La depresión al sonar de la aurora

 

El pasado se apartó dando un fuerte portazo, que hizo sacudir el polvo de cada esquina y el presente se posó de un lapo exigiendo que hiciese algo de inmediato con su vida; pero el futuro estaba ahí de pie en frente suyo, como un gran monstruo que quería devorarla y ella sin saber que hacer. Empe a pedir a su cuerpo con un vozarrón, un movimiento que ni siquiera un rayo al caer en la tierra podría moverse tan deprisa. Pasado cerrado, presente fugas, futuro que la tira hacía adelante sin saber si la puñetera línea del tiempo la está guiando o ahorcando…

Recorrió miles de calles no sin antes prohibirle a sus pies el cansancio, le impidió a su cuerpo marchitarse ante el calor, la lluvia y el viento, más sin embargo su cabeza parecía apartarse de sí. El tiempo pasaba tan deprisa y de repente las agujas del reloj se volvieron endebles ante la velocidad y el desgaste. En aquella casa tan terminada, tan decorada y organizada, nunca pudo saber si era ladrillo u otro material lo que la sostenía, estaba él… ¡ahí! Cansado, con un dolor inmenso e inexplicable, día tras día exigiendo más atención, exasperando sus cuerdas vocales a la voz de “¡para ya! ¡Descansa!” pero en aquel momento la audición no era una de sus mejores facultades. Incluso su visión se hacía cada vez más borrosa, cuando de repente su cuerpo le volvió a pedir de nuevo, que frenase con un dolor en el pecho y un rugido en el corazón causado por una fulminante bajada de tensión. Fue ahí, en esa milésima de segundo tan corta y exacta, que sintió que la fuerza que tenía y había construido se desmoronaba encima suya golpeando fuertemente contra su piel. Correr no le sirvió de nada, pues cuando sus labios se movían para explicarle al médico lo que su cuerpo le ocasionaba, le miraba como si de una loca se tratase, era una loca con una pequeña, estudios recién empezados, mientras la casa se desorganizaba y des-decoraba para abrir paso a una mudanza hacía una nueva casa y ciudad. Un proyecto para trabajar sin cesar, un hogar que necesita de su atención 24 horas al día, 7 días a la semana y un trabajo que reclama casi el mismo tiempo pero que en la regla exige solo 40 horas semanales, sin contar con que estaba afuera de su habla lingüística natural. Dejo de ejercitarse frecuentemente en el gimnasio hasta dejar de ir por completo y aún no se daba a la idea de que tuviera tiempo para fortalecer las piernas que la sostienen para cumplimentar con lo propuesto. Frente al médico, lo visualizo relajado ¡como quisiera ella estar así! Le dijo que había entrado en estrés, lo cual hacia que su corazón se acelerase, su cabello se cayese y bajase de peso tan deprisa que ni pudiese darse cuenta. Escribía él a puño y letra una receta médica en la cual prescribía unas vitaminas para el corazón, mientras le miraba incrédulo,

Y con tal receta en mano hubiera tomado ella también por loca a quien le hubiera advertido que vería los días llenos de polución, como si el coche más viejo y contaminante de Europa se hubiera paseado por cada uno de sus lugares de tránsito; debió entonces aquel coche dar más de mil vueltas a su paso, puesto que sus días terminaron negros e imposibles de inhalar. 

Una Madre con metas viéndose en una cama de dos metros sola, llorando inconsolablemente, tirando todo cuanto había querido por la borda… no podía más, le dolía el corazón, su pecho le pesaba, le oprimía como sin quererla soltar y cada musculo de su cuerpo había sido desgarrado, como si de los mordiscos de un león se tratase. No quería admitir que no podía seguir con sus estudios, no quería admitir que estaba entrando en una depresión y no quería admitir que se sentía como una pedazo de mierda. Llorar le ayudó a replantearse cosas. Buscó una nueva médica y le pidió que por favor le ayudase. Esperaba con ansias entrar en su consultorio, y de mientras seguía escuchando a más de uno preguntarle cada día, si se encontraba bien.

