no se ha tornado roja, seguía yo diciendo acalorada, Esta mujer debe de tener años de practica ¿no? Es que puede hasta controlar su peso y llevar a cabo todo con extrema facilidad.  

    —¿te gustaría probar el bondage así Mariasa? —preguntó mi marido estirando sus labios como hace cuando quiere complacerme.  

    —¿Quieres saber la verdad? —Me introduje en su mirada, cerré mis labios blandos y sin palabras él entendió mi afirmación—.   

Desde aquella vez que me ataron, noté que no hay dolor en ciertos placeres y aquello me causó un morbo tan penetrante como el puñal del criminal que nunca llega a ser asestado, como la pretendida vivencia de una viuda que se viste de negro olvidando su ser, como la mujer sometida en tela tejida por dedos que nada saben de su figura y busca romper los lienzos que la cubren más allá de las sábanas. Sería una experiencia por supuesto gradual y no para llevar acabo con cualquier persona, entonces abrí mis piernas y sentí algo de lo que no deseo dar muchos detalles. MIS DESEOS…

Logré apartar la vista de aquella escena y tuve una visión de dron del lugar. Todo empezó a llenarse de gente. Me causo una fatiga aniquilante observar a algunos asistentes usando trajes de cuero, su sudor ha de ser repulsivo y ha de oler bastante fuerte después del sexo, siendo en sexo aquello último en lo que algunos de ellos y ellas piensa, Ese de ahí es un master, y esa es una dominatriz, explicó alguien cercano a nosotros, No son personas con las que tener sexo sino más bien el tipo o la mujer que doma, castiga, ordena, su esclavo o esclava es fiel y atiende a sus órdenes sin contradicciones. ¿Damián te gustaría llevar un traje de cuero?, le pregunté, él respondió que ni estando loco, ¡Por fortuna!, respondí. Entonces me reí tan fuerte que los presentes se molestaron.   

07:00 P.M.  

Nos fuimos a una de las barras para apreciar más el lugar y nutrir la vista. Sentí a Damián perderse entre el escote de la camarera, trajeada de transparente sus pezones bien redondeados y estructurados deleitaban las pupilas de mi marido, aseguró querer jalar uno de sus pendientes con aquella boca y labios que me juran amor incondicional constantemente. Lo imaginé satisfaciendo su deseo; por desfortuna la camarera no estaba para esas y solo estaba para poner bebidas. Entonces decidimos seguir caminando por el sitio y ver que nos tenía deparado el destino aquel día.  

—Disimula y date la vuelta lentamente —le dije a Damián mientras las luces verdes y lila del sitio por el que pasamos me destellaban—. Vamos a otro sitio. 

—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó extrañado. 

—Sebastián, Vu, Phillip y los demás, están aquí. No era nuestra idea encontrarnos con ellos— aclaré yo. ¿Peter? ¡Vaya! Esto empieza a ponerse interesante—. Aun no los vamos a saludar, primero seguiremos recorriendo el lugar y cuando veamos cómo se desarrolla todo decidiremos si reunirnos con ellos o no ¿te parece bien, Damián?  

—Para mí perfecto. Mira Mariasa, allí al frente hay una carpa enorme y al lado está el buffet ¿echemos un vistazo?   

—Por supuesto, de lo contrario no sabremos que se cocina aquí.   

Clave mi atención en aquel color blanco hueso de la carpa, como si hubiese sido puesta allí para atender a los pacientes después de una guerra. Su amplitud era de unos cincuenta metros cuadrados y quien ordenó erigirla habría ordenado también que no le faltasen ventanas. Con un pie adentro y mi cabello en la espalda envestido por una torrente de viento que no se atrevía a ser testigo de lo que sucedía, decidí por terminar entrando.  La impecabilidad tendía un sin número de camas y digo “sin número” porque lo que menos me importó fue contarlas. Me impactaron más las toallitas y los preservativos, estos últimos sí que hubiera querido contarlos, claro está, en caso de tener el número exacto de cuantos fueron introducidos en el sitio antes de que empezara la fiesta. ¿No os causa curiosidad saber cuánto puede durar un tarro lleno de condones en una fiesta como esta? A mí sí, de cierta forma me produce un deleite que no puedo ocultar ante la mirada de Damián, ¿debería él tomarme y llevarme a una de esas camas abatiendo la impecabilidad, o debería dar yo el paso?, entonces quito la mirada y miro hacia la última cama, el último tarro solo posee un condón, aquellos duraron menos que un jarrón de golosinas. Al dirigirme allí con la sucia intención de intentar… observé algo que me… había una cama enorme cubierta con un toldo, no dudé en abrirlo y encontré a cuatro personas teniendo sexo el uno con el otro, sin querer derramé mi copa de cerveza, No importa ¿quieres unirte? Preguntó uno de ellos, tenía los ojos estupefactos y las pestañas encrispadas.  

Me imaginé entre todos ellos y una gota de sudor se escurrió por mi cuello, miré de lado tentadoramente a la mismísima tentación y palpando la humedad de mi cerveza derramada le hice saber que no era suficiente para mí, entonces lamí la copa con la lengua y los miré fijamente apartándome de ellos. 

La preciosidad nos tenía atrapados, la exclusividad nos hacía prisioneros, el delirio nos hervía las carnes y la atmosfera… bueno la atmosfera no logró relegar a un segundo plano mi necesidad de encender un cigarrillo con el fin de eliminar una presión que se apoderaba de mi pecho, había algo atorado en mi garganta, pero quería hacer de cuenta que no sabía de qué se trataba. Fumé mirando al cielo, y capté como gritaron nuestros nombres “Mariasa, Damián”. Me giré y vi a nuestros chichos distorsionados por el humo de mi cigarrillo, Vu, Phillip, Sebastian, Cristina y Peter poseían alegría en sus auras y sus ganas de vivir la vida no les podían ser arrebatadas. Nos sentamos todos juntos para acariciar el cielo, tal vez la costelación, tal vez el universo y quisa aquello de lo que un día formaremos parte.  

05:00 A.M.

Ya no sabía que pasaba, Mariasa, Mariasa, despierta gritaba alguien. Qué pasa quise gritar, pero no podía ni moverme para deshacerme de esos gritos tan perseverantes. Una camilla, un monitor, paredes blancas, venas acosadas por vías incrustadas. Susto no recorras mi cuerpo, por fortuna no tengo ningún aparato ocupando mi boca y puedo tragar saliva. Quise entonces quitar todos los cables, pregunté exhausta que estaba sucediendo. Había estado inconsciente en el hospital y todo lo que había vivido era un sueño… 

y ahí estaba yo, derrumbada, postrada en la camilla y las lágrimas salando mis mejillas. Aun así, seguía teniendo la habilidad de atravesarle a Damián el alma, con todo mi ser, a través de su mirada enamoradiza. Ahora entendía porque la atmosfera no relegaba a un segundo plano mi necesidad de encender un cigarrillo, ahora entiendo la presión en el pecho y ahora sé que era lo que se me atoraba en la garganta y aun así Damián y yo aun no queríamos hablarlo. 

