NO TE PUEDO DETENER NI MEDIR

NO TE PUEDO DETENER NI MEDIR

El reloj suena en mi cabeza, aquellos tics tacs adheridos a la pared de mi cocina jamás me habían molestado tanto, su melodía se desliza en mis oídos raspando mi esencia y me percato de que es imposible medir el tiempo real <<las medidas del reloj no son reales>> su redondeada forma no me devolverá hacia atrás en el tiempo, aunque lo retuerza con mis dedos; pero mi perfume lo logra, él me lleva a una entidad pasada.  

¿Pasado?! Te siento entrar al respirar y te posas profundo incluso en mis pulmones. Un tic tac golpea mi cabeza y lo veo a él formándose en carne y hueso tras despedirse de mí minutos antes. El olor no se detiene y se esparce aún más, sus partículas no conocen la limitación y se golpean entre el antes y lo inmediato. Quisiera ver, ver el verbo era, quisiera saber si saber fue sabido. Estoy en flashback al paso eliminado al temblar en marcha un paso adelantado, soy el boomerang y la imagen rallada de mi mente atemporal. La depresión al sonar de la aurora

La espera que nunca termina dícese pues del pasado para mí, como aquel vídeo en pausa que nunca termino de reproducir, pero que hubiera deseado seguir captando hasta el final antes de que suenen las campanadas del tiempo mortal de la iglesia… Deseé solucionar el error de la pausa, el misterio de lo que ayer no entendí y de lo que me perjudicó al no poder retorcer el tiempo hasta la partida inicial.   

Entonces entendí: ¡no puedo repararlo! es mi ser lo que debe repararse, en aquel momento vi el futuro como una estrella fugaz pasar ante mis ojos, y con ello llegó mi obsesión… fue como si la estrella fugaz a disfraz de meteorito me atormentase con una posible colisión.  

Tuve que entender que la lucha determina la llegada del todo. El perfume que lleva al pasado rasga las entrañas y la música que predice el futuro puede romper los tímpanos. Cerré los ojos, me relajé y me situé finalmente en el presente, el ya, el ahora mismo. Veo la felicidad y empiezo a borrar «lo relativo». El pasado, el presente, los minutos y las horas, me adueñé del tiempo haciendo que este desprendiese su posesión sobre mí.  

¿Qué es el tiempo para mí? Un cálculo que se me va de las manos, un ahora continuo con recuerdos y un será latente, con la mentalidad de lo venidero. No sabía quien era.

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