Ella mentía diciendo que sí, ya que con cada paso que daba sentía caer en un abismo… Llegó un fin de semana en el que su cuerpo se sentía demasiado deteriorado, pero de la sonrisa de su pequeña salió la fuerza necesaria para caminar con ella hasta el centro. Cuando regresó a casa, lo único que hizo fue romper en su cama a llorar.

En momentos una balanza pesa más que la otra y en muy pocas ocasiones se pone por igual. Ahí es cuando te das cuenta que debes soltar y liberar… a veces, solo a veces, te pierdes en un camino del que no sabes cómo salir, ya que no conoces el regreso. A veces, te miras y ves que ya no eres esa persona que solías ser. A veces, las personas dejan que te vayas de sus manos como polvo que sopla el viento.Somos mujeres y queremos ser de color.

Bastó una pastilla para tumbarse, fue como si en vez de una píldora hubiera ingerido golpes de cansancio encapsulado. Estuvo a punto de entrar en colapso, quizás solo por aquel individuo que le recetó tal medicamento.

Llegó el lunes, allí estaban ellas cara a cara, su estampa y la estampa de la médica solas en su consultorio. Ella la observaba fijamente esperando a que le explicase en su complicada lengua cuanta cosa le pasaba, mientras la miraba tímidamente al hablarle con voz quebrantaba. Sus ojos lagrimosos captaban todo un tono más cristalino y de cuando en cuando distorsionaban la realidad.

Su vergüenza estaba siendo eliminada por su dolor, no le importó que su chico hubiera entrado en aquel momento, ella solo quería que apareciese una buena respuesta a tantas preguntas o una solución a tanto sufrimiento… con lágrimas en sus mejillas y su voz temblorosa se dispuso a sacar de la cartera aquellas pastillas que estaba tomando para el corazón, ya que desde hace algún tiempo, sentía que no le hacían efecto.

Las puso sobre la mesa para que la médica las mirase. De repente esta se echó a reír, tomó las pastillas en sus manos, mientras explicaba que éstas eran las culpables del cansancio. Dejó de tomar las pastillas.

Después de tres semanas, su cuerpo notó la mejoría, aquel color grisáceo parecía que se apartaba de su lado, parecía que ya todo tenia la tonalidad perfecta y si le ponían a recoger algo del suelo, seguramente lo recogía sin perder fuerzas. Podía ir caminando sin tener que sentir aquellos mareos… sólo por una pastilla su cuerpo se puso en modo off. Así pensó que sus días continuarían, pero se equivoco.

Después de algunos meses, sintió la necesidad de cumplimentar aquel articulo. Ha pasado tiempo y es que habían pasado muchísimas cosas.

Últimamente sentía que un desconocido había entrado en su hogar y empezó a explorarlo todo, comenzó a apoderarse de cada parte de su casa, de sus pertenencias y de ella… despertó una mañana muerta de miedo, de desespero, pensando en que lo único que quería era la muerte, pensando en poner fin a su vida.

Y ahí sentía ella, que aquel desconocido le exigía que se quitase la vida, ahí tuvo el mayor miedo jamás sentido. Aquella mañana se levantó tan mal, que necesitaba ver urgentemente a su médica y allí se encontró después de una hora. Necesitaba por segunda vez que le ayudase y ésta le escuchó.

Le comentó que tenía miedo, que sólo quería llorar y que así llevaba días, que tenía pensamientos suicidas y que no quería continuar más con su vida, que su corazón continuaba igual. Se sentía más que perdida y tenía una hija a la cual no quería abandonar nunca.

Pidió ayuda y obtuvo ayuda. En cuanto esta mujer se enteró de todo, realmente se preocupó.

Su aspecto era deplorable. Sus ojeras estaban negras como si le hubiesen dado dos puñetazos, sus labios estaban mordidos y resecos, y cada día estaba más delgada.

Aquella mujer tan profesional inmediatamente le mandó con un psicólogo, pero como en Alemania nada es de inmediato. Tardo un tiempo en obtener una cita y tiempo era lo que no tenía, ya que cada día iba a peor.