La cuenta regresiva para la presentación de mi trabajo de fin de carrera había empezado. Estaba a tan solo cuatro días y era de exigencia rotunda que me quedase hospitalizada, pero el dragón que me hierve la sangre y que con su fuego incendiaba el cielo, la costelación el universo y aquello de lo que un día formaremos parte me llevó a tomar la arriesgada decisión de firmar con puño fuerte los documentos donde despojaba de toda responsabilidad, ante lo que pudiera pasarme, al hospital. Debía cerrar el ciclo que empecé en este país frío y silencioso, de lo contrario muchas cosas hubieran perdido su sentido. Por ello abandoné el hospital aquel día.  

Salí de allí a las seis de la tarde, hora que marcaba mi reloj de imitación y que nadie nunca se atreve a cuestionar cuando lo llevo en la muñeca.  Llevaba los documentos clínicos en la mano, y ahora era esa mujer que parecía loca y desquiciada, ojerosa y demacrada, marchita y apaleada por la vida que te tumba al suelo de un soplo cuando menos te lo esperas. A mi paso quebrantado, la voz rechinante del doctor alemán agraviado “si te vas, lo que te pase, será bajo tu responsabilidad”.  

Os diré lo que iba a pasar: iba a terminar de salir por esa puerta, iba a llegar a mi casa para arreglar el pelo de escoba que adquirí en el hospital, iba a ponerme mis mejores atuendos e iba a atacar esos últimos cuatro días de estudios para reclamar mi título y alzarlo entre mis manos, nada ni nadie iba a arrebatarme la oportunidad de ser una profesional y cerrar ese ciclo de mi vida. 

Cuatro días más tarde 

 Disimulando lo que se me atoraba en la garganta ahí estaba yo presentando mi proyecto. Leipzig era una ciudad pequeña en aquel momento ante mi perseverancia, mi paso era débil pero firme, un dolor desesperante me acompañaba con cada paso que daba y amenazaba con derrumbarme. Obtuve la atención de los examinadores, logré centrarlos en mí debido a mi destreza aquella mañana. Tuve un buen presentimiento.  

Salí de allí tras haber dado lo mejor de mí, y pese a ello seguía con la garganta atorada. El peso sobre mis hombros se hacía tan fuerte que deseaba borrarme de la faz de la tierra ¿¡Dios mío que es esto!?, tenía ganas de derrumbarme, pero la mujer en la que me he convertido, la mujer que he construido durante todos estos años no me lo permitía. “Unos pasos más y estarás en casa Mariasa” pensé preocupada de paliar en el camino.  

La noche después de mi proyecto fue quebrantadora. Damián me habló estando en la cama y sus palabras partieron mi corazón cuando me dijo que le dejase tomar mi mano, Déjame mirarte a los ojos y déjame, a través de mi mirada, darte todo mi resplandor y acariciarte donde tu guardas hasta tus más oscuros secretos, dijo él, Recuesta tu cabeza sobre mi pecho y descansa… descansa. Y aquel descanso me pareció eterno. 

Una semana después, sábado 24 de Julio. 05:00 P.M.   

El BMW parece ser más testigo que los transeúntes, el viento suaviza mis maniobras corporales, para en aquel espacio cerrado despojarme de la ropa interior que se usa con el marido y ponerme la lencería que algunas usarían con desparpajo para conquistar al otro; sobra decir que yo la uso en compañía de mi marido, quien se encuentra fuera del BMW vigilando que nadie me vea. Y… mientras escribo para vosotros me doy cuenta de que, a Mariasa podría importarle dos duros o nada si algún curioso la observa a través de los cristales. Ella nació libre, usando telas tejidas por los dedos de su abuela y cuando no por artesanos o industria textil alguna que pensó en sus medidas, en sus necesidades como mujer, Mariasa puede romper los lienzos que cubren sus sabanas y nunca presencio a una viuda olvidando su ser; pero el criminal guarda su puñal en la gaveta esperando poder asestarlo y a de ser por ello que ahí está Damián, expectante, atento, protector.  

Botines de Guess recubren mi piel un poco más y su brillo es blanco tal como mi minivestido, fino y ajustado. Mi sujetador puede apreciarse y resalta a la vista las tiras que rodean mi escote haciendo ver el vestido más exuberante. Un hombre atraído por mi perfil lanzó su mano y tocó con sus dedos uno de mis pendientes de Tous, fue una tierna caricia que agradecí con una tierna mirada y Damián con una dulce sonrisa, su mujer es codiciada.  

Mi reloj marca las 05:00 P.M nuevamente 

Di dos pasos y tomé a mi marido de la mano, lo giré hacia mí y le arreglé las mangas de su camisa, le di un beso en el cuello y me alimente de su aroma. Mi sueño se recrea en la realidad, aunque esta vez… Lucia debe estar en el multiverso atormentando a alguna otra Mariasa con sus 东方信仰… Los árboles de cerezo tímidos nuevamente, los micro-meteoritos y mi reloj de imitación. Le sonreí a mi esposo y empezamos a caminar para entrar a el festival. 

Allí estaban todos aquellos amigos que el destino forjó entre sonrisas, placeres, sudores, gemidos, pero lo más importante de todo LA CONFIANZA. Terminé colgada por Peter, azotada por Damián, besada por Cristina y convertida en una escultura occidental y más que ello, y pésele a quien le pese en una ESCULTURA UNIVERSAL y libre ante los ojos de las más de mil personas presentes al evento. Recordé cuando una vieja anciana me dijo: Sueña, pero sueña en grande y vuela lejos, porque cuanto más lejos vayas, más le costará a los demás alcanzarte y ahí en ese justo instante serás inalcanzable, pero deseable. Él me dejo

Meine Gefühle

Um ein Leben nach gesellschaftlichen Erwartungen zu führen, man braucht es zu viel Mut, den gleichen Mut, das zu tun, was man inbrünstig empfindet. Diesen Mut, den man so dringend braucht, um die Schreie eurer sinnlichen Wünsche zu entfesseln.  

¿Tauche mich in tiefes Wasser ein?, ¿ich?, Als ich Kind war, hatte ich Angst davor. Pfütze,  Ozean oder Lagune. Unerforschte Gewässer hetzen meine Ängste. Als Thalassophobie wird die starke und anhaltende Angst vor dem offenen Meer bezeichnet. Betroffene fürchten sich vor den Ungewissheiten und möglichen Bedrohungen des Ozeans.  

Genau es war, was ich immer hatte. Wenn ich nicht durch das Wasser sehen könnte, gut durch das dunkle Wasser sehen. Meine größte Kälte war es, auf den Felsboden zu gelangen, wo der Boden beginnt und wo er endet, welche seltsame Kreatur ihr Land beherbergen und es wagen, meine Füße anzugreifen.  

August 2012 

Meine Thalassophobie endete sich einem Morgen, als die Sonne nichts von Freundschaften wusste. Mein Freund lud mich in einem Lagune in Portugal ein. Die Lagune heißt “El Pego do Inferno”. Sie war so schön, ich kann schwören, dass die Natur in ihrer Entstehung kapriziös war. Wasserfall gießt wasserförmige Diamanten und das gigantischste Juwel der Welt sich angesichts des verwirrten Anblicks von Sündern und Heiligen auf zwei Beinen auflöst. Wer würde sagen, dass ich dort die Gefahr aufregen würde, indem ich diesen Felsen so hoch ziehen wollte. 

ich hatte den Wunsch in meinem Kopf und Höschen, die morbiden Blicke applaudierten mir mit ihren Händen, um meine Wut zu fördern Es gab keinen anderen Möglichkeit, ich musste mich werfen.  

