La depresión al sonar de la aurora

 

El pasado se apartó dando un fuerte portazo, que hizo sacudir el polvo de cada esquina y el presente se posó de un lapo exigiendo que hiciese algo de inmediato con su vida; pero el futuro estaba ahí de pie en frente suyo, como un gran monstruo que quería devorarla y ella sin saber que hacer. Empe a pedir a su cuerpo con un vozarrón, un movimiento que ni siquiera un rayo al caer en la tierra podría moverse tan deprisa. Pasado cerrado, presente fugas, futuro que la tira hacía adelante sin saber si la puñetera línea del tiempo la está guiando o ahorcando…

Recorrió miles de calles no sin antes prohibirle a sus pies el cansancio, le impidió a su cuerpo marchitarse ante el calor, la lluvia y el viento, más sin embargo su cabeza parecía apartarse de sí. El tiempo pasaba tan deprisa y de repente las agujas del reloj se volvieron endebles ante la velocidad y el desgaste. En aquella casa tan terminada, tan decorada y organizada, nunca pudo saber si era ladrillo u otro material lo que la sostenía, estaba él… ¡ahí! Cansado, con un dolor inmenso e inexplicable, día tras día exigiendo más atención, exasperando sus cuerdas vocales a la voz de “¡para ya! ¡Descansa!” pero en aquel momento la audición no era una de sus mejores facultades. Incluso su visión se hacía cada vez más borrosa, cuando de repente su cuerpo le volvió a pedir de nuevo, que frenase con un dolor en el pecho y un rugido en el corazón causado por una fulminante bajada de tensión. Fue ahí, en esa milésima de segundo tan corta y exacta, que sintió que la fuerza que tenía y había construido se desmoronaba encima suya golpeando fuertemente contra su piel. Correr no le sirvió de nada, pues cuando sus labios se movían para explicarle al médico lo que su cuerpo le ocasionaba, le miraba como si de una loca se tratase, era una loca con una pequeña, estudios recién empezados, mientras la casa se desorganizaba y des-decoraba para abrir paso a una mudanza hacía una nueva casa y ciudad. Un proyecto para trabajar sin cesar, un hogar que necesita de su atención 24 horas al día, 7 días a la semana y un trabajo que reclama casi el mismo tiempo pero que en la regla exige solo 40 horas semanales, sin contar con que estaba afuera de su habla lingüística natural. Dejo de ejercitarse frecuentemente en el gimnasio hasta dejar de ir por completo y aún no se daba a la idea de que tuviera tiempo para fortalecer las piernas que la sostienen para cumplimentar con lo propuesto. Frente al médico, lo visualizo relajado ¡como quisiera ella estar así! Le dijo que había entrado en estrés, lo cual hacia que su corazón se acelerase, su cabello se cayese y bajase de peso tan deprisa que ni pudiese darse cuenta. Escribía él a puño y letra una receta médica en la cual prescribía unas vitaminas para el corazón, mientras le miraba incrédulo,

Y con tal receta en mano hubiera tomado ella también por loca a quien le hubiera advertido que vería los días llenos de polución, como si el coche más viejo y contaminante de Europa se hubiera paseado por cada uno de sus lugares de tránsito; debió entonces aquel coche dar más de mil vueltas a su paso, puesto que sus días terminaron negros e imposibles de inhalar. 

Una Madre con metas viéndose en una cama de dos metros sola, llorando inconsolablemente, tirando todo cuanto había querido por la borda… no podía más, le dolía el corazón, su pecho le pesaba, le oprimía como sin quererla soltar y cada musculo de su cuerpo había sido desgarrado, como si de los mordiscos de un león se tratase. No quería admitir que no podía seguir con sus estudios, no quería admitir que estaba entrando en una depresión y no quería admitir que se sentía como una pedazo de mierda. Llorar le ayudó a replantearse cosas. Buscó una nueva médica y le pidió que por favor le ayudase. Esperaba con ansias entrar en su consultorio, y de mientras seguía escuchando a más de uno preguntarle cada día, si se encontraba bien.

Ella mentía diciendo que sí, ya que con cada paso que daba sentía caer en un abismo… Llegó un fin de semana en el que su cuerpo se sentía demasiado deteriorado, pero de la sonrisa de su pequeña salió la fuerza necesaria para caminar con ella hasta el centro. Cuando regresó a casa, lo único que hizo fue romper en su cama a llorar.

En momentos una balanza pesa más que la otra y en muy pocas ocasiones se pone por igual. Ahí es cuando te das cuenta que debes soltar y liberar… a veces, solo a veces, te pierdes en un camino del que no sabes cómo salir, ya que no conoces el regreso. A veces, te miras y ves que ya no eres esa persona que solías ser. A veces, las personas dejan que te vayas de sus manos como polvo que sopla el viento.Somos mujeres y queremos ser de color.