Dejó de salir y vivía siempre en su cama, y cuando no, intentaba distraerse haciendo cualquier tontería.

En una semana encontró la psicóloga y ahí empezó la ayuda. Con el pasar de los días ella le explicó que estaba sufriendo una depresión y que tenía un estrés demasiado alto.

Por aquellos días en los que empezaron las sesiones, habían días buenos y días malos.

Uno de los peores días, fue cuando una noche se levantó de la cama para dirigirse a la cocina; estaba angustiada, algo que no sabe como describir. Sólo recuerda que se encontraba de repente con un cuchillo en su muñeca izquierda, el cual observaba detenidamente. Pero por suerte, algo en ella tocó su corazón y la hizo volver en sí. Ahí recordó que tenía una pequeña, que necesitaba de su madre… las lágrimas le brotaban de sus ojos, porque la verdad ella no quería vivir y tampoco le encontraba sentido a la vida.

Al día siguiente se encontró mejor, pero intentaba comprender por qué estaba tan mal y por qué se dejaba llevar, que le había hecho caer tan bajo.

Todo esto radicaba en sucesos ocurridos años atrás, dejó de conocerse y dejó de confiar en las personas, empezó a refugiarse en sus logros y en todo aquello que quería sin darse cuenta que necesitaba a sus amistades, tener tiempo para sí y para vivir.

Lo que más le duele a día de hoy, es que nadie se ha enterado que ha estado tan mal y que a día de hoy sigue en tratamiento, que ha sacado sus estudios con dificultades.

Llora y sufre al recordar todo esto, porque le resulta triste viendo lo mal que ha estado y todo lo que puede causar la depresión, le entristece que se hubiera convertido en una persona muerta y que la última parte que quedaba de si, haya podido gritar con desespero que necesitaba ayuda… hoy está viva y escribiendo gracias a su psicóloga, sigue sus estudios gracias a que su pareja y sus maestros le han ayudado, y a que se ha abierto a sus amistades; le esta costando pero lo esta intentando.

Hay que tener cuidado con el estrés o la depresión, porque puede cambiar de repente vuestra vida e incluso herir a las personas que más os quieren. Buscad siempre ayuda escuchad y dejad ser escuchados.la oruga que se convirtió en mariposa.

la oruga que se convirtió en mariposa.

la oruga hizo su metamorfosis
Todo empezó sin siquiera llegar a creer que estabas ahí, sin saber que ya tu corazón latía desmesuradamente. Empezaste a acompañarnos en cada entrenamiento en el gimnasio. Nunca sentí que estuvieras dando cada paso con nosotros e hiciste que se nos detuviera el tiempo, solo sabíamos vivir el uno para el otro y de un día para otro todo cambió, empezamos a vivir ¡solo para ti! De dicha forma pasaron tres estaciones, vimos como los copos de nieve caían sobre nuestros abrigos y sentíamos el frío golpear con crudeza nuestros rostros, después el sol fue brillando haciendo los días aún más claros, parece que fuiste tú quien hizo que los días se vistieran de primavera para papá y mamá. ¡En primavera! aquella estación en la que nos dimos cuenta de que ya existías, siendo aquella oruga que hace su metamorfosis, convirtiéndose así en una mariposa, de tal forma nos acompañaste en cada estación. El agua atravesó por su estado más cálido y la sonrisa del sol en forma de rayos se reflejaba en ella mientras yo abrazaba mi estómago, quedando pues plasmado aquel momento en una foto, para ese entonces con el verano a flor de piel, las fiestas y colores de alegría por las calles de Bamberg, la ciudad en la que naciste y la cual mamá menciona en sus post, habían tomado lugar. La cuenta regresiva se puso en marcha, ya era septiembre. Cada uno de nuestros pasos se hacía más pesado, puesto que tu ya estabas más que formada; juntas paseabamos por las grises calles de la ciudad admirando cada hoja que se vestía de color naranja, ocre y rojo. Vimos tus ojos cuando cayó el primer copo de nieve… por aquel momento ya era pues otoño, la estación del año que elegiste para venir al mundo y ver con tus propios ojos. Lograste que se mezclaran sentimientos, estaciones y realidades entre dos personas que deseaban tu llegada con locura mi pequeña oruga.No sabía quien era.