Ich warf mich trotz der Widerstände meines Magens. Ich musste ihn einsperren und mir beweisen, dass ich es konnte. Mein Kopf tauchte in das gigantische verdünnte Juwel ein, aber ich wollte nicht auf den Boden schlagen. Ich wusste nicht, ob das überhaupt möglich war, also eilte ich hinaus, um die Sünder und Heiligen wieder zu sehen. Deswegen haben  sie applaudierten viel lauter, als sie mich sahen.  

Ab diesem Moment der Tapferkeit entdeckte ich, dass ich die Wünsche entfesseln konnte,  die mich im Inneren verbrannten Also musste ich anfangen um sie zu erfüllen. 

-Februar 2015 

 Angesichts der folgenden, die ich schreiben werde, kann ich nur warnen: Ich will keinen Herzinfarkt, vielleicht ein intensives Fieber irgendwo in Ihrem Körper. Beachten Sie einfach.  Ohne mehr zu sagen, ich schreibe weiter. 

Auf der Suche nach unserer Wollust reisten wir nach Birmingham, eine englische Stadt. Um Zugang zu einer Ort zu haben, die nicht von Heiligen frequentiert wird und nicht für gewöhnliche Menschen oder einen Status geeignet ist. Wir waren bereit, dieses Hotel zu erleben, zurückgehen? Auf gar keinen Fall! 

Voraussetzung: Sicherheitskode. Vor drei Tagen per Brief verschickt und leise verpackt. Alle Daten müssten heimlich behandelt werden. Es war daher nicht notwendig, Identitäten preiszugeben oder wohin wir gehen wollten. Ein Rezeptionist, der sich von Stille umgeben war, überprüfte unsere Daten. Wir sind angespannt, die Rezeptionistin schaut uns wieder an- Ich schluck Speichel und ich höre mein Herz schlagen, dieser Blick zwischen Gesichtsrissen macht mich nervös.  

Er brachte uns mit dem Gastgeber in Kontakt. In diesem Moment spüre ich einen Arm auf meiner Schulter — Hallo, ich bin Andrew, begeistert! Schön, dich zu treffen, aber wenn du mich erschreckst, scheinst du wenigstens nett, dachte ich. Wie geht es Euch? Fragte er.  «Hallo, sehr erfreut! mein Name ist Mariasa und er ist mein Mann Damian. «Ich freue mich, Euch heute auf der Party zu haben und Eure Anwesenheit zu genießen” sagte Andrew. Kommt Euch herein, ich zeige unsere Einrichtungen. Die Nacht verspricht auf jeden Fall viel. 

Jetzt sind wir im ersten Stock, hier haben wir: die Disco, die Bar, das Buffet, der Raucherbereich und schließlich dieses schöne Grundstück, wo man tanzen gehen. Oder einfach nur einen angenehmen Plausch mit anderen Personen haben kann, während man einen Drink trinkt. Mit «den anderen»  begriff ich, dass sich auf die Sündigen bezog.  

Kommen wir weiter in den zweiten Stock. Andrew fuhr fort, uns vorzustellen. Darin sind: die Räume, in denen die Feierlichkeiten mit anderen Paaren stattfinden, deren letzter Zweck die genießen ist.  

Andrew sah schelmenhaft uns an. Ohh mein Gott! Sein Gesicht sauber und tadellos, war er auch ein Sünder? Ein Moment, Ungezwungenheit sagte? 

Ich mit meinem Rock und meinem Geldbeutel, als ob ich mehr die Absicht hätte, durch Frankreich zu gehen und vor der Gesellschaft zu verlaufen, konnte ich nicht anders, als mich zwischen ihrem Gesicht und diesem Wort verwirrt zu fühlen, als Lexikon, das Thesitura. Der Gastgeber brach das Schweigen mit seiner Vorsicht, indem er sagte: Für diese Art von Partys sind wir eifersüchtig vorsichtig, wir berücksichtigen jedes Detail und die Bedürfnisse der Teilnehmer, in der gleichen Weise, wie Ihre Daten privat und vertraulich behandelt werden, wird nichts diese Wände verlassen. Ich bin fassungslos, aber ohne meinen Mund zu öffnen, ratlos, aber ohne zu sein, rührt sich mein Atem und eine Hitze läuft durch meine Eingeweide. Es ist wahr, Andrew, er gab mir den Champagner, erinnerte ich mich, vielleicht ist es in dieser Art von Moment zu trinken, während wir Lust in taktiler Form visualisieren. Ich muss einen Schluck und dann einen anderen zu meinem leichten Champagner nehmen, oder ich werde nicht in der Lage sein, zu assimilieren, wie viel meine Augen sehen, während ich meine fadenscheinigen Schritte mache. 

Gehen wir nun diesen Gang mit blauen Lichtern im Hintergrund, sagte er. Der Weg war sehr angenehm für Sichtbarkeit und Angsthemmer. Lavendel, Bergamotte und Ylang & Ylang, Gerüche, die meinen Geruch durchdringen, erkenne ich sie. 

Lassen Sie uns fortfahren, bitte! 

Mein Mann ist animiert; Auf der anderen Seite bin ich unbemerkt von einer solchen Entdeckung. Wie weit wird uns der Flur bringen?… Ein kleiner Swimmingpool, ein Jacuzzi und eine Sauna. Letzteres erregte meine Aufmerksamkeit, befand sich direkt in der Ecke des Raumes, wo wir uns trafen, seine Kristalle weinten morbide.  

Dekoration gefangen von meinem aufmerksamen und ängstlichen Blick auf Details: Orange Handtücher als Spa, mehr blaue Lichter, um den Ozean zu nachbilden, Felsen in der Wand eingebettet schreien den Schmerz und Geheimnis. Es gab einen geruchsschreienden Perversion, die Farbe war leidenschaftlich und er schnitt seinen Atem ab.  

Es gab Getränke und mehr Getränke, einige brauchten sie, um zu beleben, und andere, um nach dem Staub, in dem ihr Körper enden würde, wieder Erleichterung zu finden.  

Toilettenzubehör: Shampoo, Deodorant, Haarcreme, Parfüm, Gesichtscremes und alles, was Sie brauchen, um dort angeblich, heilig und würdig der kritischsten Gesellschaft unserer Zeit, etc. zu bekommen.  

Meine lockigen Wimpern, hohe Optik, hydratisierte Lippen und unglaubliche Lust zu versuchen, SIE SIND IN EINEM DER MEHR EXKLUSIVE SWINGER CLUBS IN ENGLAND. Andrew erhob seine Stimme, indem er diese letzten Worte sagte, während wir alle vor ihm versammelt waren, um zuzuschauen und zuzuhören. Er beherbergte sein Glas und wir alle imitierten ihn aufgeregt, indem wir unseren ersten Prost machten, ein nebelförmiger Rauch kam vom Boden und an den Wänden, um uns willkommen zu heißen. Der Platz hatte uns schon erwischt.  