Bastó una pastilla para tumbarse, fue como si en vez de una píldora hubiera ingerido golpes de cansancio encapsulado. Estuvo a punto de entrar en colapso, quizás solo por aquel individuo que le recetó tal medicamento.

Llegó el lunes, allí estaban ellas cara a cara, su estampa y la estampa de la médica solas en su consultorio. Ella la observaba fijamente esperando a que le explicase en su complicada lengua cuanta cosa le pasaba, mientras la miraba tímidamente al hablarle con voz quebrantaba. Sus ojos lagrimosos captaban todo un tono más cristalino y de cuando en cuando distorsionaban la realidad.

Su vergüenza estaba siendo eliminada por su dolor, no le importó que su chico hubiera entrado en aquel momento, ella solo quería que apareciese una buena respuesta a tantas preguntas o una solución a tanto sufrimiento… con lágrimas en sus mejillas y su voz temblorosa se dispuso a sacar de la cartera aquellas pastillas que estaba tomando para el corazón, ya que desde hace algún tiempo, sentía que no le hacían efecto.

Las puso sobre la mesa para que la médica las mirase. De repente esta se echó a reír, tomó las pastillas en sus manos, mientras explicaba que éstas eran las culpables del cansancio. Dejó de tomar las pastillas.

Después de tres semanas, su cuerpo notó la mejoría, aquel color grisáceo parecía que se apartaba de su lado, parecía que ya todo tenia la tonalidad perfecta y si le ponían a recoger algo del suelo, seguramente lo recogía sin perder fuerzas. Podía ir caminando sin tener que sentir aquellos mareos… sólo por una pastilla su cuerpo se puso en modo off. Así pensó que sus días continuarían, pero se equivoco.

Después de algunos meses, sintió la necesidad de cumplimentar aquel articulo. Ha pasado tiempo y es que habían pasado muchísimas cosas.

Últimamente sentía que un desconocido había entrado en su hogar y empezó a explorarlo todo, comenzó a apoderarse de cada parte de su casa, de sus pertenencias y de ella… despertó una mañana muerta de miedo, de desespero, pensando en que lo único que quería era la muerte, pensando en poner fin a su vida.

Y ahí sentía ella, que aquel desconocido le exigía que se quitase la vida, ahí tuvo el mayor miedo jamás sentido. Aquella mañana se levantó tan mal, que necesitaba ver urgentemente a su médica y allí se encontró después de una hora. Necesitaba por segunda vez que le ayudase y ésta le escuchó.

Le comentó que tenía miedo, que sólo quería llorar y que así llevaba días, que tenía pensamientos suicidas y que no quería continuar más con su vida, que su corazón continuaba igual. Se sentía más que perdida y tenía una hija a la cual no quería abandonar nunca.

Pidió ayuda y obtuvo ayuda. En cuanto esta mujer se enteró de todo, realmente se preocupó.

Su aspecto era deplorable. Sus ojeras estaban negras como si le hubiesen dado dos puñetazos, sus labios estaban mordidos y resecos, y cada día estaba más delgada.

Aquella mujer tan profesional inmediatamente le mandó con un psicólogo, pero como en Alemania nada es de inmediato. Tardo un tiempo en obtener una cita y tiempo era lo que no tenía, ya que cada día iba a peor.

Dejó de salir y vivía siempre en su cama, y cuando no, intentaba distraerse haciendo cualquier tontería.

En una semana encontró la psicóloga y ahí empezó la ayuda. Con el pasar de los días ella le explicó que estaba sufriendo una depresión y que tenía un estrés demasiado alto.

Por aquellos días en los que empezaron las sesiones, habían días buenos y días malos.

Uno de los peores días, fue cuando una noche se levantó de la cama para dirigirse a la cocina; estaba angustiada, algo que no sabe como describir. Sólo recuerda que se encontraba de repente con un cuchillo en su muñeca izquierda, el cual observaba detenidamente. Pero por suerte, algo en ella tocó su corazón y la hizo volver en sí. Ahí recordó que tenía una pequeña, que necesitaba de su madre… las lágrimas le brotaban de sus ojos, porque la verdad ella no quería vivir y tampoco le encontraba sentido a la vida.

Al día siguiente se encontró mejor, pero intentaba comprender por qué estaba tan mal y por qué se dejaba llevar, que le había hecho caer tan bajo.