Por tí empezó a cambiar mi manera de pensar, de ver la vida. Mi cuerpo y mi forma de administrar el tiempo también cambiaron. El primer mes no sentí más que una leve molestia, cuando me disponía a correr en la cinta del gimnasio, justo ahí en ese corto lapsus nuestros corazones se aceleraron. Te agobiaste de una manera tan desesperante que dijiste —¡perdona! ¡Mamá! estoy aquí, ¡pero aun no lo sabes! ¡toc! !toc!—. Llamaste tan fuerte, reclamaste con tanta autoridad tener un poco de calma, que me hiciste quedar todo un santo día tirada en la cama, pensando que aquel dolor era ese mal insoportable, llamado menstruación, aquel demonio que posee a todas las mujeres. No tenía ni idea que ya me estabas exigiendo ir con más cautela por la vida, debido a ello, yo te hacia ver las estrellas con todo mi movimiento forzado a modo Hulk… Al segundo mes me acompañaste a España y en cuanto pise territorio español recuerdo que empezaron la lluvia de fotos “era una loca posesa con ellomamá miraba aquellas fotos dándose cuenta de que su cara era calaverezca; quien me diría que todo aquello era ocasionado por mi pequeña hija. Cuando justamente debí hacerme un tratamiento dental, recuerdo que el odontólogo me pregunto —¿estás embarazada?—, debido al protocolo a seguir para aplicar anestesia en un paciente… enseguida respondí abruptamente —¡NO!—. Así que firme cuanto consentimiento necesito la clínica de mi parte. Seguí adelante con el tratamiento pero cuatro días después, con tu abuela paterna al lado, fue cuando finalmente supe de tu existencia, el ginecólogo me lo dijo y con aquella noticia nuestras vidas volcaron impresionantemente, pusiste todo patas arribas, nos subiste y nos bajaste del cielo. Aplazamos cuantas cosas teníamos en mente y es que tu desde ese momento empezaste a ser lo más importante en el mundo entero. Adiós deseos de empezar mis estudios… otro año más aplazados, “fue lo primero que pensé” pero daba igual y ahora da igual, todo pasa con un fin…

Empezaste a crecer dentro de mí y yo empecé a retratarte cada que podía viendo como cambiabas mi físico, cada foto era un mundo y mi cara todo un poema, convertiste mis pequeños bustos en unos ENORMESSS “esa pequeña experiencia no me gusto, respeto a las que tengan busto grande, ¡no es lo mío! Así que seguiré cantando la canción de Shakira a mi chico “suerte que mis pechos sean pequeños y no los confundan con montañas.” Mis caderas dejaron de ser estrechas empezando a darle cabida poco a poco y preparándose también para que llegado el momento pudieras salir formidablemente; mis piernas se hicieron más gruesas; mis pies y manos estaban como un embutido de jamón… y así cada parte de mi ser continuó transformándose hasta el último día de tu llegada. Ahora mamá escucha de boca de papá —se te ve cara de más edad—. Yo digo que —de mano de la edad llega la experiencia.SPhotoEditor-20180206_184911.jpg