30. Januar 2021 

Hier ist deine kleine Maus, das du als normal und klassisch trägst, die Frau, die ihre Tasche mit ihrer Literatur trägt, arbeitet darin, diejenige, die ihren Wein trinkt, während sie ihre Blogs bearbeitet und eine klassische Frau ist. Ich lächele, wenn du mich eine kleine Maus nennst, das mich also an Erfahrung gewinnen könnte. Ich scheine zerbrechlich und gefügig, aber rücksichtslos, riskant. Meine Umgebung, wie kann ich euch sagen, wenn eure offenen Geister noch nicht befreit sind, weder von Heiligkeit noch von Sünde.  

Ich nehme einen Schluck von meinem Glas Rotwein, während ich mich daran erinnere, wie eines Tages jemand zu mir sagte: «Du bist wie ein Kinder Ei, du weißt nie, welche Überraschung du hineinbringst.»  

Wenn ich die Maske abnahm, die mich in einer Gesellschaft bedeckt, von Heiligen, Sündern und sogar Nagetieren, warum nicht, gestehe ich, dass mein erstes Spiel mit zwei Fragen beginnt, die mir 18 Jahre später gestellt wurden und die ich Jahre später stellen konnte.  

  1.  «Was willst du und was kannst du nicht?»  
  1. Du willst heute bei allen dreien sein?»  

Die erste Frage, schafft in mir einen Weg der Begierde seitdem. Ich wusste zu viel, dass es mit der Zeit wahr werden würde. Die zweite Frage war eine ausgestreckte und verlockende Hand, um den Schritt weiter zu kommen, um den Apfel zu beißen. Ich wusste nicht, ob mir so gut schmecken würde. 

Birmingham Februar 2015 

Ein Mann nähert sich, er will ein Gespräch mit uns haben. Er hat eine gute Aussieht und eine Hautfarbe, dass die Adrenalin ähnelt. Sein Akzent ist ungewiss, also frage ich ihn, woher er kommt. Er antwortete, er sei Kubaner. Also übernahmen wir die Aufgabe, in unserer Spanische Sprache zu sprechen… Ich fühlte mich einzigartig neben zwei sexy Männern. 

Sie waren meine, war es wirklich so oder es war nur eine Lüge, wer es weißt. Ich konnte sie zu der Zeit besitzen; aber die Nerven zu wissen, dass ich dem Moment nicht ausweichen würde, ohne sie zu erleben, thronten auf meinem Magen wie an jenem Tag, als ich mich frontal in das verdünnte Juwel warf. Ich lächelte, ich schwieg, ich trank aus meinem Glas, ich war trotzig und mein System beschleunigte jedes Mal, wenn die Minuten vergingen und wir wurden zuversichtlicher. 

Minuten später traf ich mit der zwei Jungs in einem der Zimmer. Dieses Paar Wagemut zögerte nicht, mir das auszuziehen, was übrig Kleidung noch geblieben war. Ich warf seine Kleider überall weg. Wir waren in die extreme Erregung von Fleisch eingetaucht, als Endorphin, Dopamin und Serotonin im Raum flatterten und unsere verschwitzten Körper trafen. Unvorhergesehen war das Zimmer der Menschen gefüllt. Streicheln, Küsse, Hände. Ich hatte das Gefühl, dass mein Körper anfing zu tasten und das hat mich immer mehr aufgeregt, wer ist einer, der sich selbst eindämmt? Der Geruch von Sex flog verdünnt in der Luft sauerstoffhaltige die Vertrauten, die so ein riesiges Geheimnis in einer so schönen Nacht halten würde… 

Fragen, Gefühle, am nächsten Tag drehte sich alles in meinem Kopf. Wer könnte ich sagen, was passiert ist, dann… Niemand! Aber sind Sie bereit, mehr zu wissen?…  

Es dauerte eine Weile, bis ich entdeckte, dass ich keine Angst hatte, mich in tiefe, unbekannte Gewässer zu werfen. Ich fand heraus, dass er mir nicht vertraute, geschweige denn dem Unbekannten. Da ich aus meiner Komfortzone heraus war, destabilisierte mich sehr abrupt. Ich gab mir die Erlaubnis, mich selbst kennen zu lernen und ließ mich selbst wissen. So sehr, dass die Freuden des Lebens nicht das sind, was ich dachte und mir vorstellte… Freuden sind viel bessere Dinge und es ist besser, sie zu leben, so viel wie es wagen, Ihre eigenen Barrieren zu brechen, egal was die ganze Galaxie sagt.  Ich bin hier und mache meine Spuren in dieser Welt der eisigen Köpfe. 

MIS DESEOS…

Para llevar una vida de acuerdo con las expectativas sociales, se necesita demasiado valor, el mismo valor para realizar aquello que fervientemente sientes, ese valor que necesitas tan desesperadamente para dar rienda suelta a los gritos de tus deseos más oscuros.   ¿Zambullirme en un charco?, ¿yo?, Desde mi infancia tenía miedo a ello. Charco, océano o […]

MIS DESEOS…

La encrucijada de Daniel

Cada vida no es un mundo, es un universo y cada universo es valioso, así que merece ser narrado, ser escupido tal y como un volcán escupe su lava. 

Ahí estaba yo trabajando como de costumbre, en aquella empresa llena de ruidos y telas, en medio de su peculiar olor y su multitud de empleados. Empleados que debían llegar a tiempo para la producción de tal manera que al día siguiente nuestros diseños estuviesen listos, para poder lanzar las mejores tendencias. 

Os cuento un poco sobre mí: me llamo Daniel, tengo 25 años, no tengo hijos ni novia, vivo solo y siempre me ha gustado conocer ciudades y países. Soy argentino, pero me crie en México y llegué a Alemania en un mes muy frío, en el cual la ciudad se vestía de blanco y enfriaba mi rostro como un tempano de hielo, ¡y yo que odiaba el frío! Con el paso de los años me fui acostumbrando y aprendí a querer este maldito frío. 

Aquí en la misma Alemania aprendí el idioma, y por supuesto empecé trabajando como ayudante de producción, en una empresa de moda y confecciones. Cada día teniendo cuidado de que no faltasen las telas y los diseños saliesen perfectos; pero no sabía que en este puesto de trabajo duraría lo que dura un caramelo en la mano de un niño… a los meses me citó mi jefe, para informarme de que aquel trabajo ya no era para mí, que pasaba a ser encargado de planta.  

Ahí empezaron mis días de desfase. 

Aquí yo controlo, aquí yo dirijo, y doy órdenes y órdenes, puesto que si algo sale mal sería todo responsabilidad mía “así que, ¡soy un ogro!, para que me tomen enserio”. En realidad, este trabajo con mi personalidad me viene como anillo al dedo. Al inicio de mi ascenso me gané más de un enemigo y perdí a algunos amigos; sucede que nadie se entera, de que una cosa es el trabajo y otra cosa es la amistad. En fin, estaba feliz con mi vida y mi nuevo cargo. Por fuera de mi trabajo conocía chicas, luego quedaba con ellas y nada más que una cita. La verdad… es que no estoy preparado para una relación de verdad… ¡de solo pensarlo me pongo mal! 