Todo esto radicaba en sucesos ocurridos años atrás, dejó de conocerse y dejó de confiar en las personas, empezó a refugiarse en sus logros y en todo aquello que quería sin darse cuenta que necesitaba a sus amistades, tener tiempo para sí y para vivir.

Lo que más le duele a día de hoy, es que nadie se ha enterado que ha estado tan mal y que a día de hoy sigue en tratamiento, que ha sacado sus estudios con dificultades.

Llora y sufre al recordar todo esto, porque le resulta triste viendo lo mal que ha estado y todo lo que puede causar la depresión, le entristece que se hubiera convertido en una persona muerta y que la última parte que quedaba de si, haya podido gritar con desespero que necesitaba ayuda… hoy está viva y escribiendo gracias a su psicóloga, sigue sus estudios gracias a que su pareja y sus maestros le han ayudado, y a que se ha abierto a sus amistades; le esta costando pero lo esta intentando.

Hay que tener cuidado con el estrés o la depresión, porque puede cambiar de repente vuestra vida e incluso herir a las personas que más os quieren. Buscad siempre ayuda escuchad y dejad ser escuchados.la oruga que se convirtió en mariposa.

una maleta para emigrar.

<<Eres ¿un alma libre? Puedes escoger un té o un café, así será más amena tu lectura, me alegraré si te sientes identificado con mi Post>>

Sí, puedo ser una extranjera, pero… ¿qué es para mí una persona extranjera? Déjame decirte, nunca me he sentido como una extranjera, diría más bien —soy un alma sin sitio fijo— ¿por qué? Es bastante sencillo, un alma sin sitio fijo siente que no es ni de aquí ni de allí, cuando esa alma va a su tierra natal añora la otra parte de sí misma, la cual dejó en cuyo país está rehaciendo su vida. El despertar no es el mismo en ninguno de los dos sitios y el anochecer tiene una  sensación diferente. De tal forma que cuando sales de tu país e incluso de tu ciudad natal experimentas diversas sensaciones, gustos, sentimientos y ¿sabes algo? Ahora ya no tienes solo un gusto por un plato de comida, tienes dos gustos, porque el tomate de aquel sitio nuevo no sabe igual al tomate de tu casa “tu ciudad”, tu plato favorito ya no es uno, sino dos. Empiezas a tener dos dialectos e incluso dos idiomas o quizás tres quién sabe, en mi caso tengo parte del andaluz — ¡chiquilla! ¡vamo ya! ¿No?—. O un segundo idioma, el aleman, que apenas me estoy haciendo a el—Deutschland ist ziemlich wunderschön— y no solo tenemos dos idiomas, dialectos, sabores sino también dos tipos de culturas ¡es maravilloso! Puesto que un poco más y puedes tener doble de todo. Me siento afortunada ¿y vosotros?

Aunque de cierto modo también puedo decir que los primeros días son demasiado caóticos, ya que lógicamente al emprender tal experiencia no llegamos a imaginar nunca de una forma factible que tipo de cosas nos encontraremos en el trayecto del viaje. Por ejemplo en el aeropuerto con las preguntas o actitud de los policías, el paso por la aduana, una vez llega todo esto, nos acojona hasta el punto de que sin estar haciendo nada malo, nuestra confianza y nuestra mente nos traicionan pensando todo lo contrario: será qué las maletas tienen algo; Será qué mis papeles no están en regla. Nuestras caras cambian de color como si fuéramos un camaleón intentando desaparecer a los ojos de su cazador, nuestras manos se sudorizan de tal forma que parece que tuviéramos dos grifos por manos, luego nuestras piernas se transforman en dos juguetes vibradores imposibles de controlar. Lograr conseguir pisar aquella tierra tan deseada con el fin de lograr un mejor futuro nos hace pasar por demasiadas sensaciones como por ejemplo esa tristeza que dejamos en nuestros seres queridos e incluso la envidia que se despierta entre nuestros adversarios, adversarios que quizás ni sabemos que tenemos.

No sabía quien era. Una historia que te puede gustar.