El día 12 del 11 del 2017 empezaste a inquietarte para pedir a la tierra que te pusiese los pies en el suelo o tu cuerpo en nuestros brazos, te agobiaste tanto que mi cuerpo empezó a sentir esos dolores conocidos como contracciones, aquellos dolores tan mencionados por mis amigas y no amigas. Siento decirlo, ¡no supe sobrellevarlo! y cuando tenía cinco de dilatación pedí la epidural, ¡lloraba del dolor!, no obstante cuando este se aplacaba sonreía e incluso hacia bromas, hasta que no soportaba más y parecía una cría a la que le quitaban su caramelo para hacerla llorar. Aquel día pensaba y me preguntaba —¿qué de bonito tiene esta experiencia?—. Dado que cada dos por tres me tenían que mirar el toto y metermen los dedos, ves pasar a una enfermera… a dos… a tres… y cuando no, a cuatro y así sucesivamente, pero… ¿cuantas me tuvieron que mirar? Por lo menos siete personas, y eso que aquello era solo para saber cuánto de dilatación tenía. Hasta que de repente en los monitores el corazón de mi hija no se escuchaba, pues se iba ralentizando, las médicas hacían todo lo 8 a observar ya que no entendíamos nada de lo qué estaba pasando. Me suministraron un medicamento, el cual aunque ayudaba a que el corazón de la bebe pudiese latir con total normalidad, también hizo que mi corazón se acelerara en dicho momento, yo escuchaba de las médicas —¡Monik! ¡Respira fuerte!¡vamos! ¡Continua así!— Y yo así lo hacia, pero mi cuerpo empezaba a temblar y mi corazón no era más que una bomba de tiempo dentro de mi cuerpo, pensé por un segundo que yo aquello no lo soportaría… tres veces fueron las que tuve que soportar aquella sensación e impotencia, dado que tres veces el corazón de mi pequeña dejo de escucharse en los monitores; tuvieron que extraer sangre de su cabeza introduciendo unas pinzas y agujas. El silencio se hizo en mí. Escuche que me decían —el problema del corazón no es por la azúcar, así que no sabemos que le está ocasionando ésto—.

por favor quien tenga azúcar en el embarazo, que tome todas las medidas y cuidados posibles para ambos. Luego puede traer consecuencias”. Una semilla.

El último intento para que la bebe estuviera bien fue el momento en que hicieron que ella abandonara mi cuerpo, porque no aguantaría más. Nació Ainhoa “una pequeña llena de fuerza y carácter”, aquella que desde su primer día de vida nos asustó.Carta a mi compañero de viaje “mi marido”

Sufrir de vergüenza en estos casos no vale de nada, quiero decir, que en ese instante, si tienes o sufres de alguna vergüenza, ¡tranquila mujer! que la terminas perdiendo, desde ese instante dejas de enterarte que los demás existen.

Ahora que estoy frente al ordenador escribiendo para vosotros os digo que la experiencia lo tiene todo de especial, cada dolor, cada hora o minuto que pasan son especiales, el día del parto ¡odiaba a mi chico y a su móvil! Todo lo quería grabar, a todo le tomaba fotos y yo pensaba —me gustaría partir su móvil en mil pedazos, yo pasando dolores y el grabando…—. Dejad que ellos hagan aquel trabajo, porque luego lo vais a agradecer, luego podréis ver lo especial que fue el día en que vuestro bebe llego al mundo. Vais a reír y a criticar vuestra cara de poseídas “es hermoso”.

A día de hoy me encuentro cansada, con sueño cada día, me despierto ojerosa, mi pequeña bebe solo quiere dormir de día y jugar de noche o simplemente llorar y llorar… he llegado a un punto en el que por más experiencia que tenga con los bebes y esta sea mi primer hija he querido llorar ¡y he llorado! ¿Por qué? Porque las mujeres no somos de hierro. Empezar a andar por dicho camino no es fácil. Primero hemos sido hijas que madres. Luego, puede decirse, que los que están a tu alrededor no comprenden esta cuestión, solo tu madre entiende lo que es y solo tu madre quisiera cuidarte como tu cuidas de tu nueva criatura, solo una mujer que ha sido madre puede entender todo ello, aunque algunas olvidan lo que ellas tuvieron que vivir por aquel entonces.

Las noches se convierten en más que un trabajo, las noches te golpean fuerte y encima debes seguir de pie al día siguiente. Sientes que quieres coger y gritar a solas, pero cuando le miras la carita de ternura a tu bebe cada dolor y cada tristeza se esfuman por segundos, minutos y horas, es ahí cuando te pierdes en el tiempo. Ahora sé lo que es ser madre primeriza teniendo lejos a mi madre y a mi familia. Afortunadamente tengo a mi pareja dando lo mejor de sí como padre, pero para mí éste asunto no deja de ser pesado… siento que no existo, siento que no hay alguien que comprenda el por qué de mi cambio o el por qué de mi silencio, siento que solo puedo ser catalogada como alguien que simplemente cambio su forma de ser o temperamento, y que las personas a mi alrededor simplemente se hacen preguntas del por qué de dicho cambio. Es tanto para mí que incluso lo que tengo preparado para hacer en el día, no logro completarlo. Es frustrante ya que siento que no estoy a la altura.