Ahora llega el enredo, que está complicando mis días. Estoy exhausto de trabajar, el mundo atraviesa por una pandemia que nos ha cambiado la vida a todos. Para colmo de males, no me quedo quieto con las mujeres. Pues hace unos días vengo saliendo con una mujer que tiene cerca de cuarenta y tantos años ¡ok!, ¡bueno! Llevamos teniendo relaciones, ¡muy calientes!, eso sí… la pasamos muy bien juntos. Tanto que quedé con ella para tener una fiesta, es decir, más que una cita. Acudió su mejor amiga, Sarah; y mis mejores amigos Matheo y Daviel. En esta fiesta entre Claudia y yo no pasó nada, ya que se supone, “que nadie sabía ni lo más mínimo”; y es que… debíamos mantenerlo en secreto porque… CLAUDIA ES UNA MUJER CASADA.  Aquella noche los dos nos retiramos de la fiesta, pero cada uno por su camino, para no dar el cante. Hasta ahí todo bien. 

Lo que no sabíamos que pasaría es que Sarah se enrollaría con Matheo, ¿y quizás con Daviel?, el tema es que Sarah tiene marido y cuatro hijos, ¡aquí se complicó esto! 

“Puto móvil y puto WhatsApp”, Sarah cogió al día siguiente su móvil para escribirle a Claudia. En cuanto Claudia le respondió, Sarah empezó a contarle todo lo sucedido en la noche anterior; por supuesto Claudia no podía quedarse atrás, tenía que vomitar su propio secreto ante alguien y quien mejor que Sarah… las dos se saciaron hasta mas no poder, quizás hasta dejar sus dedos colorados, sus papilas dilatadas y sus cuerpos motivado después de tanta información. “Esto ya dejó de ser un secreto, puesto que ya hay más de un confidente”. Todo ello sucedió sin que tan siquiera supiese nada del asunto.  

Al día siguiente recibí un mensaje que rezaba: mi marido lo sabe todo. Mis ojos se cubrieron de espanto y me pregunté a mí mismo, ¿por qué me manda Sarah tal mensaje, ¡si ni siquiera tenemos nada!? Pronto llegaría la respuesta. Sarah me cuenta en ese repentino momento, que había hablado con Claudia por WhatsApp acerca de lo que hizo aquella noche con Matheo, y acerca de lo que Claudia tenía conmigo… hasta ahí muy bien todo, pero claro, Sarah no se percató de eliminar sus conversaciones. 

Cuando Sarah y Claudia terminan la conversación de cotilleos, Sarah deja el móvil sobre su mesa de noche y se dirige al baño, aquello no estaba mal obviamente; lo malo, lo horrible, lo siniestro, es que ahí, en el cuarto sobre la cama se encontraba su esplendoroso marido, “el toxico” durmiendo como un bebé… pero aquel bebé no dormía tan profundamente, fingía, ya que se había dado cuenta de las risas de Sarah frente al móvil, y aquello lo llenó de intriga. Sarah se dirige al cuarto de baño y cierra la puerta, él rápidamente toma el móvil de Sarah y al descubrir los hechos se da a la tarea de adjuntarse todo el material habido: fotografías de la fiesta, conversaciones de WhatsApp que implicarían a más personas que nada tuvieron que ver con la fiesta pero que podrían hacerme flaquear incluso a mí, vídeos que se grabaron en esa misma fiesta. Tardó menos de cinco minutos ejecutando dicho procedimiento. Tras terminar se incorpora en la cama, pero sigue inquieto así que se adentra en la cocina, para tomar un café, toma asiento y empieza a leer la conversación de su mujer más detenidamente. Su reacción está muy alejada de ser semejante al ataque de risa que tuvo su mujer, su cuerpo se destempla. Le entraría pues tal impotencia que querría gritar el nombre de Sarah tan fuerte que lo escucharía la ciudad entera. 

Phillip se llama el neurótico, el marido de Sarah. Éste se dirige a la alcoba para reclamarle a su esposa y sin esperarlo, Sarah utilizaría esto para echarle en cara que durante tres meses no le había tocado ni un pelo en la cama, habría exigido el divorcio y de paso lo habría echado de la casa negándole la vista a sus hijos.  

Aquí llegaba otro problema más para sumar a tal montaña 

Me enteré de todo mediante WhatsApp y lo primero que se me ocurrió fue llevarme las manos a la cabeza y gritar fuerte, “¡cacho de tontas!” Mi pregunta es, ¿por qué no pudieron eliminar todo el material? ¡es fácil!, ¡complicado no es! Bueno, lo hecho, hecho está… 

Lógicamente le escribo a Sarah para advertirle de que no hable con su marido vía WhatsApp, ya que, si todo se les va de las manos, puede volverse en nuestra contra. Sarah pensó que todo iría bien, lo que no se esperó, es que el marido empezaría a amenazarla de muerte y juraría acabar con todos nosotros, tanto laboral como psicológicamente y la más perjudicada en este asunto hasta la fecha es Claudia. 

Claudia atravesó diferentes crisis que no quiero mencionar, por tanto ella suele darle mil vueltas a la cabeza con asuntos como este, Y Phillip (el marido de Sarah), está jugando muy bien a este juego de destroce psicológico con ella, le ha escrito durante todos estos días y ha amenazado con contarle toda la verdad a su marido para que la deje en la calle, y es que si su marido se enterase de todo la pondrá con las maletas en la calle y vendrá después en mi contra, es decir, me veré en vuelto en un vendaval de puños y patadas. Phillip acosa constantemente a Claudia vía WhatsApp, “eres una puta, solo las zorras follan con otro hombre teniendo marido, aplastaré a Daniel y acabaré con todos vosotros, no dejaré que tengáis vida. Tu eres la culpable de que mi relación haya terminado. Eres una hija de puta, acabaré contigo y Daniel no tiene necesidad de venir a mi haciéndose el idiota porque de lo contrario se llevará dos ostias en la boca”. Es su pan de cada día, ella vive pues con el corazón en vilo, y yo aguardo con temor, no por las represalias sino más bien por tener que terminar hospedando a Claudia en mi casa y ver amenazada mi soledad hasta que pueda deshacer este entuerto.  

Phillip le ha contado a todo el mundo acerca de mi affaire con Claudia, acerca de la fiesta, y acerca de la infidelidad por parte de Sarah con Matheo. Sostuvo una ardua confrontación con David, donde le dejó en claro que mi turno aún está por llegar, que yo vivo justo enfrente de su casa, claro en su casa de ahora donde vive con su madre. Tuvo también una confrontación con Matheo, de la cual aún no tengo noticias.  