¿Qué puede llegar a recordar tu mente de aquella primera vez cuando te despediste de tus padres y familiares? Seguro que todos tenemos aquel especial recuerdo, el cual jamás será borrado de nuestra memoria. Dejamos aquella bandera la cual no indica lo mismo para el otro país añorado una bandera que alzamos con orgullo, porque sus colores representan algo realmente importante en nuestra patria. Seguramente no dejaremos de sacudir dicha bandera en nuestros corazones.16-35-14-mundo-banderas-550x309.jpg

Buscar un futuro mejor no es abandonar la patria o renunciar a tus costumbres, para luego hacerte solo a aquella patria a la que estas a punto de llegar… cuando estás a punto de emprender tal viaje, son demasiados los que piensan que ya te perdieron e incluso que ya empiezas a cambiar por dentro. No obstante así no es, te lo digo de la siguiente forma —seguirás siendo el mismo, pero con más anécdotas para contar—

Por otra parte, mil respetos guardo para aquellas personas que se han atrevido a cruzar fronteras con tan solo una mochila, pasando noches a la intemperie e incluso sin poder dormir debido a las constates pesadillas o la zozobra que les persigue constantemente de ser detenidos por la patrulla fronteriza o capturados por cualquier tipo de insurgente. A veces viajan con la escasa comida y el agua necesaria para no morir de sed y de hambre en el recorrido quizás inalcanzable de esa brillante segunda oportunidad. Son capaces de llevar el corazón en la mano sin tener ni la más mínima idea de lo que les espera al principio, mitad o final del viaje…son héroes aquellas arriesgadas personas, porque creo que en un paso como tal, estas entregando tu vida al destino y combatiéndolo a la misma vez. Un destino que te pondrá de frente del más pequeño al más grande obstáculo sin importar como te apellides o de qué lugar provengas.

Son héroes aquellos cuyo objetivo es superar tales retos que les pone la vida a lo largo de aquel trayecto, pero por desgracia no siempre salen las cosas como las esperaban, hay quienes se quedan en un viaje sin boleto de regreso a sus hogares, ya que no todo es color de rosas y algunos caminos están llenos de espinas que te terminan desangrando paso por paso. Quedarse a medio camino resulta funesto, mucho más si hay niños de por medio, eso es aún más trágico. A cuántas personas en el mundo nos toca escuchar las noticias, mientras estamos desayunando o comiendo, sobre gente adulta que han perdido la vida al cruzar las fronteras en barcas o pequeños niños que no han soportado el frío invernal y te parte el corazón ver las caras de las madres con el rostro lleno de lágrimas.

Nunca olvidaré cuando leí la noticia del pequeño Aylan Kurdi su cuerpito rodeado de arena y agua. Estas noticias son inolvidables la guerra conlleva a tal desgracia, pagando inocentes por culpables. Decir que emigrar no conlleva al odio tanto en la política como en la sociedad sería mentir. La xenofobia debería haber desaparecido entre nosotros, lamentablemente no es así. Hay quienes nos ayudan a integrarnos y brindan dicha ayuda sin esperar nada a cambio e inclusive sin creerse con derecho a gobernar nuestras vidas ese tipo de personas vale la pena. Con el paso de los meses, los años, aquel país termina siendo nuestra casa, nuestra tierra y aquellas personas cuya ayuda nos brindan, pasan a ser parte de nuestra familia. Terminamos teniendo voz y voto, terminamos siendo iguales, así las demás personas no lo quieran —somos iguales desde el primer día que llegamos al mundo—.

Aunque lleguen las desilusiones por parte de algunas personas o desilusiones por parte del trabajo, ya que nunca pensamos que desempeñaríamos tal puesto, porque quizás en nuestro país teníamos un puesto mejor, pena es que no fuese suficiente el salario percibido para mantenernos, pena es que la guerra, la crisis e incluso las amenazas que acarrean a nuestro país nos haga salir corriendo con la tristeza de tener que abandonarlo todo, pena es que para demasiadas personas somos etiquetados como emigrantes que llegan a causa de una crisis “solo crisis”. Cada país tiene un conflicto, pero esto solo lo sabemos quienes lo vivimos. Llegan igual desilusiones por parte de algunas personas, aun así, intentamos seguir debido a que son pequeñas montañas sin demasiada importancia y nos esperan montañas más grandes, enormes, el verdadero Everest por escalar, ya que en aquellas montañas conseguiremos éxito una vez las hayamos cruzado. No olvidemos algo —todos en este mundo hemos sido emigrantes, todos tenemos un mundo recorrido, una diferencia que nos distingue de los demás—. Cuando pasamos por esta serie de situaciones, es más fácil afrontar y poder llevar ciertos problemas con total naturaleza, adquirimos conciencia como por ejemplo valorar la cantidad de gente que teníamos en nuestro país de origen. Nos damos cuenta que un trabajo de mesero no es tan fácil como lo creíamos y empezamos a ver cómo somos tratados por el cliente y llega algo llamado valor, lo cual más de uno no tiene, nos damos cuenta que lo que hubiéramos creído ser el peor trabajo del mundo puede llegar a ser un trabajo demasiado valorado pero que lastimosamente eso solo lo ven las personas que quieren salir adelante. Somos pasajeros… te puede gustar.

 

 

 

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