Afortunadamente sé que estas cosas a la vez las disfruto e intento ver a pesar del cansancio todo lo absolutamente positivo que hay en todo ello.

Creo ¡no sé! que para más de una madre lo que yo escribo no son más que cosquillitas, pues lo entiendo ya que a demasiadas madres les ha tocado solas y el vivo ejemplo más grande es el de la mujer que me trajo al mundo o el de mis hermanas. Es aquí cuando me pregunto ¿por qué lloro? Si lo mío no es más que una miniatura al frente de la experiencia de mi madre y hermanas. Lo que pasa es que no dejas de sentirte desprotegida y no obstante debes proteger a semejante vida tan pequeñita que tienes en tus manos.

Sé que el cansancio pasará, que ello es cuestión de dos meses o quizás tres, sé que luego me responderé a mí misma millones de preguntas que tengo sin respuesta.

¿Sabéis que ha sido lo más difícil? El miedo de los primeros días, cuando llegaba la noche sentía un soplo en el corazón, lo cual automáticamente me hacía tirar de la cama o de donde estuviese del susto que me daba, llegue a pensar que algún medicamento de los que me pusieron en el hospital me había sentado mal, pero no. No era aquello ¡era yo! ¡era mi miedo! era aquel pánico que nos abraza cuando estamos pequeños, cuando mamá se aleja y no la vemos, cuando nos pasa algo y mamá no está, así pues el miedo se hace más grande. De tal forma era mi miedo, ya que soy una persona tan cerrada no quería hablarlo con nadie y lloraba sola fui tonta un consejo “no hagáis estas cosas, es más de fácil hablarlo y sentirte desahogada” yo me encargue de hablarlo con mi pareja y mi madre, desde el día en que decidí contarles exactamente lo que sentía, todo por aquello por lo que estaba pasando y lloré como una niña, deje de sentirme desprotegida al instante. Mi chico me acobijaba con su regazo durante las noches, aquello es un apoyo bastante importante.

Veo que no es fácil ser madre, no porque cuides tengas que cuidar de tu bebe, sino porque siempre necesitas un apoyo, necesitas de afecto por parte de los demás. Me da tristeza saber lo que han podido sufrir las personas que conozco, que son madres solteras, para las cuales cuando ha llegado la noche, lo único que se encuentran es a su pequeña criatura entre sus brazos ayudándoles a sentir seguridad ¿pero y ellas? Creedme, es algo de campeonas una realidad enfrentar a la soledad… No hay nada en el mundo que le gane al ser madre soltera o madre soltera sin familia. No hay sentimiento más grande que sostener a tu pequeño entre tus brazos, arroparlo con tu calor y arrullarlo con tu mirada. Pero con tu mente saber que tu madre no te puede dar un abrazo con sus delicadas palabras, puesto que sabes que esta ya no ésta. Ahora las hojas que quedaron en blanco en un libro de madre e hija, las terminarás rellenando tú con tu bebe. Ese será el camino recorrido para aquellas que no disfrutaron de su madre.

una vida dentro de mí.

Una mañana desperté estando en la finca de mi abuelo, por aquel tiempo yo tenia apenas ocho años. Recuerdo que el frío que hacia en aquel montañoso destino fue lo que hizo que abriera mis ojos; levante las sabanas para reincorporarme, saqué un pie de la cama al terminar aquel movimiento mi pie rozó con la fría madera que había por el suelo en la hacienda, mis bellos se pusieron de punta , era demasiado frío para mi. No quería salir de la cama, más sin embargo debía hacerlo ya que me encantaba salir a caminar con mi abuelo, salir a coger café o simplemente verlo sembrar sus cultivos.Somos pasajeros…