Pero lo terrorífico yace aquí: 

Él ha contactado con un abogado para denunciar nuestra fiesta, según dicen para denunciarme a mí también, no sé bajo que cargos. La semana pasada se puso en contacto con mi jefe y estuvieron platicando cara a cara porque ambos son amigos y se conocen desde hace bastantes años. Posteriormente a esa conversación, entré en la oficina de mi jefe para preguntar por una serie de documentos y tras obtenerlos me pidió que tomase asiento, yo ya sabía por dónde iba la cosa. Para resumirles, dije que se trataba de mi vida privada y que no debía hablar de ello, él me explicó que ya no era un asunto tan privado puesto que Sarah se dio de baja laboral por enfermedad durante tres días, de lo cual tengo constancia, pero esos tres días ya pasaron, y durante más de una semana no se ha sabido nada más de ella, no contesta a su teléfono y la última conexión data de hace diez días, ¿dónde está Sarah?, Matheo no apareció en el trabajo el último lunes tras haber estado tres días de vacaciones y Daviel fue dejado por su novia tras esa dichosa fiesta y tampoco apareció en el trabajo, MI CABEZA DUELE EN ESTE MOMENTO. No hay ningún documento o baja laboral más de Sarah en mi despacho, y necesito saber hasta donde llegaron esos videos y esas fotos, ¿Qué fue lo que filmaron?, ¿Qué fue lo que fotografiaron?, Sabrina me juró que todo el material fue borrado ¿Por quién me tomas?, me dijo cuando le pregunté acerca de ello, así que le creí, Claudia me dijo que no había nada más; pero después viene Daviel y me dice: Daniel, Phillip me ha enseñado  una foto tuya; después horas más tarde viene Claudia y me dice, perdóname, Phillip tiene un vídeo tuyo.  

Me pongo en contacto con un abogado, debido a que aquella noche se rompieron algunas reglas, recordemos que estamos en medio de una pandemia. Mi abogado empieza entonces una estrategia de maquillaje para emplazar adecuadamente todos los acontecimientos de aquella noche y que no parezca que se ha roto ni una sola norma del Lockdown. Le pregunto qué pasará con los vídeos acerca de lo que hicimos todos y lo que hice yo en esa casa, cosa que no debe ser sabida, y me dice que trabajará para que todo sea eliminado ya que es material privado. Una de esas conversaciones está haciendo peligrar mi puesto de trabajo. DEBES APRESURARTE ANTES DE QUE SE FILTRE MÁS MATERIAL EN FACEBOOK, le dije. 

Ahora por lo visto en mi trabajo soy un follador, soy una estrella porno. 

Él me dejo

La depresión al sonar de la aurora

 

El pasado se apartó dando un fuerte portazo, que hizo sacudir el polvo de cada esquina y el presente se posó de un lapo exigiendo que hiciese algo de inmediato con su vida; pero el futuro estaba ahí de pie en frente suyo, como un gran monstruo que quería devorarla y ella sin saber que hacer. Empe a pedir a su cuerpo con un vozarrón, un movimiento que ni siquiera un rayo al caer en la tierra podría moverse tan deprisa. Pasado cerrado, presente fugas, futuro que la tira hacía adelante sin saber si la puñetera línea del tiempo la está guiando o ahorcando…

Recorrió miles de calles no sin antes prohibirle a sus pies el cansancio, le impidió a su cuerpo marchitarse ante el calor, la lluvia y el viento, más sin embargo su cabeza parecía apartarse de sí. El tiempo pasaba tan deprisa y de repente las agujas del reloj se volvieron endebles ante la velocidad y el desgaste. En aquella casa tan terminada, tan decorada y organizada, nunca pudo saber si era ladrillo u otro material lo que la sostenía, estaba él… ¡ahí! Cansado, con un dolor inmenso e inexplicable, día tras día exigiendo más atención, exasperando sus cuerdas vocales a la voz de “¡para ya! ¡Descansa!” pero en aquel momento la audición no era una de sus mejores facultades. Incluso su visión se hacía cada vez más borrosa, cuando de repente su cuerpo le volvió a pedir de nuevo, que frenase con un dolor en el pecho y un rugido en el corazón causado por una fulminante bajada de tensión. Fue ahí, en esa milésima de segundo tan corta y exacta, que sintió que la fuerza que tenía y había construido se desmoronaba encima suya golpeando fuertemente contra su piel. Correr no le sirvió de nada, pues cuando sus labios se movían para explicarle al médico lo que su cuerpo le ocasionaba, le miraba como si de una loca se tratase, era una loca con una pequeña, estudios recién empezados, mientras la casa se desorganizaba y des-decoraba para abrir paso a una mudanza hacía una nueva casa y ciudad. Un proyecto para trabajar sin cesar, un hogar que necesita de su atención 24 horas al día, 7 días a la semana y un trabajo que reclama casi el mismo tiempo pero que en la regla exige solo 40 horas semanales, sin contar con que estaba afuera de su habla lingüística natural. Dejo de ejercitarse frecuentemente en el gimnasio hasta dejar de ir por completo y aún no se daba a la idea de que tuviera tiempo para fortalecer las piernas que la sostienen para cumplimentar con lo propuesto. Frente al médico, lo visualizo relajado ¡como quisiera ella estar así! Le dijo que había entrado en estrés, lo cual hacia que su corazón se acelerase, su cabello se cayese y bajase de peso tan deprisa que ni pudiese darse cuenta. Escribía él a puño y letra una receta médica en la cual prescribía unas vitaminas para el corazón, mientras le miraba incrédulo,

Y con tal receta en mano hubiera tomado ella también por loca a quien le hubiera advertido que vería los días llenos de polución, como si el coche más viejo y contaminante de Europa se hubiera paseado por cada uno de sus lugares de tránsito; debió entonces aquel coche dar más de mil vueltas a su paso, puesto que sus días terminaron negros e imposibles de inhalar. 

Una Madre con metas viéndose en una cama de dos metros sola, llorando inconsolablemente, tirando todo cuanto había querido por la borda… no podía más, le dolía el corazón, su pecho le pesaba, le oprimía como sin quererla soltar y cada musculo de su cuerpo había sido desgarrado, como si de los mordiscos de un león se tratase. No quería admitir que no podía seguir con sus estudios, no quería admitir que estaba entrando en una depresión y no quería admitir que se sentía como una pedazo de mierda. Llorar le ayudó a replantearse cosas. Buscó una nueva médica y le pidió que por favor le ayudase. Esperaba con ansias entrar en su consultorio, y de mientras seguía escuchando a más de uno preguntarle cada día, si se encontraba bien.

Ella mentía diciendo que sí, ya que con cada paso que daba sentía caer en un abismo… Llegó un fin de semana en el que su cuerpo se sentía demasiado deteriorado, pero de la sonrisa de su pequeña salió la fuerza necesaria para caminar con ella hasta el centro. Cuando regresó a casa, lo único que hizo fue romper en su cama a llorar.

En momentos una balanza pesa más que la otra y en muy pocas ocasiones se pone por igual. Ahí es cuando te das cuenta que debes soltar y liberar… a veces, solo a veces, te pierdes en un camino del que no sabes cómo salir, ya que no conoces el regreso. A veces, te miras y ves que ya no eres esa persona que solías ser. A veces, las personas dejan que te vayas de sus manos como polvo que sopla el viento.Somos mujeres y queremos ser de color.

Bastó una pastilla para tumbarse, fue como si en vez de una píldora hubiera ingerido golpes de cansancio encapsulado. Estuvo a punto de entrar en colapso, quizás solo por aquel individuo que le recetó tal medicamento.