Cuando salí del cuarto, me quede en el corredor mirando la niebla tan blanca que rodeaba nuestra finca… mis ojos habían perdido todas y cada una de las montañas, las cuales se desaparecieron por obra de la espesa neblina, tampoco veía la inmensa variedad de flores que había justo en frente al corredor y en el camino de llegada. Incluso ni el enorme cafetal que teníamos cultivado a unos escasos metros se podía divisar, solo podía ver el corredor, los cuadros y las flores que colgaban de la pared o la madera rustica con la que estaba hecha la finca. Escuchaba sí el cantar de los pájaros pero imposible saber donde se posaban, seguro por ahí en las copas de los arboles con sus polluelos. De repente se me vino un agradable aroma, un aroma a chocolate ¡era tan agradable!, porque el chocolate lo hacia mi abuela en el fogón de barro y este le daba un toque especial al chocolate, la leche o las comidas ¡daba gusto comer en la finca! Daba gusto disfrutar de cada pequeña cosita “aquello era lo que me daba el Cairo Valle” aquella mañana al terminar de probar aquel chocolate, quería ducharme pronto, arreglarme para así salir con mis largas botas y pisar la tierra fresca, sentir el olor a campo o tan solo ver como mi abuelo sembraba las semillas.

Sabéis ¿que el sembrar una semilla no se trata solamente de cavar un agujero y enterrarla? No, claro que ¡no! Me pude dar cuenta, que sembrar una semilla se trata de tener primero pasión, amor y paciencia. Se trata de prestarle cuidado, atención, que la tierra este en buenas condiciones, que la tierra este abonada. Sobre todo necesitamos sol y agua.

Una semilla debe de ser cuidada, debe ser bien tratada, porque así aquella semilla dará buenos y lindos frutos. Aquella experiencia me enseño algo, me enseño a adorar hasta lo más mínimo que la vida me ha dado.

Somos semillas hechas con amor, paciencia y dedicación. al principio no supe tener paciencia o quizás no sabia darle al tiempo, tiempo; no supe entender lo que la vida me había enseñado ya que no lo supe aplicar en su debido momento. Aquella enseñanza me dio pautas para el día de hoy saber que la semilla que tanto yo buscaría, la iba a obtener con aquellas cosas tan esenciales que aprendí en la finca de mi abuelo.

no es absurdo, aquello ha sido una gran enseñanza”No sabía quien era.

El hecho de querer ser la madre tierra para hacer florecer lo más lindo que la vida me pudiese dar, no estaría a día de hoy en las manos de un ginecólogo, en cuanto a que no determinaría con pruebas o tratamientos si seria madre o no. “Me encontraba en diciembre del 2016 en Huelva- España para pasar la navidad con mi madre y mis hermanos por aquella navidad tenía una cita con mi ginecólogo, puesto que quería saber si estaba bien para poder quedar embarazada “hasta pensaba que lo estaba al tener un retraso de dos meses aproximadamente”. La sorpresa fue desgarradora “yo no ovulava, aparte tenia ovario poliquístico” todo esto conllevaba a empezar un tratamiento, aquel tratamiento no se podía hacer en aquel mes, ya que yo vivo en Alemania y era imposible prolongar mi estancia durante un mes o dos meses más en España, el tiempo suficiente que duraría el primer tratamiento. Cuando este ginecólogo me dio tal noticia, yo solo trague quedándome callada, no quería lastimas, ni mucho menos preguntas “nuestra busqueda iba para un año y medio”… lógicamente esto me causo por algunos días daños emocionales, daños que poco a poco empecé a estudiar. Lo valioso era tener a mi pareja más cerca que nunca dándome su apoyo incondicional, explicándome la cantidad de tratamientos que hay hoy en día para poder quedar embarazada y yo ver que no podía ser negativa puesto que mi relación también importaba. Luego tal vez por miedo, pregunte a mi chico ¿aun te quieres casar conmigo? A lo cual el respondió —Desde el primer momento que te hice mi novia te acepte tanto para lo bueno como para lo malo—. Dos meses después nos dimos el sí quiero.Carta a mi compañero de viaje “mi marido”

Un mes más tarde, mi vida solo se basaba en buscar plaza para mis estudios, seguir con el alemán, el gimnasio, buscar trabajo, mi blog y mi familia. En marzo del 2017 viajé de nuevo a España por temas personales me sentía tranquila puesto que desde el primer momento pensé en hablarle del tema a los que me rodean, con total naturalidad, dado que había empezado algo llamado aceptación, más no resignación.