Llegó el lunes, allí estaban ellas cara a cara, su estampa y la estampa de la médica solas en su consultorio. Ella la observaba fijamente esperando a que le explicase en su complicada lengua cuanta cosa le pasaba, mientras la miraba tímidamente al hablarle con voz quebrantaba. Sus ojos lagrimosos captaban todo un tono más cristalino y de cuando en cuando distorsionaban la realidad.

Su vergüenza estaba siendo eliminada por su dolor, no le importó que su chico hubiera entrado en aquel momento, ella solo quería que apareciese una buena respuesta a tantas preguntas o una solución a tanto sufrimiento… con lágrimas en sus mejillas y su voz temblorosa se dispuso a sacar de la cartera aquellas pastillas que estaba tomando para el corazón, ya que desde hace algún tiempo, sentía que no le hacían efecto.

Las puso sobre la mesa para que la médica las mirase. De repente esta se echó a reír, tomó las pastillas en sus manos, mientras explicaba que éstas eran las culpables del cansancio. Dejó de tomar las pastillas.

Después de tres semanas, su cuerpo notó la mejoría, aquel color grisáceo parecía que se apartaba de su lado, parecía que ya todo tenia la tonalidad perfecta y si le ponían a recoger algo del suelo, seguramente lo recogía sin perder fuerzas. Podía ir caminando sin tener que sentir aquellos mareos… sólo por una pastilla su cuerpo se puso en modo off. Así pensó que sus días continuarían, pero se equivoco.

Después de algunos meses, sintió la necesidad de cumplimentar aquel articulo. Ha pasado tiempo y es que habían pasado muchísimas cosas.

Últimamente sentía que un desconocido había entrado en su hogar y empezó a explorarlo todo, comenzó a apoderarse de cada parte de su casa, de sus pertenencias y de ella… despertó una mañana muerta de miedo, de desespero, pensando en que lo único que quería era la muerte, pensando en poner fin a su vida.

Y ahí sentía ella, que aquel desconocido le exigía que se quitase la vida, ahí tuvo el mayor miedo jamás sentido. Aquella mañana se levantó tan mal, que necesitaba ver urgentemente a su médica y allí se encontró después de una hora. Necesitaba por segunda vez que le ayudase y ésta le escuchó.

Le comentó que tenía miedo, que sólo quería llorar y que así llevaba días, que tenía pensamientos suicidas y que no quería continuar más con su vida, que su corazón continuaba igual. Se sentía más que perdida y tenía una hija a la cual no quería abandonar nunca.

Pidió ayuda y obtuvo ayuda. En cuanto esta mujer se enteró de todo, realmente se preocupó.

Su aspecto era deplorable. Sus ojeras estaban negras como si le hubiesen dado dos puñetazos, sus labios estaban mordidos y resecos, y cada día estaba más delgada.

Aquella mujer tan profesional inmediatamente le mandó con un psicólogo, pero como en Alemania nada es de inmediato. Tardo un tiempo en obtener una cita y tiempo era lo que no tenía, ya que cada día iba a peor.

Dejó de salir y vivía siempre en su cama, y cuando no, intentaba distraerse haciendo cualquier tontería.

En una semana encontró la psicóloga y ahí empezó la ayuda. Con el pasar de los días ella le explicó que estaba sufriendo una depresión y que tenía un estrés demasiado alto.

Por aquellos días en los que empezaron las sesiones, habían días buenos y días malos.

Uno de los peores días, fue cuando una noche se levantó de la cama para dirigirse a la cocina; estaba angustiada, algo que no sabe como describir. Sólo recuerda que se encontraba de repente con un cuchillo en su muñeca izquierda, el cual observaba detenidamente. Pero por suerte, algo en ella tocó su corazón y la hizo volver en sí. Ahí recordó que tenía una pequeña, que necesitaba de su madre… las lágrimas le brotaban de sus ojos, porque la verdad ella no quería vivir y tampoco le encontraba sentido a la vida.

Al día siguiente se encontró mejor, pero intentaba comprender por qué estaba tan mal y por qué se dejaba llevar, que le había hecho caer tan bajo.

Todo esto radicaba en sucesos ocurridos años atrás, dejó de conocerse y dejó de confiar en las personas, empezó a refugiarse en sus logros y en todo aquello que quería sin darse cuenta que necesitaba a sus amistades, tener tiempo para sí y para vivir.

Lo que más le duele a día de hoy, es que nadie se ha enterado que ha estado tan mal y que a día de hoy sigue en tratamiento, que ha sacado sus estudios con dificultades.

Llora y sufre al recordar todo esto, porque le resulta triste viendo lo mal que ha estado y todo lo que puede causar la depresión, le entristece que se hubiera convertido en una persona muerta y que la última parte que quedaba de si, haya podido gritar con desespero que necesitaba ayuda… hoy está viva y escribiendo gracias a su psicóloga, sigue sus estudios gracias a que su pareja y sus maestros le han ayudado, y a que se ha abierto a sus amistades; le esta costando pero lo esta intentando.

Hay que tener cuidado con el estrés o la depresión, porque puede cambiar de repente vuestra vida e incluso herir a las personas que más os quieren. Buscad siempre ayuda escuchad y dejad ser escuchados.la oruga que se convirtió en mariposa.

UNA VIDA A TU LADO

una amor eternoEres la vida que quiero.

Te amo…”

Te amo” – dijo el principito…

—“yo también te quiero” – dijo la rosa.

—“no es lo mismo”- respondió él…

Amar es tener confianza plena en que

pase lo que pase vas a estar por y para quien amas, no porque debas hacerlo y tampoco no porque tengas una posesión egoísta.

Amar es algo independiente al paso del tiempo, algo que no se ve determinado ni por las tempestades, ni por los inviernos. Amar es abrir un agujero de tiempo y espacio en el corazón para convertirse en padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el corazón tuyo, es decir, de la persona que amás, hay un agujero de la misma magnitud que el de uno. Dar amor no agota, por el contrario, aumenta la capacidad que los seres humanos tenemos de brindarlo, cosas maravillosas suceden con el acto de abrir el corazón y dejarse amar”.

—“Ya entendí” – dijo la rosa.

—“No entiendas, vívelo” -agregó el principito. 

«Tal y como pone en el libro».

No es cuestión de esperar el momento, de tener una primera cita, para con ello a los pocos minutos de haber terminado de beber una copa pasar a la siguiente fase lo más pronto posible; ya sea irse a la cama a tener un buen polvo, que te haga pasar un buen rato más no unos buenos y largos días, etc. No obstante, cuando encuentres aquella persona a la que por tanto tiempo has soñado encontrar, no necesitarás meterla entre las sabanas en cuestión de minutos. Cuando conoces a una persona, las cosas llegan en su debido momento sin forzar ninguna acción, de igual forma el respeto surge de ambas partes, de dicha manera el acto de follar en ese preciso instante pasa a un segundo plano “no quiero decir que tener relaciones sexuales no importe, porque si importa” la conversación será amena y con ella pasaran las horas tan deprisa, que lo que primero llega es el momento de dedicarse unhasta luego quedando en el corazón una sensación de vacío o necesidad hacia aquella persona. Ahí en ese lapsus de tiempo, es cuando dices le quiero conocer más que tener un buen polvo y solo quedar una noche. Ahí es cuando tu hilo rojo deja de enredarse con otras personas.