Semanas más tarde de estar allí me enteré de que tenía cinco semanas de embarazo, es decir, me quede embarazada el mismo mes que me case “fue una enorme sorpresa”.

Nada se da cuando tú lo forzás o cuando tú piensas que debe de ser ya mismo… cuando se quiere algo, solo se trata de hacer las cosas con amor, pasión y paciencia. Luego solo queda esperar

la espera es la que nos mata”.

No conocemos nuestro cuerpo, tampoco los demás lo conocen. El cuerpo actúa cada mes como el quiere, sin necesidad de forzarlo, aunque hay lógicamente enfermedades que te hacen estéril, sobra decir que igual que a una mujer le puede ocurrir a un hombre también.

Cuando empezamos a buscar nuestro bebe cada mes esperaba a que faltase mi menstruación, lo cual cada mes era fallido, luego viaje a España enterándome de aquella noticia. Todo este circulo dejo en mi un ende nuevo… primero empecé a estudiar la gravedad de la situación y me dije a mi misma.

<<Monik si llega un momento dado y no puedes tener un hijo no va a pasar nada, porque la vida no termina aquí, la vida termina en donde cada ser humano quiere que termine. “son lamentablemente duelos que te pone la vida, y no solamente el no poder ser madre, quizás perdidas de algún ser querido o millones de cosas”>>.

La mía no se terminaba, no sufro de envidia, al contrario me alegró cuando una persona alcanza lo que quiere, por lo cual si no llegaba a tener un hijo no iba a mirar el hijo de una de mis hermanas con ojos tristes o el hijo de una de mis amigas con la mirada pérdida y así llegar a pensar, que al ver aquellos pequeños me enfrentaría a un fracaso, !mi fracaso¡ “como suelen pensar la mayoría” ¡no! Para mi, no tener un hijo, no es un fracasó. En el mundo hay demasiados niños sin hogar, yo no podría dar una cifra exacta, ya que no trabajo para ello. Lo que si podía tener claro, es que mi vida terminaría cuando yo terminase todo aquello que me encanta. yo hubiese podido ponerme en tratamientos o quizás hubiésemos adoptado un crío al que le diésemos todo aquello que podemos dar, pero si la vida me ha permitido quedar embarazada ahora, la misma vida me ha permitido poder tomar estos dos caminos, tanto como aprender de aquel sentimiento como aprender del sentimiento de poder ser madre.

Me gustaría que tu como mujer si pasas por algo así, no pensases de forma negativa como por ejemplo dejar de visitar a tus amigas, no desear que te trague la tierra, no sentirte culpable, no recordar constantemente ese vacío, no pensar que por no tener hijos nadie te recordará, no tener vergüenza de carecer de una parte sustancial de la esencia misma de la feminidad, y la impotencia de no poder culminar una necesidad animal. Estos son pensamientos destructivos, si solo tu te dejas vencer, tu seras la culpable. La familia siempre está para apoyarte y en tu vida social quien te apoya y te ve como tal se queda para siempre, quien se va sin mas es porque no valía la pena estar en tu vida. Nada se va erosionando si tu no lo permites. Así que el camino no es fácil, solo se trata de saber sobrellevarlo todo sin necesidad de convertirte en otra persona que no eres. Si valoramos nuestros sentimientos, nos aceptamos cada día tal y como somos, luego hablamos sobre el problema sin tabúes y buscamos ayuda, será un logro muy grande para nuestra vida.

Las semillas siempre están ahí, a lo mejor no eres tu quien las siembres pero puedes ser qucartoon-KpqN1RTlv5qV4V1yYuTien las veas retoñar o crecer. Con lo cual le regalaras parte de tu cariño y dedicación a aquella semilla.

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