La forma de enamorar en los años cincuenta o por aquellas décadas incluso de los setenta se diferencia mucho de lo que es ahora, aquella esencia de luchar como antes por un amor ya parece significar poco. Recuerdo ir andando con una persona que me contó acerca de todo el trayecto que tenía que recorrer para ir a ver a su amada mujer y lo mucho que tardaba para llegar hasta ella, aquel hombre hacia hasta lo imposible e incluso luchaba contra viento y marea para solo ver a su novia durante una escasa hora. No importaba lo oscuro que se hiciera el camino, o que los tenebrosos arbustos que con el ruidoso movimiento de sus ramas como consecuencia del viento simularan que algo extraño iba a pasar; solo bastaba con echar un rato y quedar con un precioso recuerdo de haber visto a su más preciado tesoro. En aquellos tiempos se vivía de cortesías, de cartas, de sueños, de diarios, se vivía también así del permiso de los padres para que aceptasen, de alguna forma, a aquella persona que tanto adorabas; por el contrario, a día de hoy, la forma de enamorar a alguien está abarcando planos desmesurados, las solicitudes de amistad en las redes sociales son enviadas y reenviadas, pedir el número del teléfono móvil para mandar un WhatsApp es, más que una costumbre, una acción obligatoria para textear a esa persona de una forma incluso desbordada y poco elocuente, se está perdiendo incluso ese arte de conquistar mirando a los ojos de la persona que te gusta mientras le dices algo bonito; ahora, para descontento, se hace más bien poniendo las redes sociales como grandes intermediarias. ¡pocos son los chicos que entran en batalla! Es decir, la caballerosidad se está quedando en el olvido. Por esta cuestión las relaciones ya no duran ¿me equivoco? Lo dudo, vale decir que el amor sí existe, las personas que te dedican por horas, días, años la misma mirada que la del primer día, si existen, solo que se debe de conocer a la persona, se deben de tomar su tiempo dejando de lado las bellezas externas o conquistando a base de chat y fotos, llegando a platicas más profundas, que a deseos carnales para así poder lograr un mejor acercamiento ¡y es que no es difícil!.

Un cuerpo bien hecho, nos atrae a todos al igual que una cara bonita. “yo solo me he fijado en la belleza exterior cuando he estado sola, pues lo único que quería era un rollete de unos días, de igual forma no he necesitado mantener una platica con estas personas más a fondo, ya que no me interesaba saber mucho de sus vidas”. Ya cuando se ha tratado de tener a alguien a mi lado, sin duda he sabido elegir muy bien a la persona con la que he querido compartir mi tiempo y espacio…, no he pretendido tener al mejor cuerpazo en mi cama por días y años, cuanto menos una cara preciosa que no me brinde lo que más necesito: serenidad, seguridad y alegría. He buscado quien me ame, quien luche por mi y me demuestre que todo a su lado vale la pena, esperando de él, que si caigo sea capaz de apoyarme y levantarme del suelo «el es mi príncipe».


No quisiera bajarme nunca de la nube en la que me encuentro bailando desde hace cinco años, no quisiera que el día de mañana todo lo que llevo construyendo, con mi pareja se desmoronase en un abrir y cerrar de ojos… cada que hablo de mi relación lo hago con un absoluto amor, puesto que cada ladrillito construido nos a tocado currarnoslo como dos locos. Por eso digo que el amor puro si existe, el amor sin medidas, el amor sin intereses o acuerdos. Carta a mi compañero de viaje “mi marido”

Todo, absolutamente todo me hace pensar en las cosas, que como seres humanos hacemos mal y las buenas costumbres que dejamos atrás aferrándonos a malas costumbres. Cuantas personas se preocupan hoy en día de cuidar de su pareja, en ver que si hacen algo mal lo aceptan y reparan el error… un error ya no es tan grave, siempre hay una excusa y si no un que más da, hoy se enfada mañana volverá a estar bienpues yo río, lloro y sueño tanto despierta como dormida y quiero compartir un sueño que tuve hace poco, porque me lleno el alma de alegría. Este sueño fue mientras dormía.

soñé con un conejo o ariete enano cruzado con un angora, estos conejos son pequeños de patas finas y cortas, las orejas miden entre cinco y ocho centímetros de largo, su cabeza es muy redondeada con un morro prominente, su cabeza está más cerca de su cuerpo, tienen un pelaje abundante y suave. Aquel sueño me hizo gracia, el conejo de abundante pelaje paseaba por mi cama saltando en mi espalda produciéndome un deleitoso cosquilleo. No quería que el conejo de pelaje suave dejase de saltar ni de pasar su pelaje sobre mi piel pero de repente una mano, que se poso en mi cadera me trajo de nuevo al ahora, a una realidad en la que el conejo ya no existía para seguir acariciando mi espalda, a continuación seguí sintiendo la misma sensación y dije a mis adentros ¿pero qué es esto? Era algo abultado y con un tacto suave “no era como el algodón”era más bien como sentir la sensación de un pincel con el que se aplica el rubor o los polvos en la cara. Me di la vuelta y ahí estaba el zambullendo su cabeza en mi espalda, ¿pero donde quería meter aquel pelaje? Asociar a un conejo con el pelo de mi chico “que cosa más tierna, que te sueñes con un animal tan hermoso, y que lo hermoso termine siendo real”. A los pocos minutos, después de seguir flotando su cabello en mi espalda y yo dejándome de tan atrayente placer, y morfeo dejando en paz a mi chico empece a matarlo a besos, mientras le contaba mi más importante sueño. El sonrío dedicándome su más apuesta mirada al igual que me daba un apetecible beso. Con tan maravilloso soñar y con tan hermoso despertar ¡ya tenia más que hecho mi día!

En ese momento empece a pensar en las tantísimas opiniones de la gente, que piensan y disciernen que después de cuatro años de relación empieza la cuesta más complicada, pues aquello define si la relación continua o termina. Aquello es ¡falso! cuando se ama sin medidas no existe años que puedan acabar con los sentimientos, que se sienten por otra persona.

Doy crédito, de que cuando me enamoré, fue desde el primer momento para no dejar de seguir amando a la persona que me acompaña cada día. Si el amor en una pareja se termina en cuatro años, luego de eso no hay amor más que costumbre. Entonces ¿como se llama lo mío? Ahora se que quienes piensan de esta forma no conocen el amor verdadero, sin intereses ni medidas… No se puede intentar sostener algo que ya no vale por querer seguir al lado de esa persona, llamadlo costumbre o lo que sea, porque yo no quiero caer en una costumbre o sostener mi relación por algunos u otros motivos. La felicidad no se regala ni se compra.

Que lo que hagas no lo arruine la demás gente, que lo que digas salga de tus labios más no de un mensaje, que tu felicidad llegue lejos sin necesidad de sostener ladrillos que se desmoronan con cada paso que das”. No sabía quien era.

Somos pasajeros…

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